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En el desierto de Arabia Saudita, científicos encontraron grabados de 12 mil años que pueden haber servido para indicar agua, orientar desplazamientos y revelar cómo antiguos cazadores sobrevivieron en un paisaje hoy casi inhabitable.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 20/04/2026 a las 22:03
Actualizado el 20/04/2026 a las 22:05
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Las grabados monumentales en un área hoy marcada por la aridez recontextualizan el agua, el desplazamiento y la ocupación humana en el centro de la arqueología de la Península Arábiga, en un hallazgo que amplía el interés sobre cómo antiguos grupos registraban e interpretaban el paisaje.

Grabados en tamaño natural de camellos y otros animales, identificados en el norte de Arabia Saudita, están ayudando a los investigadores a reconstruir cómo grupos humanos ocuparon una región hoy dominada por la aridez.

En un estudio publicado en Nature Communications, arqueólogos asocian este conjunto de arte rupestre a sitios datados entre 12,8 mil y 11,4 mil años y defienden que los paneles estaban ligados a áreas de agua estacional y a rutas de circulación en el desierto.

Los registros fueron encontrados al sur del desierto de Nefud, en tres áreas de la región de Sahout.

Según los autores, los sitios de Jebel Arnaan, Jebel Misma y Jebel Mleiha se distribuyen por cerca de 30 kilómetros e indican que poblaciones humanas lograron explorar el interior del norte de Arabia antes de lo que apuntaban las evidencias arqueológicas disponibles hasta entonces.

Lo que se encontró en las rocas

Los equipos registraron 62 paneles con 176 grabados.

De este total, 130 son imágenes naturalistas en tamaño natural, con predominancia de camellos, además de íbices, équidos salvajes, gacelas y un auroque, bovino extinto señalado como ancestro de los bueyes domésticos.

Las figuras llegan a medir de 2,5 a 3 metros de longitud y entre 1,8 y 2,2 metros de altura.

Aunque parte de los grabados está en bloques accesibles desde el suelo, otros aparecen en puntos altos y de difícil alcance.

En uno de los paneles más extensos, 23 camellos y équidos fueron grabados a lo largo de cerca de 23 metros, en dos superficies rocosas situadas a 34 y 39 metros de altura.

El artículo describe que el trabajo habría sido realizado sobre una saliente inclinada de 30 a 50 centímetros de ancho.

Maria Guagnin, autora principal del estudio, dijo a Reuters que los grabadores necesitarían estar en un borde estrecho frente a la pared rocosa y que, desde esa posición, no podrían ver la imagen completa mientras trabajaban.

Aun así, según ella, las representaciones preservan un patrón naturalista.

Este conjunto llevó a los investigadores a tratar los grabados no solo como imágenes de animales, sino como elementos insertados en lugares específicos del paisaje.

En el artículo, los autores afirman que los paneles aparecen en áreas visibles, orientadas hacia el terreno circundante, y en trayectorias que conectaban puntos de agua temporal.

Imagen: Divulgación
Imagen: Divulgación

La hipótesis sobre agua y desplazamiento en el desierto

La principal interpretación presentada en el estudio es que el arte rupestre marcaba fuentes estacionales de agua y caminos entre esos puntos.

En Jebel Arnaan, por ejemplo, los registros acompañan un surco en la montaña que aún hoy conduce agua después de episodios de lluvia.

Ya en Jebel Misma, los paneles aparecen en el borde de un antiguo lago, en un área donde el relieve favorecía la acumulación de agua.

Los datos geológicos reunidos por los autores indican que estos cuerpos de agua se establecieron después de la fase hiperárida del Último Máximo Glacial.

El artículo informa que la sedimentación en playas comenzó alrededor de hace 16 mil años en Jebel Misma y de hace 13 mil años en Jebel Arnaan, en lo que los investigadores clasifican como la evidencia más antigua de agua superficial en el norte de Arabia después de este período de aridez extrema.

Otro punto utilizado para sustentar esta lectura es la forma en que los camellos fueron representados.

Según el estudio, muchas figuras muestran machos en período de celo, reconocibles por características anatómicas como el cuello más voluminoso.

En una entrevista con Reuters, Guagnin afirmó que este detalle remite a la estación húmeda, lo que refuerza, en la evaluación del equipo, la conexión entre las grabados, la estacionalidad y los lugares donde el agua se acumulaba.

Lo que la datación indica sobre la presencia humana

La cronología fue establecida a partir de excavaciones estratificadas y de dataciones por luminescencia y radiocarbono.

Muestras recolectadas en depósitos arqueológicos debajo de paneles grabados indicaron ocupación humana entre hace 12,8 mil y 11,4 mil años, con una herramienta encontrada bajo una grabado de camello asociada a fechas de 12,8 ± 1,1 mil y 12,2 ± 1,4 mil años.

Con base en estos resultados, los autores afirman que los grupos que produjeron las grabados estaban entre los primeros ocupantes del interior del norte de Arabia después del Último Máximo Glacial.

El artículo también observa que faltaban sitios datados en la región entre este período y alrededor de hace 10 mil años, lo que hacía suponer un intervalo mayor sin presencia humana comprobada.

Las excavaciones también trajeron indicios de conexión con poblaciones de otras áreas.

Entre los materiales recuperados están tipos de herramientas asociadas al Epipaleolítico final y al Neolítico precerámico del Levante, además de pigmento verde y cuentas de dentalium.

Según el estudio, estas conchas habrían venido del mar Rojo o del Mediterráneo, siendo la fuente más cercana a más de 320 kilómetros de distancia.

Imagen: Divulgación
Imagen: Divulgación

Contactos regionales y lagunas aún abiertas

Al mismo tiempo, los investigadores destacan que el arte rupestre de Sahout tiene características propias.

El artículo sostiene que, aunque hubo contacto con grupos vecinos, las comunidades locales desarrollaron una expresión visual distinta, centrada en animales del desierto y, sobre todo, en el camello.

Esta combinación de circulación regional y producción simbólica local aparece como una de las líneas de interpretación del estudio.

No todos los puntos, sin embargo, están resueltos.

Los autores afirman que no hay forma de confirmar con seguridad si las grabados llegaron a recibir pintura, porque la exposición prolongada al tiempo puede haber borrado cualquier pigmento.

También permanece abierto si cada panel servía solo para indicar agua y trayectos o si tenía otras funciones asociadas a la memoria del grupo, al uso del territorio o a prácticas simbólicas.

A pesar de estas lagunas, el conjunto amplía lo que se sabe sobre la ocupación humana en áreas áridas de la Península Arábiga.

En lugar de señalar solamente la presencia de cazadores-recolectores en la región, los datos sugieren, según los autores, conocimiento detallado del paisaje, desplazamientos regulares entre fuentes temporales de agua y uso duradero de puntos de referencia grabados en la roca.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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