Estudio de Science muestra que el 53% de los mayores lagos y reservorios perdieron agua entre 1992 y 2020, ampliando la alerta global sobre seguridad hídrica.
Según un estudio publicado en Science en mayo de 2023, 53% de los 1.972 mayores lagos y reservorios del planeta perdieron agua de forma estadísticamente significativa entre 1992 y 2020. El trabajo reunió tres décadas de observaciones por satélite, datos climáticos y modelos hidrológicos para medir, por primera vez a escala global, cómo el almacenamiento de agua está cambiando en los mayores cuerpos de agua de la Tierra.
La alerta es especialmente grave porque los lagos almacenan cerca del 87% de toda el agua dulce líquida de superficie del planeta, una reserva decisiva para abastecimiento humano, irrigación, generación de energía y mantenimiento de ecosistemas. Para los autores, lo que antes parecía una secuencia de crisis aisladas en lagos famosos ahora aparece como una tendencia global de pérdida de agua.
Estudio de Science analizó casi 2 mil lagos y reservorios a lo largo de 28 años
La investigación evaluó los 1.972 mayores lagos y reservorios del mundo a lo largo de 28 años, cubriendo el período de octubre de 1992 a septiembre de 2020.
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El resultado mostró que la reducción del almacenamiento de agua no está restringida a algunos casos emblemáticos, sino que ya domina más de la mitad de los mayores sistemas lacustres del planeta.

Para llegar a este diagnóstico, los investigadores usaron cerca de 250 mil imágenes de área de lagos capturadas por satélites, además de mediciones de nivel del agua obtenidas por nueve altímetros orbitales.
La combinación de estos registros permitió reconstruir la variación de volumen de agua a escala global con un nivel de consistencia que evaluaciones anteriores no habían alcanzado.
Pérdida de agua ya equivale a 17 veces el Lago Mead y transforma el problema en alerta planetaria
Según la divulgación de CIRES, el volumen perdido por los lagos analizados tiene una magnitud comparable a 17 veces el Lago Mead, el mayor embalse de los Estados Unidos. Es un número que ayuda a traducir un cambio silencioso, pero gigantesco, en la geografía del agua dulce disponible en la superficie terrestre.
El peso de este resultado aumenta porque los lagos ocupan una parcela relativamente pequeña de la superficie del planeta, pero concentran la mayor parte del agua dulce líquida superficial.
Cuando estos sistemas se encogen, el impacto no se limita al paisaje: avanza sobre abastecimiento, agricultura, energía y equilibrio ecológico en varias regiones al mismo tiempo.
Lagos naturales y reservorios se están secando por motivos diferentes
En los lagos naturales, el estudio atribuye la pérdida neta de volumen principalmente al calentamiento climático, al aumento de la demanda evaporativa y al consumo humano de agua. En otras palabras, parte relevante del problema proviene de la combinación entre temperaturas más altas, mayor evaporación y extracción directa de agua para uso humano.
En los reservorios artificiales, el mecanismo dominante es otro. El trabajo señala que la sedimentación lidera la pérdida de capacidad de almacenamiento en los reservorios existentes, porque sedimentos transportados por los ríos pasan a ocupar el espacio antes llenado por agua.
El equipo también concluyó que casi dos tercios de los grandes reservorios de la Tierra sufrieron pérdidas significativas de agua.
Ni siquiera los lagos en regiones húmedas escapan de la crisis hídrica global
Uno de los hallazgos más preocupantes es que la pérdida de agua no se limitó a áreas áridas. Según CIRES, lagos en regiones secas y húmedas están perdiendo volumen, incluyendo lagos tropicales húmedos y lagos del Ártico, lo que indica una tendencia de secado mucho más amplia de lo que se imaginaba.
El alcance humano del problema también es enorme. Los autores estiman que cerca de un cuarto de la población mundial, algo en torno a 2 mil millones de personas, vive en la cuenca de un lago que se está secando.
Al mismo tiempo, el estudio señala que la reversión no es imposible: el caso del Lago Sevan, en Armenia, mostró un aumento de almacenamiento en las últimas dos décadas, asociado a la aplicación de leyes de conservación sobre la extracción de agua desde principios de los años 2000.
El mensaje de los satélites es duro, pero aún deja espacio para la reacción
El estudio refuerza que la crisis de los lagos no es solo una curiosidad científica ni un problema distante. Ya afecta a reservorios estratégicos, cuencas habitadas por miles de millones de personas y fuentes críticas de agua y energía, exigiendo políticas que enfrenten simultáneamente el cambio climático, el consumo excesivo y la sedimentación.
La principal contribución de la investigación está precisamente en transformar un fenómeno antes fragmentado en un mapa global de riesgo.
Con este rastreo más preciso, los gestores públicos y las comunidades pasan a tener una base más sólida para proteger lagos y reservorios antes de que las pérdidas graduales se conviertan en colapsos difíciles de revertir.


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