Los buques de guerra modernos enfrentan diversas amenazas, siendo los torpedos una de las más peligrosas. La defensa contra estos ataques involucra una combinación de tecnologías avanzadas y tácticas específicas.
Desde que el ingeniero Robert Fulton acuñó el término «torpedo» a principios de 1800, refiriéndose a dispositivos explosivos submarinos, estas armas han sido una amenaza significativa para los buques de guerra. Para contrarrestar esta amenaza, las marinas han desarrollado sistemas de defensa sofisticados que incluyen sonares y torpedos de contramedida.
Actualmente, la tecnología de defensa de buques ha evolucionado para incluir sonares pasivos y activos, que detectan y rastrean torpedos enemigos. Estas defensas son cruciales, especialmente porque muchos submarinos operan a profundidades que dificultan la detección.
Historia del torpedo
La historia del torpedo comienza con Robert Fulton, quien en 1801 hundió un pequeño barco en Brest, Francia, utilizando una mina submarina de 20 libras de pólvora. Desde entonces, los torpedos se han convertido en armas esenciales para marinas de todo el mundo.
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Los buques modernos se defienden de torpedos utilizando una variedad de sistemas. Los sonares pasivos y activos son esenciales para detectar la aproximación de torpedos. El sonar pasivo escucha los sonidos submarinos, mientras que el activo emite señales que reflejan en objetos sumergidos, ayudando a identificar torpedos. Las futuras fragatas de la clase Tamandaré de la Armada de Brasil, por ejemplo, estarán equipadas con el sonar Atlas Elektronik AS 713, capaz de monitorear la situación submarina, detectar, clasificar y rastrear objetivos.
Los buques utilizan contramedidas como el torpedo de contramedida
Cuando se detecta un torpedo enemigo, los buques utilizan contramedidas como el torpedo de contramedida, diseñado para interceptar y destruir torpedos enemigos antes de que alcancen el barco. Sin embargo, estos sistemas no siempre son 100% efectivos. Investigaciones indican que los torpedos de contramedida, aunque destructivos, pueden fallar en situaciones extremas.
Otra técnica defensiva es el uso de sistemas de enmascaramiento acústico, que emiten burbujas de aire para confundir los sonares de los torpedos enemigos. El sistema Nixie, utilizado para engañar a los torpedos, emite sonidos similares a los del buque, desviando la atención de los sensores enemigos.
Los torpedos americanos MK 54 y MK 50 se utilizan en aguas costeras
Los buques de la Armada de Brasil, aunque no disponen del sistema AN/SLQ-25 Nixie, cuentan con otras tecnologías. Los torpedos americanos MK 54 y MK 50, por ejemplo, se utilizan en aguas costeras y profundas, respectivamente, y están diseñados para destruir torpedos enemigos.
Finalmente, torpedos avanzados, como el británico de superficie con sonar activo, representan un desafío mayor. Estos torpedos pueden identificar y discriminar sonidos de buques con precisión y pueden reactivarse automáticamente si son engañados, volviendo a atacar hasta destruir el objetivo.
La defensa de los buques contra torpedos involucra un complejo conjunto de tecnologías y estrategias. A pesar de los avances, la amenaza de torpedos pesados y sofisticados permanece, y las marinas continúan invirtiendo en investigación y desarrollo para mejorar sus defensas.

