Técnica de congelamiento del suelo crea barreras de hielo subterráneas para estabilizar minas y bloquear agua antes de la excavación.
En proyectos de minería profunda y construcción de túneles, uno de los mayores desafíos no está solo en la roca excavada, sino en el control del agua subterránea a presión, de la inestabilidad del terreno y de las capas geológicas que pueden perder resistencia tan pronto como se abren. En excavaciones profundas, estas condiciones elevan el riesgo de infiltraciones súbitas, pérdida de estabilidad y colapsos locales, por lo que el control previo del subsuelo se trata como una etapa crítica en obras subterráneas. Para enfrentar este problema, los ingenieros recurren al congelamiento artificial del suelo, conocido internacionalmente como artificial ground freezing (AGF).
El método enfría el terreno alrededor de la excavación hasta transformar el agua presente en el subsuelo en hielo, creando una barrera temporal más rígida, estable y menos permeable, capaz de contener la entrada de agua y sostener el terreno durante la obra. Según WSP, esta técnica se aplica desde hace más de 150 años en minería y tunelación precisamente para estabilizar el suelo y limitar el flujo de agua subterránea.
Técnica transforma el subsuelo en una estructura congelada e impermeable
El principio detrás del congelamiento del suelo es relativamente simple, pero su ejecución implica ingeniería altamente especializada.
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Antes de la excavación, se perforan varios agujeros alrededor del área donde se abrirá el pozo o túnel. Dentro de esos agujeros, se instalan tubos por donde circula un fluido refrigerante.
Este fluido puede ser una salmuera enfriada a temperaturas negativas o nitrógeno líquido en aplicaciones más extremas. A medida que circula, retira calor del suelo alrededor, congelando el agua presente en los poros del terreno.
El resultado es la formación de un cilindro continuo de suelo congelado, que puede envolver completamente el área a ser excavada, funcionando como una pared estructural temporal.
Pared de hielo bloquea agua subterránea y evita colapsos
Uno de los mayores riesgos en la minería es la presencia de acuíferos o flujos de agua subterránea, a menudo invisibles en la superficie.
Cuando una excavación intercepta estas zonas sin control, el agua puede invadir rápidamente el espacio abierto, comprometiendo la seguridad de la operación. El congelamiento del suelo resuelve este problema al transformar el agua en hielo, interrumpiendo su flujo.
Esta barrera congelada actúa como un sellado prácticamente impermeable, impidiendo la entrada de agua durante toda la fase de excavación.
Además, el hielo aumenta la cohesión del suelo, reduciendo el riesgo de desmoronamientos en materiales que normalmente serían inestables.
Método permite excavación en terrenos que serían inviables
En suelos arenosos, arcillosos saturados o formaciones altamente fracturadas, los métodos convencionales de excavación pueden ser insuficientes.
En estos casos, la congelación del suelo hace posible realizar obras que, de otro modo, serían consideradas inviables.
La técnica ya ha sido utilizada en proyectos de minería, construcción de metros, túneles viales y obras de infraestructura urbana en diferentes partes del mundo.
Sin este tipo de estabilización, muchos de estos proyectos simplemente no podrían ser ejecutados con seguridad.
Proceso puede llevar semanas o meses hasta alcanzar estabilidad completa
La congelación del suelo no ocurre instantáneamente. Dependiendo de las condiciones geológicas, de la profundidad y del volumen a tratar, el proceso puede llevar semanas o incluso meses hasta que la barrera de hielo esté completamente formada.
Durante este período, se utilizan sensores para monitorear la temperatura del suelo y garantizar que la congelación sea uniforme.
La integridad de la pared congelada es crítica para el éxito de la operación, y cualquier falla puede comprometer toda la excavación.
Técnica se utiliza en minas profundas y túneles urbanos complejos
El método de congelación artificial del suelo está ampliamente documentado en proyectos de minería profunda, especialmente en regiones con presencia significativa de agua subterránea.
En China, por ejemplo, la técnica ha sido aplicada en pozos con profundidades entre 400 y 1.000 metros, permitiendo la apertura de ejes en condiciones geológicas desafiantes.
Además de la minería, el método también se utiliza en grandes obras urbanas, como la construcción de líneas de metro en ciudades con suelos saturados.
Sistema exige alto consumo de energía y control riguroso
A pesar de su eficacia, la congelación del suelo no es una solución simple o barata. El sistema requiere plantas de refrigeración de alta capacidad, consumo significativo de energía y monitoreo continuo.

Mantener el suelo congelado durante toda la excavación es esencial, lo que implica la operación constante de los sistemas de refrigeración. Esto hace que la técnica sea más adecuada para proyectos de alto valor o en situaciones donde no hay alternativas viables.
Técnica es temporal y el suelo regresa al estado original después de su uso
Una característica importante del método es su naturaleza temporal. Después de la finalización de la excavación y la instalación de estructuras permanentes, el sistema de congelación se apaga.
Gradualmente, el suelo se descongela y regresa a sus condiciones naturales. Esto diferencia el método de soluciones permanentes, como inyección de concreto o muros de contención, que alteran definitivamente el ambiente geológico.
La congelación del suelo representa un enfoque inusual en la ingeniería: en lugar de añadir materiales al terreno, se utiliza una propiedad física — el cambio de estado del agua — para crear estabilidad.
Esta estrategia permite transformar un ambiente inestable en una estructura temporalmente sólida, sin necesidad de grandes intervenciones químicas o estructurales.
Es un ejemplo de cómo principios físicos simples pueden ser aplicados a escala industrial para resolver problemas complejos.
Técnica revela un lado poco conocido de la minería moderna
Para quienes están fuera del sector, la minería todavía se asocia frecuentemente con explosivos, excavadoras y grandes camiones.
No obstante, métodos como la congelación del suelo muestran que la ingeniería involucrada es mucho más sofisticada.
La capacidad de transformar el subsuelo en una estructura congelada controlada revela un nivel de precisión y planificación que rara vez aparece en las representaciones populares de la minería.
¿Alguna vez imaginaste que las minas pueden ser excavadas dentro de “paredes de hielo”?
La idea de congelar el suelo para permitir excavaciones seguras desafía la percepción común sobre cómo se realizan las obras subterráneas.
Si técnicas como esta continúan evolucionando, pueden surgir nuevas posibilidades para proyectos en entornos cada vez más complejos.
Ante esto, ¿hasta dónde puede llegar la ingeniería al usar el propio ambiente natural como herramienta de construcción?


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