La arroba (@), símbolo que define internet en correos electrónicos y redes sociales, surgió en 1345 en un texto búlgaro, se convirtió en herramienta de mercaderes italianos en 1536, sobrevivió en los teclados de máquinas de escribir y fue salvado de la extinción en 1971 por Ray Tomlinson, científico del Pentágono que lo transformó en la dirección de la comunicación digital.
El símbolo más reconocible de internet nació en una época en que la electricidad ni siquiera existía. La arroba (@) que miles de millones de personas utilizan diariamente para enviar correos electrónicos, etiquetar perfiles en redes sociales y crear direcciones digitales tiene una historia que atraviesa al menos siete siglos y que conecta escribas medievales, comerciantes del Renacimiento y la ingeniería militar estadounidense en un arco improbable que explica cómo un carácter oscuro se convirtió en ícono de internet. La tecla @ ya estaba presente en teclados de máquinas de escribir de hace 100 años, mucho antes de que alguien imaginara que las computadoras se comunicarían entre sí, y entender por qué sobrevivió desde los monasterios búlgaros de 1345 hasta los laboratorios del Pentágono en 1971 para llegar a internet revela una de las historias más curiosas de la tecnología.
El camino de la arroba hasta internet pasó por reinvenciones que casi la hicieron desaparecer. Cada época encontró una utilidad diferente para el símbolo: los monjes lo utilizaron en textos religiosos, los mercaderes lo adoptaron en transacciones comerciales, los fabricantes de máquinas de escribir lo incluyeron en los teclados por conveniencia y, cuando parecía destinado al olvido, un programador decidió que aquel carácter extraño era exactamente lo que la naciente internet necesitaba. La supervivencia del @ es historia de adaptación que pocos símbolos de la escritura humana pueden contar.
El registro más antiguo de la arroba antes de internet: un texto religioso de 1345
La primera aparición conocida del @ no tiene relación con el comercio ni con internet, sino con la religión. En una traducción búlgara de un cuento griego fechada en 1345, un escriba utilizó el símbolo para sustituir la letra A en la palabra Amen, escribiendo algo como «@men». Hasta hoy, los investigadores no han encontrado otros textos de la misma época que reproduzcan este uso, lo que convierte el registro en un caso aislado que permanece como el mayor misterio en la trayectoria del símbolo que siglos después definiría internet.
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El motivo por el cual el escriba hizo esta sustitución sigue siendo objeto de especulación. Algunas hipótesis sugieren que el @ ya circulaba como abreviatura estilística entre copistas medievales que buscaban formas de acelerar la reproducción manual de textos largos, práctica común en una era en que cada página exigía horas de trabajo meticuloso con pluma y tinta. Independientemente de la motivación original, el registro de 1345 establece que el @ existía como recurso gráfico mucho antes de cualquier aplicación comercial o tecnológica, y que su viaje hasta internet comenzó en un monasterio, no en una oficina.
Cómo los mercaderes italianos transformaron la arroba en herramienta comercial
El uso que conecta el @ al mundo de los negocios fue documentado por el historiador Giorgio Stabile, de la Universidad de La Sapienza, en Italia. En una investigación realizada en los años 2000, Stabile encontró una carta escrita por un mercader de Florencia fechada el 4 de mayo de 1536 en la cual el símbolo era utilizado para indicar el precio de mercancías vendidas, algo como «una jarra de aceite @» seguido del valor cobrado. La arroba funcionaba en este contexto como indicador de precio por unidad, convención que los mercaderes adoptaron para agilizar registros comerciales, función que atravesaría siglos antes de transformarse en el marcador de correo electrónico que internet utiliza hoy.
La explicación lingüística para el formato del símbolo también remonta a ese período. El @ sería abreviatura de la preposición latina «ad», que significa «en», «para» o «hacia», y el diseño del carácter representaría la letra «a» envuelta por la letra «d», fusión gráfica que resultó en el formato circular que conocemos hoy. Esa misma función comercial de la arroba sobrevivió por más de 300 años: en el siglo XIX, comerciantes y vendedores aún utilizaban el @ en sus máquinas de escribir exactamente de la misma forma que el mercader florentino registró en 1536, continuidad de uso que garantizó la presencia del símbolo en los teclados que eventualmente serían conectados a internet.
El científico del Pentágono que salvó la arroba de la extinción y la entregó a internet
En 1971, el @ estaba al borde del olvido. Las funciones comerciales que justificaban su presencia en los teclados habían perdido relevancia, y el símbolo era uno de los caracteres menos utilizados en toda la comunicación escrita, condición que paradójicamente lo hacía perfecto para lo que Ray Tomlinson, científico de la computación que trabajaba para el Pentágono de EE. UU., necesitaba resolver. Tomlinson desarrollaba la arquitectura de software que se convertiría en el primer programa de correo electrónico dentro del proyecto ARPANET, precursor de internet, y necesitaba un carácter que señalizara al sistema que estaba leyendo una dirección electrónica.
El requisito era un símbolo que fuera distinguible, raramente usado en la comunicación cotidiana y ausente de los códigos de programación de la época. «Estaba buscando principalmente un símbolo que no fuera muy usado. Y no había muchas opciones», explicó Tomlinson en entrevista con el Smithsonian, descartando comas y signos de exclamación antes de encontrar en el @ la solución ideal. La decisión de usar la arroba para separar el nombre del usuario del nombre del servidor (formato usuario@servidor que toda internet adopta hasta hoy) rescató un símbolo centenario de la irrelevancia y lo transformó en el carácter más importante de la comunicación digital. Sin esa elección, el @ probablemente habría desaparecido de los teclados modernos.
Cómo se llama la arroba alrededor del mundo en la era de internet
La universalidad del @ en internet no impidió que diferentes culturas encontraran nombres propios para el símbolo. En danés, algunos lo llaman «snabel-a» (trompa de elefante) o «grisehale» (cola de cerdo). En francés, el apodo es «escargot» (caracol). En Rusia, el símbolo es conocido como «sobachka» (perrito). Cada nombre refleja la interpretación visual que diferentes culturas hacen del formato circular de la arroba, y la variedad de apodos demuestra que incluso en la internet globalizada, donde el @ ejerce una función idéntica en todos los países, la percepción del símbolo permanece culturalmente diversa.
La lista de nombres creativos continúa en otros idiomas. En afrikáans, el @ es llamado «aapstert» (cola de mono). En hebreo, puede ser llamado «shtrudl» (strudel, el dulce enrollado). En Tailandia, algunas personas describen el símbolo como «ai tua yiukyiu», expresión que significa algo como «el personaje que se mueve como un gusano». La diversidad de interpretaciones visuales del mismo carácter es un fenómeno lingüístico que probablemente divertiría tanto a los escribas medievales que lo inventaron como al científico estadounidense que lo rescató para internet, ninguno de los cuales imaginó que el @ inspiraría comparaciones con animales, dulces y moluscos en decenas de idiomas.
Qué representa la arroba para la historia de internet y la comunicación
La trayectoria del @ es prueba de que los símbolos pueden sobrevivir a eras enteras cuando encuentran nueva utilidad. La arroba transitó de abreviación monástica a marcador comercial, de tecla olvidada en máquinas de escribir a icono fundamental de internet, y cada transición sucedió porque alguien percibió que aquel carácter resolvía un problema específico de su tiempo. Los monjes necesitaban acelerar copias, los mercaderes necesitaban registrar precios, y Tomlinson necesitaba un símbolo que la internet incipiente pudiera usar sin conflicto con otras funciones.
La historia de la arroba también demuestra que la innovación no siempre exige invención. Tomlinson no creó el @: encontró un símbolo que ya existía hacía siglos y le dio un propósito nuevo que transformó la comunicación humana para siempre. Internet tal como la conocemos depende de este carácter para funcionar, y cada vez que alguien digita una dirección de correo electrónico o etiqueta un perfil en una red social está utilizando una herramienta que monjes medievales, mercaderes renacentistas y un científico del Pentágono moldearon a lo largo de casi 700 años de historia.
Y tú, ¿sabías que el @ existía siglos antes de internet? ¿Qué nombre del símbolo en otros idiomas te llamó más la atención? Deja tu opinión en los comentarios.

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