OMS alerta que 1,8 mil millones de adultos no hacen actividad física suficiente, y estudio de Lancet Global Health muestra que la inactividad global continúa avanzando
Pasar horas sentado en el trabajo, usar el coche en trayectos cortos, cambiar escaleras por ascensores y terminar el día frente a pantallas ha dejado de ser solo parte de la rutina moderna. Según la Organización Mundial de la Salud, este patrón se está consolidando como uno de los mayores desafíos de salud pública del planeta. En 2022, cerca de 1,8 mil millones de adultos, el equivalente a 31,3% de la población adulta mundial, no alcanzaron los niveles mínimos recomendados de actividad física.
Los datos provienen de un estudio publicado en The Lancet Global Health, basado en 507 encuestas poblacionales realizadas en 197 países y territorios. La investigación muestra que la inactividad física entre adultos aumentó cerca de 5 puntos porcentuales entre 2010 y 2022 y, si la tendencia continúa, puede llegar a aproximadamente 35% hasta 2030.
Qué considera la OMS como actividad física insuficiente
Según la OMS, un adulto se considera insuficientemente activo cuando no alcanza al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, o 75 minutos de actividad vigorosa, o una combinación equivalente entre las dos intensidades. La organización también recomienda ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana.
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Estos parámetros existen porque la actividad física regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, demencia, depresión y algunos tipos de cáncer, como cáncer de mama y cáncer colorrectal. La práctica regular también está asociada a la mejora del sueño, la cognición, la memoria y el bienestar general.
Mujeres y ancianos aparecen entre los grupos más afectados por la inactividad física
El estudio publicado en The Lancet Global Health muestra que la inactividad física no está distribuida de forma igual. En 2022, 33,8% de las mujeres no alcanzaban los niveles mínimos recomendados, frente al 28,7% de los hombres. La diferencia de género aparece en varias regiones del mundo y fue señalada como uno de los rasgos más persistentes del problema.

La inactividad también crece con la edad. Según la OMS, los adultos mayores enfrentan barreras adicionales, como limitaciones de movilidad, enfermedades crónicas, pérdida de condición física y menor acceso a ambientes adecuados para ejercitarse, lo que ayuda a explicar por qué el sedentarismo tiende a avanzar en los grupos de mayor edad.
Rutina urbana, trabajo sedentario y entretenimiento digital ayudan a explicar el aumento global
Según la OMS, la expansión de los desplazamientos motorizados, el aumento de las jornadas sedentarias, la digitalización del entretenimiento y la reducción de la necesidad de esfuerzo físico en el día a día están entre los factores que empujan a la población a niveles más bajos de movimiento. El problema no está solo en la falta de ejercicio planificado, sino en la pérdida gradual de la actividad física incorporada a la rutina.
En la práctica, esto significa que millones de personas pasan el día casi entero entre silla, coche, sofá y pantalla. Cuando este patrón se repite durante años, deja de ser solo un hábito y pasa a funcionar como un factor de riesgo colectivo, con impacto directo sobre los sistemas de salud, productividad y calidad de vida.
La inactividad física ya se ha convertido en uno de los principales riesgos globales para la salud
La OMS trata la inactividad física como uno de los principales factores de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles y para la muerte prematura en el mundo. La organización estima que 4 a 5 millones de muertes al año podrían evitarse si la población global fuera más activa.
El tamaño del problema ayuda a explicar por qué el tema dejó de ser solo un asunto de prevención individual y pasó a ser tratado como una cuestión estructural de salud pública.
Cuando casi un tercio de la población adulta del planeta no alcanza el mínimo recomendado de movimiento, el impacto trasciende la esfera personal y comienza a presionar a países enteros.
Por qué la alerta de Lancet Global Health preocupa tanto para 2030
El dato más preocupante del estudio es que la curva sigue subiendo. En lugar de retroceder, la proporción de adultos insuficientemente activos avanzó entre 2010 y 2022. Si este ritmo se mantiene, el mundo llegará a 2030 aún más distante de las metas internacionales de promoción de la actividad física.
Esto significa que el desafío ahora no es solo informar a la población sobre los beneficios del ejercicio. El problema pasa por el transporte urbano, el diseño de las ciudades, la seguridad para caminar, el acceso a espacios públicos, la organización del tiempo de trabajo y la cultura cotidiana de movimiento. Sin cambios más amplios, la tendencia es que la inactividad continúe creciendo incluso con más información disponible.
Lo que este estudio muestra de forma más clara
El trabajo publicado en The Lancet Global Health y divulgado por la OMS no muestra solo que la población se está ejercitando poco. Muestra que el modelo de vida contemporáneo está empujando a miles de millones de personas hacia un patrón de movimiento insuficiente, y que esto ya aparece a escala global, con recorte por sexo, edad y región.
El punto central es simple y duro al mismo tiempo. La actividad física mínima recomendada no es una meta atlética, ni una rutina de alto rendimiento. Es el piso básico para proteger la salud cardiovascular, metabólica, cognitiva y mental. Y hoy 1,8 mil millones de adultos en todo el mundo están por debajo de ese piso.


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