Ofensiva Conjunta de Israel e Estados Unidos Contra Instalações Nucleares do Irã em Junho Abre Nova Fase de Tensão, Riscos Estratégicos e Incertezas Diplomáticas
El ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra las instalaciones nucleares iraníes en junio fue justificado por una razón clara. Según Tel Aviv y Washington, Teherán estaría a punto de adquirir capacidad para construir una bomba atómica. Esta posibilidad fue considerada inaceptable por los dos aliados, que decidieron actuar militarmente.
La ofensiva alcanzó instalaciones en Isfahan, Natanz y Fordow. Para los gobiernos involucrados, se trataba de una acción necesaria para retrasar el avance iraní.
La evaluación de Raz Nimmt, exoficial de inteligencia israelí y especialista en política iraní, refuerza esta idea. Él estima que los ataques pueden haber retrasado la capacidad nuclear de Irán unos años.
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No obstante, advierte que el efecto colateral fue el aumento de la motivación iraní para conquistar la bomba.
El Trauma Histórico del Irán
La guerra entre Irán e Irak en los años 1980 dejó marcas profundas en la memoria nacional. Los iraníes llaman a este conflicto “Guerra Impuesta”.
Hoy, según Nimmt, muchos ya se refieren a la ofensiva de junio como la “Segunda Guerra Impuesta”. Esta comparación muestra la relevancia histórica y emocional de los bombardeos.
Por eso, crece dentro de Irán la idea de que solo un arma nuclear podría impedir nuevos ataques de Israel y Estados Unidos.
Antes de la guerra, voces defendían este camino. Ahora, con el episodio reciente, esos sectores han ganado argumentos adicionales. Para Nimmt, se trata de un escenario peligroso para Israel.
Caminos Clandestinos para la Bomba
Uno de los puntos centrales en el análisis de Nimmt es la posibilidad de que Teherán busque rutas alternativas y secretas para desarrollar su bomba.
Abandonar instalaciones alcanzadas y llevar uranio enriquecido a lugares aislados, como el desierto, podría ser una estrategia. La producción, entonces, se finalizaría en laboratorios más pequeños, fuera del alcance de inspecciones.
El ataque en Fordow ilustra esta preocupación. Estados Unidos usó bombarderos furtivos B2 para tratar de destruir centrífugas avanzadas.
Nimmt cree que esta misión no alcanzó el objetivo total. Así, incluso si Washington declara éxito, la infraestructura nuclear iraní sigue activa, aunque limitada.
Según él, si Irán decide avanzar clandestinamente, Israel aún tendrá un espacio de reacción. Atacar la infraestructura de misiles, que no fue destruida por completo, podría impedir que el régimen transforme el material nuclear en armas capaces de alcanzar territorio israelí.
Justificación y Estrategia Israelí
La posición de Nimmt sobre la decisión de guerra es clara. Él no condena al gobierno israelí por iniciar los ataques.
Para él, había dos preguntas fundamentales: si había motivo legítimo para la ofensiva y si el resultado trajo ganancias estratégicas.
Sobre la segunda cuestión, el especialista es enfático. Israel salió fortalecido, porque ganó tiempo y abrió una ventana para negociaciones internacionales.
Su expectativa es que Estados Unidos y aliados transformen las victorias militares en un nuevo acuerdo que limite la capacidad de enriquecimiento de uranio de Irán.
En cuanto a la primera pregunta, Nimmt reconoce que los detalles permanecen inciertos. Pero indica que la motivación puede haber sido el avance de los científicos iraníes en la transformación de material fisible en bombas capaces de alcanzar Israel.
En este escenario, la percepción en Tel Aviv sería que la acción militar era la única forma de impedir un punto de no retorno.
El Papel del Enriquecimiento de Uranio
La diferencia entre programas civiles y militares es central en la disputa. Los reactores de energía necesitan uranio enriquecido en alrededor de 5%.
Ya una bomba exige 90%. Antes de la guerra, la Agencia Atómica de la ONU ya alertaba que Irán no cumplía con las obligaciones del Tratado de No Proliferación.
Israel, por su parte, no integra el tratado. Estimaciones internacionales apuntan a que el país posee alrededor de 90 ojivas nucleares.
No obstante, el gobierno israelí nunca ha reconocido oficialmente este arsenal. Esta asimetría alimenta críticas, pero también refuerza la lógica de disuasión regional.
El Legado del Acuerdo Abandonado
El investigador lamenta el fin del acuerdo nuclear firmado durante el gobierno de Barack Obama. Para él, el pacto de 2015 no era perfecto, pero funcionaba como forma de contener el programa iraní.
Cuando Donald Trump decidió abandonarlo, abrió camino para que Teherán retomara el enriquecimiento en niveles más elevados.
Los gobiernos europeos, en ese momento, insistían en que Irán cumplía con las obligaciones. La salida de Estados Unidos, sin embargo, inviabilizó el entendimiento.
Desde entonces, Washington y Teherán no han logrado crear una alternativa. El resultado fue la aceleración del programa nuclear iraní y el aumento de la tensión en Oriente Medio.
El Futuro Incierto
Nimmt concluye su análisis defendiendo dos líneas de acción. Por un lado, Israel debe mantener la capacidad de usar la fuerza siempre que sea necesario, para impedir avances decisivos de Irán. Por otro, la búsqueda de un nuevo acuerdo internacional sigue siendo deseable.
Según él, mientras el régimen iraní permanezca en el poder, no existe solución definitiva. El camino más realista es garantizar que Teherán no llegue al punto de completar una bomba.
Para eso, será necesaria una combinación de presión militar, diplomacia y monitoreo constante.
Esta visión resume la complejidad del momento actual. Los ataques de junio pueden haber frenado a Irán, pero también reforzaron su determinación.
El equilibrio entre fuerza y negociación vuelve a ser el desafío central para Israel, Estados Unidos y la comunidad internacional.
Con información de Folha de São Paulo.

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