El gobierno japonés apuesta por la tecnología de monitoreo para intentar contener una ola récord de encuentros peligrosos entre humanos y osos, fenómeno que ya ha cambiado la rutina de comunidades enteras en el norte del país
El miedo a encontrar un oso en el camino dejó de ser algo distante para miles de habitantes del norte de Japón. Ante el aumento significativo de los ataques registrados en los últimos meses, el gobierno japonés decidió actuar con una solución tecnológica: la instalación de más de 800 cámaras en las áreas montañosas del país para monitorear de cerca las poblaciones de estos animales.
El anuncio fue hecho este jueves (2) por el Ministerio del Medio Ambiente de Japón, según información divulgada por el canal O Liberal. De acuerdo con el ministerio, desde el 1 de abril de este año, al menos cinco personas han muerto en ataques de osos en la región de Tohoku, en el norte del país, un número que ya supera gran parte de los años anteriores y sigue a un récord de 13 muertes registradas en 2025. Una sexta muerte, incluso, todavía está siendo investigada por las autoridades locales.
Una rutina marcada por el miedo constante
En este sentido, el día a día de los habitantes de Tohoku ha cambiado drásticamente en los últimos meses. Los relatos de osos avistados en espacios comerciales, parques públicos e incluso en las proximidades de escuelas se han vuelto frecuentes, alimentando un clima de tensión constante entre la población local. En junio, por ejemplo, un episodio llamó la atención nacional: policías, cazadores y agentes públicos necesitaron cuatro días enteros para lograr capturar un oso en la ciudad de Utsunomiya, al norte de Tokio, lo que obligó a varias escuelas de la región a suspender las clases temporalmente.
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Por otro lado, los científicos japoneses ya han identificado parte de las causas detrás de este aumento repentino de incidentes. Según ellos, el fenómeno está directamente ligado a dos factores combinados: el crecimiento de la población de osos a lo largo de los últimos años y la disminución constante del número de habitantes en las zonas rurales, lo que reduce la presencia humana en áreas antes más concurridas y amplía el espacio de circulación de estos animales.
Cómo funcionará el monitoreo con las nuevas cámaras

Ante este escenario, las autoridades japonesas van a concentrar el esfuerzo inicial en seis de las principales poblaciones de osos identificadas en la región de Tohoku. Sin embargo, la expectativa es que la operación no se limite a esta área: el plan prevé la expansión gradual del monitoreo para todo el territorio japonés a lo largo de los próximos cuatro años.
Para viabilizar este censo más preciso, los equipos responsables colocaron tarros conteniendo una mezcla de miel y vino en varios puntos estratégicos de las montañas, posicionados a la altura aproximada de la cabeza de una persona adulta. La lógica detrás del cebo es simple: cuando los osos se levantan sobre las patas traseras para alcanzar la mezcla dulce, las cámaras pueden registrar las marcas blancas características presentes en el pecho de cada animal — un verdadero «carné de identidad» natural que permite identificar individuos específicos dentro de la población monitoreada.
Hasta ahora, este tipo de levantamiento se realizaba de forma aislada por las comunidades locales, cada una siguiendo sus propios métodos y cronogramas — lo que dificultaba la formación de un panorama nacional confiable sobre el verdadero tamaño de la población de osos en el país. Mientras tanto, con el nuevo sistema unificado de cámaras, el objetivo pasa a ser justamente estandarizar esta recolección de datos, permitiendo que diferentes regiones trabajen con información comparable entre sí.
Aun así, mientras el nuevo sistema de monitoreo no está totalmente implementado, las autoridades japonesas refuerzan recomendaciones básicas de seguridad para quienes necesitan circular por las áreas montañosas del país — que, vale recordar, cubren cerca del 80% de todo el territorio japonés. Entre las principales orientaciones están evitar subir solo a las montañas, ya que esta condición está presente en aproximadamente el 80% de los incidentes registrados, además de llevar una campana para alertar a los animales de la presencia humana y portar spray de pimienta específico contra osos como medida adicional de protección.

