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Funcionaria de seguridad de Roraima se hace pasar por médica para descubrir a técnico que cobraba por resonancias gratuitas del sistema de salud brasileño en la Amazonía; el empleado confesó.

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Escrito por Maria Heloisa Barbosa Borges Publicado el 24/06/2026 a las 22:15 Actualizado el 24/06/2026 a las 22:16
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En Boa Vista, la secretaria de Seguridad Pública de Roraima, Eliane Gonçalves, se puso una bata y se hizo pasar por médica para atrapar, en junio de 2026, a un técnico en radiología que cobraba R$ 600 por resonancia magnética gratuita del SUS en el Hospital General de Roraima. Detenido, el servidor confesó.

La escena parece guion de película, pero sucedió de verdad en un hospital público de Boa Vista. La propia secretaria de Seguridad Pública de Roraima, Eliane Gonçalves, se puso una bata, se hizo pasar por médica y entró en el sector de radiología para atrapar en flagrante a un técnico que, según la investigación, cobraba R$ 600 por un examen que el SUS ofrece gratis. El disfraz funcionó, el servidor fue detenido y confesó en el momento. El caso fue noticiado por la Folha BV.

El objetivo era un esquema que se aprovechaba de quienes más lo necesitan. En el Hospital General de Roraima Rubens de Souza Bento, el popular HGR, un técnico en radiología cobraba por una resonancia magnética que debería ser totalmente gratuita. Para atraparlo sin que él se diera cuenta, la secretaria de Seguridad fue personalmente al lugar, disfrazada de médica, acompañada de agentes de civil. La operación, a principios de junio de 2026, terminó con el servidor detenido y una confesión espontánea.

El disfraz que atrapó al técnico en flagrante

Eliane Gonçalves y otros dos agentes que actuaron en la operación
Eliane Gonçalves y otros dos agentes que actuaron en la operación

El plan fue montado para no levantar sospechas. En lugar de enviar un equipo uniformado, que asustaría al sospechoso, la secretaria de Seguridad decidió entrar ella misma en el sector, vestida como integrante del cuerpo médico.

«Utilicé una vestimenta como si fuera una médica para tener acceso a él sin despertar curiosidad o alertar al acusado. Los tres agentes que me acompañaban también estaban vestidos de civil», contó Eliane Gonçalves.

El cuidado fue hasta el final, para no perjudicar a los pacientes. Según la secretaria, el abordaje solo se concluyó después de que el equipo garantizó la continuidad del servicio.

«Solo lo retiramos del lugar después de hablar con su jefa por teléfono y esperar la llegada de un servidor para reemplazarlo en el mostrador de los exámenes, para que nadie fuera perjudicado», explicó. Es decir, el técnico en radiología fue retirado sin que la fila de resonancia magnética se detuviera.

Este detalle dice mucho sobre la operación. No fue una redada violenta, fue una trampa pensada en los mínimos pasos, precisamente en un entorno sensible como un hospital.

La secretaria de Seguridad cambió el gabinete por la bata y fue al campo, lo que dio a la historia el tono cinematográfico que hizo que el caso repercutiera.

600 R$ por una resonancia que es gratis

El corazón del crimen es simple de entender y revoltoso de escuchar. El examen de resonancia magnética es un procedimiento que el Sistema Único de Salud ofrece gratis a cualquier ciudadano. Aun así, el técnico en radiología cobraba 600 R$ para realizar o agilizar este examen gratuito del SUS, transformando un derecho en mercancía.

El fraude no era un acto aislado dentro del mostrador. De acuerdo con la investigación, el servidor contaba con el apoyo de dos intermediarios, que abordaban a los pacientes que llegaban al hospital en busca de atención.

Eran estas personas las que ofrecían el supuesto atajo: pagar para saltarse la espera de una resonancia magnética que, en teoría, ya era un derecho garantizado.

La lógica del golpe se aprovechaba de la angustia de quien espera por un examen. Ante la demora y la aflicción con la propia salud, mucha gente acaba aceptando pagar, incluso sabiendo que el examen gratuito del SUS no debería tener ningún costo.

Es esta vulnerabilidad la que el esquema explotaba, cobrando 600 R$ a quien debería ser atendido sin pagar un centavo.

Más de 30 víctimas en al menos seis meses

Hospital General de Roraima (HGR). Foto: Secom RR
Hospital General de Roraima (HGR). Foto: Secom RR

La operación no detectó un desliz puntual, sino una práctica que ya duraba meses. Según información proporcionada por la secretaria de Seguridad, el esquema funcionaba desde hace al menos seis meses en el Hospital General de Roraima.

En ese período, el técnico en radiología habría hecho más de 30 víctimas, número que aún puede crecer conforme avanza la investigación.

Cada una de estas víctimas es alguien que buscaba un derecho básico. Pacientes del SUS, muchas veces sin condiciones de pagar consultas particulares, fueron llevados a desembolsar 600 R$ por una resonancia magnética que el Estado ya ofrecía gratis.

El examen gratuito del SUS se convirtió, en manos del servidor, en una fuente de ingresos ilegal a expensas de los más pobres.

Las autoridades siguen trabajando para mapear el tamaño real del daño. La investigación continúa para identificar cuántos pacientes fueron afectados y cuánto dinero pasó por las manos del grupo.

El número de más de 30 víctimas es el punto de partida, no el punto final, de esta cuenta.

El servidor confesó y fue arrestado

La reacción del sospechoso ayudó a cerrar el caso. Abordado en flagrante, el técnico en radiología, de 48 años, servidor efectivo de la Secretaría Estatal de Salud, la Sesau, confesó espontáneamente la práctica, según la secretaria de Seguridad. Fue arrestado allí mismo, dentro del Hospital General de Roraima donde trabajaba.

La Justicia actuó a continuación. El servidor fue presentado a la Policía Civil y, tras la audiencia de custodia, tuvo la prisión preventiva decretada, siendo enviado a la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo.

Por la investigación, él responde por crímenes como peculado y asociación criminal, ligados al desvío cometido en el ejercicio de la función pública.

Vale una aclaración importante: hasta ahora, solo una persona fue arrestada, el técnico en radiología. Los dos intermediarios que, según la investigación, abordaban a los pacientes no habían sido localizados, y la prisión preventiva de ellos también fue solicitada.

No se trata, por lo tanto, de una banda entera tras las rejas, sino de un servidor arrestado y cómplices aún buscados.

Cobrar por atención en el SUS es delito

El caso de Roraima sirve de alerta nacional sobre un punto que mucha gente desconoce. El SUS es 100% gratuito, de principio a fin.

Consulta, examen, cirugía, medicamento, nada de esto puede ser cobrado al paciente dentro de la red pública. Cualquier solicitud de pago por un examen gratuito del SUS, como la resonancia magnética de este esquema, es ilegal.

Saber esto es la mejor defensa contra fraudes similares. Cuando alguien ofrece saltarse la fila o agilizar un examen mediante pago, la señal de alerta debe encenderse de inmediato.

El ciudadano puede y debe denunciar, por canales como la defensoría del SUS y el Disque Saúde 136, además de la propia policía, como sucedió en el Hospital General de Roraima.

La firmeza de la respuesta también importa. Al vestir la bata y acudir personalmente al lugar, la secretaria de Seguridad envió un mensaje claro de que cobrar por el examen gratuito del SUS tiene consecuencias.

Más que arrestar a un servidor, la operación expuso cómo este tipo de fraude se esconde dentro de hospitales públicos.

Por qué un caso así afecta al brasileño

Historias como esta tocan un nervio expuesto. El brasileño que depende del SUS conoce la angustia de esperar por una resonancia magnética, de desear que el examen salga antes de que la enfermedad avance. Ver a alguien lucrar R$ 600 sobre esta aflicción, dentro de un hospital público, suena como una doble traición, contra el paciente y contra el dinero público.

Por eso el giro fue tan bien recibido. La imagen de la secretaria de Seguridad disfrazada de médica, entrando en el sector para desenmascarar al técnico en radiología, devuelve una sensación rara de justicia rápida. En un país donde mucho fraude queda impune, ver el flagrante ocurrir y al servidor confesar tiene un peso simbólico grande.

Al final, el episodio del Hospital General de Roraima va más allá del caso aislado. Recuerda que el examen gratuito del SUS es un derecho, que cobrar por él es un delito, y que la vigilancia y la denuncia son lo que mantiene este derecho en pie. La creatividad de la operación llamó la atención, pero la lección que queda es seria.

El flagrante en Boa Vista muestra que cobrar por un examen gratuito del SUS no es solo antiético, es un delito, y puede terminar con el responsable preso y confesando. La secretaria de Seguridad de Roraima demostró que, a veces, desenmascarar un fraude requiere salir del despacho y ponerse una bata.

¿Y tú, has sido víctima o conoces a alguien que tuvo que pagar por una atención que debería ser gratuita en el SUS? Cuenta aquí en los comentarios tu experiencia y ayuda a otras personas a reconocer y denunciar este tipo de cobro ilegal.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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