Las células de la madre atraviesan la placenta durante la gestación, se instalan en el corazón, cerebro, hígado y pulmones de los hijos y permanecen por décadas según investigaciones en revistas como Nature Communications y Circulation Research, fenómeno llamado microquimerismo materno que revela un vínculo biológico entre madre e hijo más allá del ADN heredado.
Una frase que circula en las redes sociales afirma que «nunca estás realmente solo porque las células de tu madre permanecen en tu corazón y en tu cerebro durante toda la vida», y lo más sorprendente es que la ciencia confirma la base de esta afirmación. **El fenómeno tiene un nombre, se llama microquimerismo materno, y describe la presencia en el cuerpo de una persona de una pequeña población de células genéticamente diferentes que provienen de la madre durante la gestación, cuando estas células atraviesan la placenta y se instalan en los tejidos del feto donde permanecen por décadas después del nacimiento.** La palabra proviene de la Quimera de la mitología griega, una criatura formada por partes de diferentes animales, y científicamente significa quimerismo a pequeña escala: dentro de cada persona existen células que no son suyas, son de su madre, y están allí desde antes del primer aliento.
El fenómeno fue documentado por primera vez en la década de 1960, cuando investigadores detectaron células con firma genética materna en hijos ya adultos. **En proporción, las células de la madre son raras en el cuerpo del hijo: aproximadamente una célula por millón en adultos, cantidad que varía entre individuos y que tiende a disminuir con la edad, pero que incluso en una proporción ínfima produce efectos que la ciencia considera funcionales y no meramente residuales.** Investigadores que publicaron en la revista Nature Communications en agosto de 2022 concluyeron que las células maternas en el cerebro del hijo «no son meros pasajeros que se filtran por la placenta, sino un mecanismo funcional que establece condiciones ideales para un cerebro sano más tarde en la vida», conclusión que transforma la frase viral de las redes en una realidad documentada en laboratorio.
¿En qué órganos se encontraron las células de la madre en los hijos?

La lista de tejidos donde los investigadores identificaron células de origen materno es extensa y sorprendente. **Estudios científicos detectaron células de la madre en el corazón, hígado, pulmones, piel, sangre, médula ósea, tiroides, glándulas suprarrenales, intestino y cerebro de los hijos, una distribución que demuestra que estas células no se confinan a un único órgano, sino que se esparcen por todo el cuerpo durante la formación del feto.** La presencia en el cerebro es particularmente notable porque el órgano está protegido por la barrera hematoencefálica, un sistema de defensa que impide el paso de la mayoría de las sustancias de la sangre al tejido cerebral, y el hecho de que las células de la madre logren superar esta protección indica que existe un mecanismo biológico activo que facilita su entrada.
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Cuando la publicación viral dice que «las células de tu madre están en tu corazón y en tu cerebro», la ciencia confirma la información, aunque en proporciones menores de lo que sugiere la frase poética. **La cantidad de una célula materna por millón significa que el fenómeno es real pero discreto, una presencia que la tecnología de laboratorio moderna puede detectar pero que no altera visiblemente la composición de los órganos.** Lo que hace relevantes a estas células no es la cantidad: es lo que hacen en los tejidos donde se instalan, una cuestión que investigadores de inmunología y neurología estudian con creciente interés.
Qué hacen las células de la madre dentro del cuerpo de los hijos

La ciencia ha identificado efectos tanto beneficiosos como potencialmente adversos de las células maternas. En el lado positivo, los estudios sugieren que estas células pueden diferenciarse en células del corazón, hígado y otros órganos, contribuyendo a la regeneración de tejidos lesionados, y que participan en la modulación inmunológica al entrenar el sistema de defensa del hijo para tolerar tejidos genéticamente diferentes, una capacidad que tiene implicaciones para trasplantes y futuras gestaciones. El estudio de 2022 publicado en Nature Communications, realizado con ratones, demostró que las células de la madre en el cerebro fetal regulan el desarrollo de la microglía, un grupo de células de defensa del sistema nervioso central que participa en la formación de circuitos neuronales.
El lado menos romántico del microquimerismo está igualmente documentado en la literatura científica. Investigadores han asociado la presencia de células maternas con enfermedades autoinmunes como la dermatomiositis juvenil, el lupus eritematoso sistémico y la esclerosis sistémica en algunos pacientes, y existen hipótesis de que estas células pueden, en situaciones específicas, interferir en el funcionamiento del páncreas y contribuir al desarrollo de la diabetes tipo 1. La razón por la cual las células de la madre protegen en algunos casos y perjudican en otros sigue siendo una de las grandes preguntas abiertas de la inmunología, y la respuesta probablemente involucra factores genéticos individuales que determinan cómo el sistema inmune del hijo interactúa con células que son biológicamente de la madre pero genéticamente extrañas.
Los hijos también viven dentro de las madres según la ciencia
El microquimerismo no es una vía de sentido único. Las células del bebé también atraviesan la placenta en la dirección opuesta y se instalan en órganos de la madre, un fenómeno llamado microquimerismo fetal que fue comprobado de forma impactante cuando investigadores detectaron ADN del cromosoma Y en el cerebro de mujeres que habían tenido hijos varones, un descubrimiento publicado por Scientific American que demostró que las células del hijo permanecían en el cuerpo de la madre décadas después del parto. La presencia de cromosoma masculino en tejido cerebral femenino es evidencia inequívoca de que esas células provenían del hijo y no de cualquier otra fuente.
Un estudio de 2015 publicado en la revista Circulation Research por investigadores de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, mostró que las células fetales migran a áreas lesionadas del corazón materno y participan en la regeneración después de una insuficiencia cardíaca. El descubrimiento sugiere que las células del hijo en el cuerpo de la madre no son pasajeras inactivas, sino agentes que responden a señales de daño tisular y contribuyen a la reparación, como si el vínculo biológico creado durante la gestación continuara funcionando en ambas direcciones incluso años después del nacimiento. No es solo la madre la que vive biológicamente en los hijos: los hijos también viven en las madres, y la ciencia documenta este hecho con un rigor que trasciende la emoción.
Lo que la ciencia aún no ha logrado explicar sobre las células de la madre
A pesar de seis décadas de investigación, cuestiones fundamentales sobre el microquimerismo permanecen sin respuesta definitiva. Cómo exactamente las células de la madre logran atravesar la barrera hematoencefálica que protege el cerebro es un mecanismo que aún no está totalmente esclarecido, y por qué en algunos individuos estas células persisten por décadas mientras que en otros desaparecen antes es una variabilidad que los investigadores documentan pero no explican completamente. La mayor parte del conocimiento actual proviene de estudios en ratones y ratas, y aunque existen evidencias en tejidos humanos obtenidos en biopsias y análisis post-mortem, la extrapolación de los resultados animales a humanos se realiza con cautela por la comunidad científica.
Lo que se puede afirmar con seguridad es que el vínculo biológico entre madre e hijos va más allá de lo que describe la genética clásica. El microquimerismo materno muestra que la gestación no termina en el parto: deja una marca celular que persiste en el cuerpo del hijo por años o décadas, una presencia silenciosa que la ciencia está aprendiendo a interpretar y que puede, en el futuro, ser aprovechada para tratamientos de enfermedades cardíacas, neurológicas e inmunológicas. En este Día de la Madre, la ciencia añade una capa al significado de la maternidad: además del afecto, la educación y el cuidado, hay células que la madre dejó en los hijos y que siguen allí, haciendo lo que las células hacen: viviendo.
Y tú, ¿sabías que las células de tu madre viven en tu cuerpo? ¿Este descubrimiento cambia la forma en que ves el vínculo con tu madre? Deja tu opinión en los comentarios.

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