Cambios en las reglas de radares avanzan en la Cámara y buscan transparencia, visibilidad y criterios técnicos más estrictos para la fiscalización de velocidad en todo el país, con impacto directo en la forma en que los conductores son monitoreados e informados.
La Comisión de Vías y Transportes de la Cámara de Diputados aprobó el Proyecto de Ley 4751/24, que establece nuevas directrices para la instalación y uso de radares de velocidad en vías públicas brasileñas, priorizando la visibilidad de los equipos, la transparencia de la información y criterios técnicos más rigurosos.
Con la alteración propuesta en el Código de Tránsito Brasileño, queda prohibida la instalación de radares fijos de forma oculta, como detrás de árboles, postes, marquesinas o pasarelas, mientras que los equipos portátiles utilizados por los agentes tampoco podrán permanecer escondidos de los conductores durante la fiscalización.
Además, el texto determina que los radares fijos instalados en vías con dos o más carriles en el mismo sentido deberán contar con un panel electrónico capaz de mostrar la velocidad registrada en el momento exacto del paso del vehículo, ampliando la percepción inmediata del conductor sobre su conducción.
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Reglas para la instalación de radares de velocidad
De acuerdo con la propuesta aprobada, la instalación de cualquier radar dependerá de un estudio técnico previo que compruebe la necesidad de la fiscalización en ese punto específico, vinculando el uso del equipo a criterios objetivos relacionados con la seguridad vial y el historial de accidentes.

Al mismo tiempo, los organismos de tránsito deberán poner a disposición en internet una lista actualizada de los radares en operación, informando no solo la ubicación exacta de los equipos, sino también la fecha de la última verificación realizada por el Inmetro, lo que amplía el control público sobre la fiscalización.
Otro punto relevante implica la definición de una distancia mínima entre los dispositivos de fiscalización, una medida que busca evitar la concentración excesiva de equipos en un mismo tramo y garantizar una mayor previsibilidad al conductor durante el desplazamiento.
En las áreas urbanas, el intervalo obligatorio deberá ser de 500 metros, mientras que en las carreteras la distancia mínima exigida entre los equipos será de 2 kilómetros, conforme establece el texto aprobado por la comisión temática.
Según la ponente de la propuesta, la diputada Rosana Valle (PL-SP), la iniciativa busca ampliar la seguridad jurídica de los conductores y reforzar el carácter educativo de la fiscalización de tránsito, reduciendo interpretaciones sobre posibles abusos en la aplicación de multas.
Además, según la parlamentaria, la medida pretende cohibir prácticas asociadas a la llamada “industria de las multas”, al exigir criterios técnicos claros, mayor transparencia en la instalación de los equipos y acceso público a la información sobre fiscalización.
Ajustes en el proyecto e impacto para los municipios
Durante el análisis, Rosana Valle presentó un sustitutivo al texto original con el objetivo de adecuar la propuesta a la realidad financiera de los municipios e incorporar reglas que ya estaban previstas en normas del Consejo Nacional de Tránsito, evitando la superposición de exigencias.
Inicialmente, el proyecto preveía la obligatoriedad de un panel electrónico en todos los radares fijos, además de la instalación de luz intermitente como forma adicional de señalización, lo que podría generar costos elevados para las administraciones locales con menor capacidad de inversión.
Tras las modificaciones promovidas en el dictamen, la exigencia de la luz intermitente fue retirada, mientras que el uso del panel electrónico quedó restringido a las vías con dos o más carriles en el mismo sentido, reduciendo el impacto financiero sin eliminar el objetivo de aumentar la transparencia.
Según la evaluación de la ponente, obligar a la instalación de estos dispositivos en todos los puntos podría elevar significativamente los costos para ciudades de menor tamaño y comprometer la viabilidad de la fiscalización en áreas donde existe una necesidad comprobada de control de velocidad.
Además, el texto pasó a incluir de forma explícita la obligatoriedad de divulgación de los estudios técnicos en internet, ampliando el acceso de la población a las justificaciones que fundamentan la instalación de los radares en cada lugar monitoreado.
Tramitación del proyecto de ley en la Cámara
En cuanto a la tramitación, la propuesta sigue en carácter conclusivo y aún será analizada por la Comisión de Constitución y Justicia y de Ciudadanía, etapa responsable de evaluar la constitucionalidad y la adecuación jurídica del texto antes de su avance en el proceso legislativo.
Para que las nuevas reglas entren efectivamente en vigor, el proyecto aún necesita ser aprobado tanto por la Cámara de Diputados como por el Senado Federal, manteniéndose válidas, hasta la conclusión de este recorrido, las normas actualmente aplicadas en el país.
Incluso con la aprobación en la comisión temática, la medida no produce efectos inmediatos, ya que representa solo una fase del proceso legislativo necesario para transformar el proyecto en ley válida en todo el territorio nacional.
En caso de avanzar en las próximas etapas sin alteraciones sustanciales, el texto podrá consolidar un nuevo estándar de fiscalización electrónica en Brasil, basado en mayor transparencia, previsibilidad y alineación con los principios de seguridad vial.

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