Llama natural en el valle de Blackwater permanece activa desde 1922, alimentada por gas metano que escapa del subsuelo en un área aislada de Murchison.
Una hoguera natural que permanece encendida hace más de un siglo sigue despertando curiosidad en Nueva Zelanda y atrayendo visitantes interesados en uno de los fenómenos geológicos más inusuales del país.
Ubicada en el valle de Blackwater, cerca de la pequeña aldea de Murchison, en la Isla Sur, la llama es alimentada continuamente por gas metano que emerge del suelo.
Según registros turísticos locales, el fuego fue encendido en 1922 y, desde entonces, solo fuertes períodos de lluvia han hecho que necesite ser reencendido.
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Además de la llama permanente, la región también llama la atención por el río Blackwater, cuyas aguas presentan un leve olor similar al de queroseno debido a la presencia natural de petróleo en las montañas vecinas.
De acuerdo con el Visit Murchison NZ y con el portal oficial 100% Pure New Zealand, el fenómeno se ha convertido en uno de los atractivos naturales más curiosos de la región.

Fenómeno natural surgió en área rica en petróleo y gas
La historia de la hoguera eterna de Nueva Zelanda está directamente ligada a las características geológicas del valle de Blackwater.
Según relatos preservados por los habitantes, una pareja de cazadores percibió el fuerte olor a gas durante una expedición en 1922.
Luego, una llama entró en contacto con el gas que escapaba del suelo.
Desde entonces, el fuego ha permanecido ardiendo prácticamente sin interrupciones.
Aunque existen diferentes versiones sobre el episodio, todas apuntan a que el incendio ocurrió de forma accidental.
Según los habitantes locales, el gas sigue siendo liberado naturalmente hasta la actualidad.
El paseo lleva a los turistas hasta la hoguera escondida en el bosque
Actualmente, el fenómeno es conocido como Natural Flames Experience, nombre creado por los operadores turísticos Merve y Shirley Bigden.
El recorrido comienza con un trayecto de aproximadamente 15 kilómetros por camino de tierra.
Después de eso, los visitantes recorren un sendero de cerca de 2,4 kilómetros en medio de la selva nativa.
Durante el camino, los guías presentan antiguas estructuras utilizadas en los intentos de exploración de petróleo realizados en la década de 1970.
Además, comparten historias sobre la ocupación de la región, iniciada alrededor de 1800, y sobre las aves moa, especie extinta que vivió en Nueva Zelanda.

Llamas aparecen inesperadamente en medio de la vegetación
Después de aproximadamente una hora de caminata, las llamas amarillas y sin humo surgen en una pequeña cavidad rodeada de helechos y vegetación nativa.
El contraste entre el fuego permanente y el bosque crea un paisaje inusual.
Durante la visita, la llama también se utiliza para calentar agua y preparar alimentos simples.
Según los guías locales, té y panqueques suelen ser preparados directamente sobre las piedras calentadas por el fuego natural.
Mientras tanto, los visitantes permanecen cerca de las llamas observando un fenómeno geológico que permanece activo desde hace más de cien años.
Otros países también poseen llamas eternas alimentadas por gas natural
Aunque es inusual, la hoguera de Murchison no es la única del planeta.
En Turquía, por ejemplo, las llamas de Yanartaş, en el Monte Olimpo, arden continuamente desde hace al menos 2.500 años y están asociadas al antiguo mito de la Quimera, citado por Homero.
Además, en India, el templo de Jawalamukhi alberga otra llama permanente alimentada por gas natural, considerada sagrada y visitada anualmente por miles de peregrinos.
Sin embargo, según los responsables del atractivo turístico, la hoguera de Nueva Zelanda presenta una característica singular.
A diferencia de las demás, permanece encendida en un bosque aislado y no habitado, haciendo el escenario aún más inusual.
Los cambios naturales pueden alterar el futuro de la hoguera eterna
A pesar de la estabilidad observada en las últimas décadas, los especialistas locales advierten que alteraciones naturales en la circulación subterránea de petróleo y gas podrían modificar el comportamiento de las llamas en el futuro.
Además, existe la posibilidad de nuevas actividades relacionadas con la exploración de petróleo y gas en la región.
Según información de Visit Murchison NZ y Natural Flames Experience, estos cambios pueden influir directamente en la continuidad de este fenómeno natural único.
Mientras tanto, la hoguera eterna sigue ardiendo silenciosamente en medio del bosque, preservando una de las curiosidades geológicas más impresionantes de Nueva Zelanda.
¿Y tú, conocías la existencia de esta hoguera natural que permanece encendida desde hace más de 100 años? ¿Crees que fenómenos como este deben ser preservados exclusivamente para fines turísticos y científicos? ¡Deja tu opinión en los comentarios!
