Informe global alerta sobre una década de riesgos combinados que involucran clima, geopolítica, economía y tecnología hasta 2036.
El 14 de enero de 2026, el World Economic Forum publicó la 21ª edición del Global Risks Report, consolidando la percepción de más de 1.300 especialistas y líderes de la academia, empresas, gobiernos, organizaciones internacionales y sociedad civil. El documento analiza los riesgos globales en tres horizontes, 2026, 2028 y 2036, y señala que la crisis ha dejado de ser vista como una secuencia de eventos aislados para formar un sistema de choques simultáneos.
El punto más sensible del informe es la escalada de la interconexión entre riesgos geopolíticos, económicos, tecnológicos, sociales y ambientales. Según el Foro, las guerras, el uso de instrumentos económicos como armas estratégicas, la fragmentación institucional, la aceleración tecnológica y el declive ambiental pueden producir efectos en cadena, ampliando los impactos entre países, mercados e infraestructuras críticas.
A continuación, entienda por qué el informe de 2026 describe una nueva fase de competencia global y cómo diferentes riesgos pueden reforzarse al mismo tiempo, creando escenarios más difíciles de prever y controlar.
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El clima extremo aparece como riesgo dominante y con impacto creciente
Entre los factores analizados, los eventos climáticos extremos continúan ocupando una posición central. Olas de calor, sequías, tormentas intensas y cambios en el régimen de lluvias ya se están observando en diversas regiones del planeta.
El informe destaca que estos eventos no solo causan daños directos, sino que también generan efectos indirectos en cadenas productivas, infraestructura y seguridad alimentaria.
La frecuencia e intensidad de estos fenómenos indican que el impacto tiende a volverse más constante a lo largo de la próxima década. El clima deja de ser un riesgo aislado y pasa a actuar como un multiplicador de crisis.
Las tensiones geopolíticas aumentan y afectan el comercio, la energía y la seguridad global
Otro eje relevante señalado por los especialistas es el aumento de las tensiones geopolíticas. Conflictos regionales, disputas comerciales y rivalidades entre grandes potencias tienen el potencial de afectar los mercados globales.
Estas tensiones pueden interferir en las cadenas de suministro, elevar los costos de energía y generar inestabilidad económica en diferentes países.
Además, el ambiente geopolítico influye en las decisiones de inversión y cooperación internacional. La inestabilidad entre naciones se convierte en un factor central en la dinámica económica global.
La desinformación emerge como riesgo estructural para sociedades y gobiernos
El avance de la tecnología digital ha traído beneficios significativos, pero también ha abierto espacio para la diseminación de desinformación a gran escala.
Según el informe, la desinformación puede influir en procesos electorales, decisiones públicas y la percepción de riesgo por parte de la población.
Este fenómeno se intensifica con el uso de inteligencia artificial, que permite la creación de contenidos cada vez más realistas y difíciles de distinguir de información verdadera. La capacidad de manipular información pasa a ser un factor de inestabilidad social y política.
La economía global enfrenta un escenario de presión e incertidumbre
La combinación de inflación, endeudamiento y desaceleración económica aparece como uno de los desafíos centrales para los próximos años.
Los especialistas destacan que choques simultáneos, como crisis energéticas e interrupciones logísticas, pueden ampliar la presión sobre economías ya fragilizadas.
Este escenario puede afectar el empleo, los ingresos y las inversiones, creando un ambiente de mayor volatilidad. La economía global se vuelve más sensible a eventos externos y menos predecible.
La tecnología acelera los cambios y crea nuevos riesgos sistémicos
El avance tecnológico, especialmente en áreas como la inteligencia artificial, la automatización y la ciberseguridad, se presenta como uno de los factores más transformadores de la próxima década.
Al mismo tiempo que impulsa la innovación, la tecnología también introduce nuevos riesgos, como ataques cibernéticos, fallos en sistemas críticos y dependencia de la infraestructura digital. La velocidad de estos cambios puede dificultar la adaptación de gobiernos y empresas.
La tecnología se convierte tanto en solución como en fuente de nuevos desafíos.
Los riesgos comienzan a combinarse y generar efectos en cadena
Uno de los puntos más enfatizados en el informe es la interacción entre diferentes riesgos. Los eventos climáticos pueden afectar la economía, lo que a su vez puede intensificar las tensiones sociales y políticas.
De la misma manera, las crisis geopolíticas pueden impactar las cadenas de suministro, generando inflación e inestabilidad económica.
Este efecto en cadena hace más difícil prever y controlar los impactos. El riesgo deja de ser lineal y pasa a operar en múltiples dimensiones simultáneamente.
La infraestructura global se convierte en uno de los puntos más vulnerables
Con el aumento de la demanda de energía, transporte y conectividad, la infraestructura global se convierte en un elemento crítico.
Eventos extremos, ataques cibernéticos o fallos técnicos pueden comprometer sistemas esenciales, afectando desde el suministro de energía hasta las comunicaciones.
La necesidad de modernización y resiliencia se hace cada vez más evidente. La infraestructura deja de ser solo un soporte y pasa a ser un factor estratégico de estabilidad.
Gobiernos y empresas necesitan adaptarse a un entorno más complejo
El escenario descrito en el informe exige cambios en la forma en que se gestionan los riesgos. Los gobiernos necesitan desarrollar políticas más integradas, mientras que las empresas deben adoptar estrategias que consideren múltiples factores al mismo tiempo.
La capacidad de anticipar y responder rápidamente a los eventos se convierte en un diferencial importante. La gestión de riesgos pasa a ser un elemento central en la toma de decisiones.
La próxima década puede redefinir patrones económicos y sociales
Los expertos indican que el período hasta 2036 será decisivo para la configuración del sistema global. Cambios en el clima, la tecnología, la economía y la geopolítica pueden alterar los patrones de producción, consumo y organización social.
Estas transformaciones pueden crear nuevos modelos de desarrollo, pero también generar desafíos significativos. El mundo entra en una fase de transición con impactos aún inciertos.
El mensaje principal del informe es que los riesgos ya no pueden tratarse de forma aislada. La interdependencia entre diferentes factores exige enfoques integrados y cooperación entre países, sectores e instituciones.
Sin esta coordinación, la capacidad de respuesta puede ser limitada. La complejidad del escenario exige soluciones igualmente complejas.
Con un clima extremo, tensiones globales, avance tecnológico y presión económica actuando al mismo tiempo, ¿cree que los gobiernos y las empresas están preparados para afrontar una década en la que los riesgos dejan de ser aislados y pasan a ocurrir todos al mismo tiempo?

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