Tras décadas de espera, el primer túnel sumergido de Brasil, que conecta Santos y Guarujá, está a punto de convertirse en realidad. Con una inversión de R$ 6 mil millones y la promesa de generar 9 mil empleos, la obra histórica promete transformar la movilidad y la economía de la Bajada Santista. Descubre cómo esta iniciativa revolucionaria está a punto de cambiar el escenario regional.
Tras décadas de expectativas y promesas, la conexión terrestre entre Santos y Guarujá está a punto de convertirse en realidad.
La construcción del primer túnel sumergido de Brasil, un proyecto de R$ 6 mil millones, avanza significativamente, prometiendo transformar la movilidad y la economía de la Bajada Santista.
De acuerdo con información del diario Folha de S. Paulo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas (Republicanos), llegaron a un acuerdo histórico para viabilizar la obra.
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El entendimiento prevé que el gobierno paulista conducirá el edital, con los costos divididos equitativamente entre las esferas federal y estatal.
Se prevé que el edital sea publicado en el segundo trimestre de 2025, con la subasta ocurriendo en el segundo semestre del mismo año.
La licitación será en formato de Asociación Público-Privada (PPP), permitiendo que la obra también cuente con inversiones del sector privado.
Impacto en la Movilidad y Economía Regional
Actualmente, más de 21 mil vehículos realizan diariamente la travesía entre Santos y Guarujá a través de balsas y embarcaciones menores.
Además, alrededor de 7,7 mil ciclistas y 7,6 mil peatones dependen de este servicio. Las balsas enfrentan congestiones constantes, principalmente en horas pico, y frecuentemente registran fallas operativas.
Con la construcción del túnel, se espera que el tiempo de desplazamiento se reduzca a pocos minutos, eliminando filas y optimizando el flujo logístico del mayor puerto de América Latina.
La obra también es vista como esencial para impulsar el turismo y la economía de la región, facilitando el acceso de visitantes y mejorando la salida de la producción portuaria.
Además, se espera un impacto significativo en el mercado inmobiliario, con la valorización de áreas cercanas a la obra y el crecimiento de nuevas oportunidades comerciales.
Características del Túnel Sumergido
El túnel tendrá una extensión total de 1,5 km, siendo 870 metros sumergidos, permitiendo el tráfico de vehículos de paseo, transporte público y camiones.
A diferencia de puentes o viaductos elevados, esta tecnología es considerada más segura para la navegación, ya que evita la necesidad de interrumpir el tráfico marítimo en el Puerto de Santos, uno de los más concurridos del mundo.
La estructura contará además con una ciclofaixa y espacio para peatones, garantizando accesibilidad y promoviendo una movilidad más sostenible.
La técnica elegida para la construcción del túnel será la de segmentos prefabricados que serán instalados en el lecho del canal y posteriormente conectados.
Esta metodología es ampliamente utilizada en países como Dinamarca, China y Japón, permitiendo un menor impacto ambiental y mayor agilidad en la ejecución.
Generación de Empleos y Desarrollo Económico
La construcción del túnel está estimada en aproximadamente R$ 6 mil millones, con recursos provenientes del Gobierno de São Paulo, de la Unión y del sector privado.
La obra debe generar cerca de 9 mil empleos directos e indirectos, impulsando el desarrollo económico de la Bajada Santista.
Además, se espera que el túnel brinde más seguridad y previsibilidad para la logística del Puerto de Santos, evitando los impactos de paradas causadas por problemas operativos en las balsas.
Historial de Intentos y Desafíos
La idea de una conexión terrestre entre Santos y Guarujá es una demanda centenaria de la población local.
En 2014, la Dersa canceló una licitación para la construcción del túnel debido a obstáculos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) relacionados con la formación de consorcios.
Desde entonces, el proyecto ha pasado por diversas revisiones y negociaciones hasta alcanzar el actual consenso entre los gobiernos estatal y federal.
En las décadas de 1970 y 1990, diversos estudios apuntaron a la viabilidad de puentes y túneles, pero la ubicación estratégica del Puerto de Santos siempre representó un obstáculo para la viabilización de un proyecto que no comprometiera el tráfico marítimo.
El formato de túnel sumergido fue elegido precisamente para superar este desafío.
Otro punto crítico en la viabilización de la obra fue la cuestión ambiental.
La Bajada Santista alberga importantes áreas de preservación, y cualquier gran obra debe pasar por rigurosos estudios de impacto ambiental.
Para garantizar la viabilidad ambiental del proyecto, se implementarán medidas de mitigación, incluyendo compensaciones ecológicas y monitoreo de la fauna y flora locales.
Próximos Pasos y Expectativas
Con el acuerdo firmado, la expectativa es que el edital de la PPP sea publicado en el segundo trimestre de 2025, con la subasta prevista para el segundo semestre del mismo año.
La previsión inicial es que las obras tarden aproximadamente cinco años en concluirse, pudiendo haber ajustes en el cronograma dependiendo de eventuales desafíos técnicos o ambientales.
Hoy, la construcción del túnel es vista como un hito para la infraestructura del estado y una victoria tanto para Tarcísio de Freitas, que busca consolidar su gestión con grandes obras, como para Lula, que refuerza su presencia en un estado estratégico para las elecciones de 2026.

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