Análisis del Hudson Institute detalla cómo Washington percibe el avance de los BRICS, alerta sobre los riesgos a la centralidad del dólar y describe medidas para preservar el poder financiero de EE.UU.
El Hudson Institute, uno de los think tanks más influyentes en política pública de Estados Unidos, publicó un análisis detallado sobre cómo el país debería responder al avance de los BRICS.
El estudio argumenta que el bloque, antes limitado a una articulación informal entre grandes mercados emergentes, se ha convertido en una amenaza directa a la supremacía financiera americana.
También señala caminos estratégicos para preservar la centralidad del dólar e impedir que el grupo consolide un orden económico paralelo.
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El artículo siguiente presenta, en lenguaje periodístico, el contenido integral de este análisis del Hudson Institute, sin añadidos, interpretaciones o datos externos.
La alerta inicial y el origen de los BRICS
En julio de 2025, el presidente Donald Trump afirmó a su gabinete que los BRICS fueron creados para perjudicar a Estados Unidos y devaluar el dólar.
Esta declaración expresa la creciente preocupación en Washington ante la rápida expansión y articulación internacional del bloque.
=Para el Hudson Institute, la creación de los BRICS no ocurrió de forma aleatoria. El instituto destaca que el bloque es resultado de un acumulado histórico de sentimientos desde la Guerra Fría y las luchas poscoloniales.
Según el material, el Movimiento de Países No Alineados, lanzado en Belgrado en 1961, institucionalizó el deseo de los recién independizados de escapar de la elección binaria entre Estados Unidos y la Unión Soviética. El estudio diferencia dos tipos de neutralidad.
La neutralidad a favor priorizaba la soberanía y la libertad de acción, con ejemplos como la India de Jawaharlal Nehru y la Yugoslavia de Josip Broz Tito.
La neutralidad contra, por otro lado, representaba una oposición indirecta a Estados Unidos, aunque algunos gobiernos de la década de 1970 alegaran no alineamiento mientras dependían del apoyo soviético.
Estas tendencias atravesaron crisis de la deuda en los años 1980, el colapso soviético en 1991 y el momento unipolar de los años 1990.
A principios de los años 2000, según el instituto, China revitalizó este movimiento al presentarse como defensora del mundo en desarrollo, expandiendo lazos con África, Asia y América Latina y promoviendo la multipolaridad como alternativa a la dominancia financiera occidental.
Las motivaciones de los miembros de los BRICS
El Hudson Institute explica que Rusia, Brasil e India interpretan los BRICS de maneras distintas. Rusia, marcada por la turbulencia de la década de 1990, adoptó el bloque como una estructura de resistencia, posicionándose dentro de la tradición de neutralidad contra Estados Unidos.
Tras las sanciones de 2014 y 2022 impuestas por Washington, Moscú empezó a utilizar los BRICS como espacio para desafiar el orden financiero liderado por los americanos.
El instituto destaca que la creación del Nuevo Banco de Desarrollo en 2014, la expansión de acuerdos bilaterales de swap y el intento de promover el comercio en yuanes forman parte de esta estrategia.
Brasil, por su parte, adopta flexibilidad. Su diplomacia busca influencia sin romper con Washington o Bruselas.
Ya India mantiene una fuerte valorización de la autonomía, herencia de su papel en el Movimiento de Países No Alineados. Sin embargo, su rivalidad con China limita su disposición a aceptar estructuras que amplíen el poder de Pekín, aunque Nueva Delhi invierte en la estructura de los BRICS.
El Hudson Institute evalúa que la agenda financiera del bloque transforma antiguos sentimientos de no alineamiento en una amenaza concreta a los intereses de Estados Unidos.
Incluso reconociendo que los BRICS no tienen cohesión para reemplazar el dólar por completo, el instituto alerta que el bloque puede erosionar la legitimidad del orden monetario liderado por Washington.
La centralidad del dólar y la amenaza de los BRICS
El estudio afirma que el poder económico global de Estados Unidos reposa sobre dos pilares principales: la centralidad del dólar y el dominio de la red SWIFT.
El Hudson Institute explica que el SWIFT proporciona visibilidad de los flujos financieros globales y permite que Washington aplique sanciones, combata la lavado de dinero e interrumpa el financiamiento de actividades ilícitas.
El material compara el sistema actual con la antigua estructura hawala, un método informal de transferencia de valor que opera sin registros centralizados.
Según el instituto, los BRICS buscan crear canales financieros resistentes a la fiscalización externa, de manera semejante al hawala, pero con coordinación oficial entre grandes economías.
El Hudson Institute resalta que iniciativas como el Nuevo Banco de Desarrollo, el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China y la ampliación de swaps cambiarios representan la transición de alternativas marginales a instituciones formales. Esto desplaza el desafío al dólar del perímetro al centro de las finanzas globales.
El estudio recuerda que la capacidad de Washington de restringir el acceso al SWIFT se demostró en las sanciones contra Irán en 2012 y Rusia en 2022. Por eso, Estados hostiles buscan alternativas que preserven su soberanía financiera.
El texto cita que, después de 2014, Rusia creó el SPFS, inspirado en el SWIFT, pero su aceptación fue limitada porque pocos países estaban dispuestos a mantener rublos.
Las posibles alternativas al dólar dentro de los BRICS
El Hudson Institute detalla las opciones que el bloque discute para reducir la relevancia de la moneda americana.
Monedas nacionales alternativas
China apuesta por aumentar el comercio internacional en yuanes, utilizando acuerdos de swap y el CIPS. Después de las sanciones al comercio ruso, las transacciones bilaterales en yuan y rublo crecieron.
India experimenta comercio basado en rupias. Sin embargo, el instituto observa que el yuan representa solo una pequeña fracción de las transacciones globales y enfrenta obstáculos como controles de capital y restricciones de convertibilidad.
Acuerdos de trueque y compensación
India y Rusia ya utilizan trueque y transacciones directas entre rupias y rublos. Irán depende de estas estructuras desde hace años para compensar la falta de una moneda fuerte. El instituto refuerza que estos sistemas sirven como soluciones emergentes, pero son difíciles de ampliar.
Monedas digitales
El escenario más disruptivo, según el Hudson Institute, incluiría sistemas basados en criptomonedas. El texto menciona que las stablecoins funcionan como un sistema bancario paralelo en países sancionados. Aunque amplían el alcance digital del dólar, representan brechas de supervisión.
Los BRICS discuten opciones para eliminar esta dependencia, y China ya implementa el yuan digital. Sin embargo, divergencias internas, restricciones chinas y volatilidad de criptomonedas impiden un avance conjunto. El proyecto BRICS Pay aún está en fase inicial.
La segunda frente de los BRICS: el Golfo
El Hudson Institute dedica una extensa parte del análisis al papel estratégico del Golfo en la disputa monetaria. El estudio afirma que el bloque ve la región como un campo de batalla crucial para minar el dominio del dólar.
China lidera el esfuerzo mediante presión para que los productores de petróleo acepten liquidaciones en yuanes, ampliación del papel de Huawei en la infraestructura de telecomunicaciones e incentivo para que los fondos soberanos del Golfo inviertan en plataformas denominadas en yuanes y tecnologías como blockchain.
Rusia e Irán también buscan corromper la dependencia regional del dólar, utilizando transacciones en rublos, riales iraníes, oro, trueque y redes de criptomonedas.
El instituto destaca que estos sistemas demuestran a los socios del Golfo que el comercio puede sobrevivir fuera de la órbita del dólar, incluso bajo fuerte presión de los Estados Unidos.
La entrada de los Emiratos Árabes Unidos y el avance sobre Arabia Saudita
Para el Hudson Institute, la adhesión de los Emiratos Árabes Unidos a los BRICS en 2023 representa un factor de legitimidad significativo para el bloque. El documento resalta que esta adhesión no rompe la asociación con Washington, sino que refleja el cálculo de que los beneficios de los BRICS tienen bajo costo.
Arabia Saudita, aunque aún no se ha adherido formalmente, ya participa en cumbres, discute ventas de petróleo en yuanes y establece estructuras de inversión con China. Según el estudio, estos movimientos dificultan que Estados Unidos argumente que el bloque es marginal o hostil.
El instituto alerta que, si Washington no responde de forma eficaz, el Golfo puede convertirse en un laboratorio para alternativas financieras patrocinadas por los BRICS.
Recomendaciones del Hudson Institute para Estados Unidos
La parte final del material presenta las recomendaciones estratégicas del think tank.
Prohibir doble participación
El Hudson Institute sugiere que cualquier institución financiera que opere en sistemas creados para evitar el SWIFT pierda acceso a transacciones SWIFT y transacciones en dólares. Para el instituto, el cálculo sería simple: perder el sistema americano es un perjuicio mayor que entrar en redes paralelas.
Fortalecer la supervisión de las stablecoins
El instituto señala que, aunque algunas stablecoins refuercen el dólar por estar respaldadas en la moneda, otras pueden ser utilizadas para eludir sanciones. El estudio destaca el papel de la Ley GENIUS, firmada por Trump, pero afirma que se necesitarán medidas adicionales a medida que la tecnología evolucione.
Presión diplomática y económica continua
El Hudson Institute recomienda que Washington deje claro a los países interesados en unirse a los BRICS los costos de integrar un proyecto concebido para debilitar a Estados Unidos. Para ello, los americanos deben ofrecer alternativas reales, como inversiones y asistencia en infraestructura.
Conclusión del Hudson Institute
El think tank concluye que el dólar es uno de los activos estratégicos más importantes de Estados Unidos. Preservar la centralidad de la moneda garantiza supervisión global, capacidad de imponer reglas y fuerza diplomática en disputas entre grandes potencias.
El Hudson Institute afirma que los BRICS amenazan esta hegemonía al crear canales opacos de comercio y finanzas. Para evitar el avance de este orden paralelo, Washington debe defender el SWIFT, regular las stablecoins, ejercer presión diplomática y reforzar la legitimidad de la supervisión financiera americana. Sin esto, los BRICS seguirán presentándose como defensores de la multipolaridad y del no alineamiento neutral, ampliando su atractivo internacional.

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