La Fuerza Aérea de los Estados Unidos acaba de dar un paso que podría redefinir el futuro de los combates aéreos alrededor del planeta, y esta vez no hay ningún piloto dentro de la aeronave que protagoniza el cambio.
En abril de 2026, militares estadounidenses de la Unidad de Operaciones Experimentales del Comando de Combate Aéreo llevaron a cabo por primera vez una serie de vuelos semiautónomos del dron de combate autónomo YFQ-44A Fury, desarrollado por la empresa Anduril Industries, en la base de Edwards, en California.
La prueba marca un hito en el programa CCA, siglas de Collaborative Combat Aircraft (Aeronave de Combate Colaborativa), que pretende poner al menos mil drones de combate autónomos a volar junto a los cazas tripulados más avanzados del arsenal estadounidense en los próximos años.
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La idea central del programa es simple en teoría, pero revolucionaria en la práctica: crear una flota de aeronaves no tripuladas controladas por inteligencia artificial que funcionen como «compañeros leales» (wingmen), acompañando a los cazas F-22, F-35 y el futuro
