Con ácido biológico capaz de perforar rocas, el Lithophaga lithophaga (dátil de mar) excava acantilados, crea laberintos sumergidos y llevó a países a prohibir la pesca para evitar colapsos costeros.
Cuando los buceadores regresaron del agua con bloques de caliza completamente vacíos, muchos pensaron que se trataba de erosión común. Solo después investigadores confirmaron: no era obra de la marea, sino de un molusco bivalvo llamado dátil de mar (Lithophaga lithophaga), capaz de excavar rocas enteras utilizando química biológica.
Discreto, raramente visto vivo y protegido por su propia arquitectura subacuática, el dátil de mar se ha convertido en uno de los organismos más impresionantes del Mediterráneo — no por su tamaño, sino por su capacidad de remodelar ecosistemas a lo largo de décadas.
Cómo funciona el “ácido biológico” que corroe rocas
El dátil de mar vive dentro de rocas calcáreas (carbonato de calcio), principalmente en acantilados mediterráneos. Para excavar su túnel, secreta sustancias ácidas que disuelven progresivamente el carbonato, abriendo espacio para el crecimiento del animal. Fuentes como NOAA, IUCN, Marine Biology e institutos del Mediterráneo describen el proceso como una combinación de:
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- Secreción ácida para disolución química
- Microabrasión mecánica (raspado) para ampliar el túnel
- Fijación permanente, pues no sale del agujero donde crece

El resultado son paredes llenas de orificios cilíndricos que, cuando están expuestos, recuerdan a paneles de abeja — solo que en roca.
En muchos tramos de la costa croata, griega e italiana, el trabajo continuo de estos moluscos a lo largo de décadas a siglos transforma paredones en estructuras altamente perforadas, alterando la rugosidad y la hidrodinámica costera.
Impactos ecológicos: cuando la bioingeniería se convierte en un problema
La transformación del sustrato rocoso no es neutra. En biología marina, el sustrato es destino: quienes viven allí dependen de la textura, dureza y intercambio de agua. Acantilados perforados acumulan sedimentos, cambian la circulación de nutrientes, aumentan micro-hábitats para ciertas especies y expulsan organismos que dependen de superficies lisas.
Este proceso puede favorecer especies adaptadas a ambientes crípticos, reducir macroalgas calcáreas y otras que necesitan un sustrato sólido, e incluso alterar cadenas tróficas locales. Es un ajuste lento y difícil de revertir — y el problema se amplifica por la pesca humana.
Por qué la pesca del dátil de mar es tan destructiva
Para recolectar el dátil de mar, no se raspa la roca: se destruye la roca. Tradicionalmente, pescadores mediterráneos rompían acantilados con martillos, arrancaban bloques enteros y exponían colonias que llevaron décadas o siglos en formarse.

El resultado: erosión acelerada, pérdida de biodiversidad, desfiguración costera y disminución de productores primarios, ya que algas y corales blandos dependen de roca íntegra.
Estudios italianos y croatas muestran que un metro cuadrado de roca destruido puede tardar más de 50 años en recuperar cobertura biológica, y la recomposición geológica es esencialmente irreversible a escala humana.
El colapso de la costa llevó a países a prohibir el consumo
Ante el daño evidente, varios gobiernos del Mediterráneo prohibieron la pesca y el comercio del dátil de mar:
- Italia — prohibido desde la Ley nº 963/1965 y reforzado por normas posteriores;
- Croacia — consumo y extracción criminalizados;
- España — protegido en aguas mediterráneas, con fiscalización costera;
- Grecia — extracción considerada destructiva e ilegal.
En algunos lugares, vender o servir dátil de mar en restaurantes puede resultar en multas elevadas, cierre de establecimientos e incluso en procesos ambientales. La Unión Europea también lo clasifica como especie de interés de conservación, dada la vulnerabilidad de los acantilados calcáreos mediterráneos.
El papel de la ciencia: el Mediterráneo como laboratorio de bioingeniería
Investigaciones italianas, croatas, españolas y de la Marine Biology Journal analizan el dátil de mar como modelo de bioerosión química, interacción roca-organismo y ingeniería ecológica a largo plazo.

Laboratorios de zoología y geología marina tratan al molusco como un ingeniero del ecosistema, en la misma categoría conceptual que castores, hormigas cortadoras y anfípodos constructores de tubos — con la diferencia de que este ingeniero trabaja con ácido.
La paradoja del dátil de mar
- Biológicamente, es una obra maestra evolutiva: un molusco capaz de vivir escondido, protegido y estable durante décadas;
- Ecológicamente, es un agente de transformación: perfora sustratos, crea micro-hábitats y altera paisajes sumergidos;
- Culturalmente, se ha convertido en una exquisitez que destruye el ambiente cuando se recolecta.
Esta paradoja — biología fascinante + impacto humano destructivo — ha hecho que el dátil de mar se convierta en un símbolo ambiental en los países mediterráneos.

Não tem como criar em laboratórios ou fazendas marinhas como se faz com mexilhões?