La Demolición de Barreto Campelo Concluye 51 Años de Funcionamiento en Itamaracá y Abre Camino para Proyectos Turísticos y Reestructuración Penal en Pernambuco.
La Penitenciaría Profesor Barreto Campelo, situada en la Isla de Itamaracá, en la Costa Norte de Pernambuco, comenzó a ser demolida este viernes (19).
El proceso inició en uno de los pabellones de la unidad y concluye definitivamente la historia de una estructura que funcionó durante 51 años, pero que acumulaba denuncias y era considerada una de las más precarias del Estado.
La gobernadora Raquel Lyra (PSD) acompañó personalmente el inicio de la demolición y anunció la medida en sus redes sociales.
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Durante la visita, destacó que el acto simboliza no solo la retirada de una estructura obsoleta, sino también el fortalecimiento del sistema penitenciario. “Las condiciones encontradas eran de mucha precariedad, en un ambiente donde las personas no eran vistas para la resocialización”, afirmó.
Raquel también enfatizó que la desactivación del presidio solo fue posible con la creación de nuevas plazas en otras unidades. “Fue posible garantizar la demolición de algo que ya debió haberse derribado hace mucho tiempo”, completó.
El Cierre de la Unidad y la Megaoperación “Punto Final”
La Barreto Campelo fue oficialmente desactivada hace aproximadamente cinco meses, tras la realización de la megaoperación “Punto Final”. El cierre ocurrió como respuesta a graves denuncias de fallas estructurales y de seguridad.
La Secretaría de Administración Penitenciaria y Resocialización (Seap) afirmó que la medida forma parte de un plan de reestructuración del sistema penitenciario y responde a una reivindicación histórica de los residentes y turistas de la Costa Norte.
Con capacidad para 640 plazas, la unidad albergaba 472 presos hasta febrero. En esa ocasión, 460 internos fueron transferidos a otros presidios del Estado.
El desplazamiento requirió una operación a gran escala el 1 de marzo, que movilizó a 332 policías militares, 12 civiles, 115 penales, además de bomberos y agentes de inteligencia.
Parte de los presos fue enviada al Penal Policial Penal Leonardo Lago, recién inaugurado en el Complejo Penitenciario del Curado, mientras que el resto fue trasladado al Penal de Itaquitinga.
Estructura Precaria y Riesgos Constantes
Informes de inspecciones, que contaron con la participación del Ministerio Público Federal (MPF), señalaron que la penitenciaría se encontraba en condiciones calamitosas.
Las paredes presentaban fisuras, había aguas residuales a cielo abierto, filtraciones, óxido y riesgo de cortocircuito.
El escenario también incluía deficiencias graves en seguridad y asistencia. El número de policías penales era insuficiente.
Además, faltaban camas, colchones, ropa de cama, toallas y artículos básicos de higiene, lo que agravaba la situación de precariedad.
Repercusiones y Planes para el Futuro
El secretario de Administración Penitenciaria y Resocialización, Paulo Paes, clasificó la desactivación como un “gran avance para el sistema penitenciario”. Aseguró que las unidades receptoras de los detenidos no quedaron hacinadas.
El Sindicato de Policías Penales también apoyó la decisión, destacando que las condiciones laborales eran insostenibles dentro de la Barreto Campelo.
El gobierno estatal ya confirmó que el terreno de la antigua penitenciaría será reutilizado. Hay un proyecto en elaboración que prevé la instalación de equipos turísticos en los hectáreas antes ocupadas por el sistema penitenciario.
Además, la gestión planea abolir en el futuro la Penitenciaría Agroindustrial São João, destinada a presos en régimen semiabierto, consolidando la estrategia de modernización del sistema penitenciario en Pernambuco.

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