Empresa creada en Rio Grande do Sul reutilizó neumáticos, paraguas y telas desechadas, evitó casi 1 tonelada de residuos y alcanzó una facturación de R$ 2,2 millones.
En una industria frecuentemente asociada al desperdicio, descarte acelerado y producción en masa, una empresa de Rio Grande do Sul decidió seguir el camino contrario. En lugar de comprar materias primas nuevas, los fundadores comenzaron a buscar aquello que ya había sido desechado. Neumáticos de bicicleta inutilizados, paraguas rotos, telas rechazadas por la industria, redes de pesca retiradas del mar e incluso paracaídas retirados pasaron a integrar una cadena productiva basada en la reutilización.
Más de diez años después, la iniciativa creada en Campo Bom, en el Valle de los Sinos, se convirtió en un negocio consolidado. Según Exame, en 2024, la empresa registró R$ 2,2 millones en facturación, mientras reutilizaba cientos de materiales que normalmente terminarían en vertederos. La empresa es Urban Flowers, fundada en 2013 por Cecília Weiler, quien inició el negocio aún adolescente, apostando por un concepto que años después se convertiría en tendencia mundial: la economía circular aplicada a la moda.
Todo comenzó con una adolescente de Rio Grande do Sul que quería crear una marca alineada con el veganismo
Urban Flowers nació inicialmente como una pequeña tienda virtual de ropa revendida por internet. Cecília Weiler ya tenía contacto con temas relacionados con el vegetarianismo, consumo consciente y sostenibilidad. Aprovechando el entorno industrial del Valle de los Sinos, uno de los mayores polos del calzado de Brasil, comenzó a desarrollar colecciones propias en pequeños talleres locales.
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En 2017, Patrick Lenz ingresó a la empresa como socio y ayudó a estructurar el negocio. En ese momento, unir sostenibilidad ambiental, producción ética y viabilidad financiera aún se veía como algo extremadamente difícil dentro de la industria de la moda. Según Lenz, la propuesta siempre fue trabajar con una cadena productiva justa, sin recurrir a materiales de origen animal y evitando la explotación de la mano de obra, problema frecuentemente asociado al sector.
Paraguas rotos se convirtieron en ecobolsas resistentes y reutilizables
Entre los primeros experimentos de la empresa estaba la reutilización de paraguas desechados. Patrick Lenz explica que este material suele presentar desafíos para el reciclaje porque combina diversos componentes en una única estructura, incluyendo tela impermeable, plástico, metales y mecanismos de apertura.
La solución encontrada fue desmontar completamente cada pieza. La empresa comenzó a trabajar con cooperativas y recolectores de la región para recoger los materiales desechados. El tejido impermeable, altamente resistente, se empezó a utilizar en la fabricación de ecobolsas y accesorios. En solo un año, Urban Flowers reutilizó 343 paraguas, transformando lo que antes sería basura en nuevos productos comercializados por la marca.
Neumáticos desechados se transformaron en algunos de los artículos más vendidos de la empresa
Otro material incorporado al catálogo fueron neumáticos usados de bicicleta. La resistencia del caucho llamó la atención de los fundadores, quienes comenzaron a utilizarlo en la fabricación de cinturones y carteras. Con el tiempo, estos productos se convirtieron en algunos de los artículos más buscados por los consumidores.
Según Exame, la empresa reutilizó 439 neumáticos de bicicleta a lo largo de 2024, retirando este material del flujo tradicional de desecho. Además de la durabilidad, la reutilización de los neumáticos también reduce la necesidad de utilizar cuero animal y otros materiales convencionales utilizados en la industria de accesorios.
Redes de pesca retiradas del litoral y paracaídas retirados ganaron nueva vida
La creatividad de Urban Flowers no se limitó a los residuos urbanos. La marca también desarrolló piezas utilizando redes de pesca recogidas en playas de Florianópolis. En colaboración con pescadores locales, el material pasó por reciclaje y fue incorporado al desarrollo de calzado.
Otro proyecto que llamó la atención de los consumidores fue una colección producida con telas de paracaídas desechados. Estos equipos dejan de ser utilizados en operaciones aéreas por razones de seguridad, pero aún mantienen gran resistencia estructural.
Urban Flowers transformó este material en chaquetas. Según Patrick Lenz, el lanzamiento se realizó a pequeña escala, pero el stock se agotó rápidamente, convirtiéndose en uno de los productos más buscados de la empresa.
Casi 1 tonelada de materiales reutilizados ayudó a impulsar facturación millonaria
La estrategia basada en economía circular trajo resultados financieros relevantes. En 2024, Urban Flowers alcanzó R$ 2,2 millones en facturación, consolidándose como una de las referencias brasileñas en moda vegana y reutilización de residuos. En el mismo período, la empresa reutilizó:
- 439 neumáticos de bicicleta;
- 343 paraguas desechados;
- 1.834 metros cuadrados de telas rechazadas por la industria;
- aproximadamente 800 kilos de materiales reciclados incorporados a la producción de calzado y accesorios.
Los números ayudaron a la empresa a alcanzar casi una tonelada de materiales reutilizados en solo un año, reforzando la idea de que los residuos pueden transformarse en productos de mayor valor agregado.
La marca apuesta por el crecimiento físico y la ampliación de la producción sostenible
Actualmente, Urban Flowers cuenta con más de 170 mil seguidores en las redes sociales y mantiene una operación basada principalmente en ventas online. La empresa también busca ampliar la producción sostenible para otras marcas interesadas en incorporar materiales reciclados y procesos más responsables en sus colecciones. Además, la estrategia para los próximos años implica una mayor presencia física en tiendas colaborativas repartidas por Brasil, acercando la marca a consumidores que desean conocer los productos personalmente.
Para los fundadores, la principal materia prima sigue siendo aquella que ya existe. Neumáticos, paraguas, tejidos descartados y materiales considerados sin valor económico pasaron a representar no solo una solución ambiental, sino también un negocio capaz de generar millones de reales en ingresos.
En un mercado acostumbrado a lanzar colecciones nuevas cada temporada, Urban Flowers apostó justamente por el camino inverso: transformar residuos olvidados en productos deseados, funcionales y comercialmente viables.
