Trump y Xi Jinping estrechan lazos, mientras el agro de EE. UU. abre guerra contra la carne y la soja de Brasil para disputarse el mercado chino.
EE. UU. abre ofensiva contra soja y carne de Brasil en medio de la aproximación Trump–Xi Jinping
La presión del agro de EE. UU. contra la soja y la carne de Brasil ganó fuerza esta semana.
Productores de ganado y agricultores estadounidenses lanzaron una campaña para debilitar la presencia brasileña en el mercado internacional, especialmente en China, el principal destino de las exportaciones nacionales.
Mientras tanto, el ex presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping confirmaron un encuentro para este viernes (19), en un lugar aún no divulgado, intensificando la movilización geopolítica en torno al comercio agrícola.
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Carne y soja brasileñas en el centro de la disputa
La ofensiva comenzó con ganaderos de EE. UU. denunciando la carne de res brasileña como competencia “desleal”. Ahora, los agricultores norteamericanos también apuntan a la soja.
El argumento es claro: Brasil asumió el liderazgo mundial en la exportación del grano, dejando a los estadounidenses en un segundo plano.
Para aumentar la tensión, Pekín no reservó compras de la cosecha estadounidense, lo que aumentó el temor de una pérdida definitiva de espacio en el mercado chino.
Temor en EE. UU.: Brasil avanza y domina China
El gran inconveniente para Washington es la fuerza de la soja brasileña.
Hoy, Brasil embarca grandes volúmenes del grano y de harina hacia Shanghái, garantizando espacio estratégico en la cadena de alimentación animal, vital para la producción de carne de cerdo y de pollo en China.
Los estadounidenses, incluso con una buena cosecha, no pueden competir.
Como resultado, la narrativa de que Brasil avanza “a expensas de la deforestación” volvió a cobrar fuerza en los debates internos de EE. UU. y en las investigaciones de la Agencia de Representación Comercial estadounidense.
Guerra comercial va más allá de las tarifas
La disputa va más allá de las tarifas. Involucra presión política, ambiental y diplomática. La carne de res brasileña también se convirtió en objetivo, fortaleciendo el lobby ruralista en EE. UU.
Los analistas ven una estrategia clara: frenar los productos brasileños, asociándolos con daños ambientales —incluso cuando la producción sigue el Código Forestal.
Trump y Xi Jinping: encuentro estratégico
Paralelamente a la ofensiva ruralista, diplomáticos de Washington y Pekín se reunieron en Madrid este jueves (18), preparando el terreno para el encuentro directo entre Donald Trump y Xi Jinping.
El representante de Trump, Scott Bessent, llegó a anunciar un acuerdo entre los dos países sobre TikTok, señalando que la reunión va más allá del agro y también abarca tecnología y seguridad digital.
Brasil en la línea de fuego
Mientras tanto, en The New York Times, Lula criticó abiertamente a Trump, elevando las tensiones políticas.
En Europa, Emmanuel Macron mantiene la oposición al acuerdo Mercosur–Unión Europea, ampliando el cerco diplomático contra Brasil.
El mensaje es claro: con Trump acercándose a Xi Jinping y EE. UU. atacando la carne y la soja brasileñas, Brasil necesita reforzar su estrategia externa para no perder espacio en el tablero global.
Conclusión: la advertencia a Brasil
La ofensiva estadounidense no es solo comercial. También es política.
Además, el avance de la soja y de la carne brasileñas incomoda a los productores de EE. UU.
Al mismo tiempo, la aproximación entre Trump y Xi Jinping puede cambiar el rumbo del mercado global.
Por eso, como dijo un observador en Washington: “amigos, amigos; negocios, aparte”.

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