Una operación urgente e inédita combinará avión, foguete Pegasus XL y una nave robótica para elevar nuevamente la órbita del telescopio Swift, que pierde altitud rápidamente y puede reentrar en la atmósfera ya en el próximo año
La NASA aprobó una operación inusual para evitar que el Observatorio Neil Gehrels Swift deje su órbita a finales de 2026. El plan consiste en lanzar un cohete directamente desde un avión en pleno vuelo, enviando al espacio una nave robótica responsable de elevar nuevamente la altitud del telescopio, que viene perdiendo altura rápidamente.
El escenario es crítico porque el Swift podrá caer en la Tierra el próximo año si no se le impulsa de vuelta hacia arriba. Según Space.com, la agencia enfrenta exactamente ese desafío y apuesta por una maniobra inédita para preservarlo.
Avión, foguete y satélite en el mismo plano
Katalyst Space Technologies, responsable de conducir la misión, divulgó detalles del proyecto y confirmó el lanzamiento para junio de 2026.
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La empresa utilizará el L-1011 Stargazer, de Northrop Grumman, un antiguo avión de pasajeros adaptado para misiones aeroespaciales. La aeronave transportará el cohete Pegasus XL hasta 39 mil pies de altitud, punto en que el equipo será liberado.
Durante el vuelo, el Pegasus activará sus propulsores y seguirá rumbo al espacio cargando la nave robótica Katalyst. Tras alcanzar la región donde se encuentra el Swift, el vehículo será liberado para iniciar la aproximación del telescopio.
Rescate orbital en plazo reducido
Lo que hace que la misión sea aún más singular es el plazo. Normalmente, operaciones similares exigen hasta 24 meses de planificación, pero Katalyst dispone solo de algunos meses para ejecutar todos los preparativos.
De acuerdo con Kieran Wilson, vicepresidente de tecnología de la empresa, la fecha de junio se está tratando como un compromiso firme, aunque ajustes pueden ser aplicados conforme a la evaluación continua de la órbita del Swift.
La misión necesita ocurrir antes de que la resistencia atmosférica haga que el rescate sea inviable. Actualmente, la altitud del telescopio ha caído de 373 millas a cerca de 249 millas, según Katalyst, dado que el equipo no tiene motores de propulsión para corregir su propia trayectoria.
Brazos robóticos para capturar el Swift
La nave robótica que será enviada al espacio fue diseñada con tres brazos mecánicos externos. Estos dispositivos permitirán capturar el Swift en una maniobra delicada, garantizando que ninguno de los dos equipos sea dañado. Después de la captura, el vehículo conducirá el telescopio de vuelta a la altitud original de 373 millas.
Telescopio fundamental para estudios de explosiones cósmicas
Lanzado en noviembre de 2004, el Swift fue diseñado para estudiar explosiones de rayos gamma. Estos eventos extremos ocurren cuando estrellas masivas colapsan, cuando dos estrellas de neutrones colisionan o cuando una estrella de neutrones se choca con un agujero negro.
Las explosiones resultan en chorros de partículas aceleradas que ofrecen pistas sobre la formación de nuevos agujeros negros y otros fenómenos cósmicos.
La deterioración de la órbita amenaza con interrumpir investigaciones esenciales, razón por la cual Katalyst y la NASA afirman que la operación es urgente.
Costo del rescate y histórico de la NASA
El Swift costó originalmente 500 millones de dólares, mientras que la misión de rescate tiene un presupuesto de 30 millones de dólares, un valor considerado eficiente para preservar el equipo.
Aunque la NASA ya ha realizado intervenciones similares en el pasado, como el servicio al Telescopio Espacial Hubble, la operación actual se diferencia por ser completamente remota, sin tripulación involucrada.
La combinación de avión, cohete y satélite robótico en una secuencia única coloca la misión entre las más audaces ya autorizadas por la agencia, reflejando el esfuerzo por mantener activo uno de los observatorios más importantes en el estudio de los fenómenos de alta energía del universo.

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