La increíble aventura del ciclista brasileño que atravesó once países en su bicicleta Opel, enfrentando animales salvajes, revoluciones políticas y el desprecio de las autoridades para realizar un sueño histórico de libertad
El ciclista bahiano Rubens Pinheiro alcanzó la ciudad de Nueva York tras pedalear durante dos años consecutivos saliendo de Salvador con su bicicleta Opel. La llegada ocurrió a las 14h del 1.º de abril de 1929, marcando el fin de un recorrido sinuoso.
El joven recorrió más de 18 mil km atravesando la frontera de 11 países diferentes durante toda su larga jornada.
Pinheiro utilizó una bicicleta de la marca alemana Opel para realizar el hecho inédito que duró entre 1927 y 1929.
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La motivación surgió tras escuchar críticas sobre el coraje de los bahianos hechas por el pernambucano Mauricio Monteiro en un camino anterior.
Rubens juró que haría un viaje aún mayor que el de su incentivador involuntario para demostrar su valor personal.
Preparativos y partida en bicicleta de la capital bahiana
Para financiar el proyecto, él recaudó 10 mil réis con comerciantes locales de Salvador antes de iniciar su partida oficial.
El aventurero llevó pocas ropas, un arma y un libro con tapa de cuero de serpiente para registrar los hechos.
El 15 de marzo de 1927, el joven se despidió de su familia en la puerta del diario Diário de Notícias.
Más de 100 ciclistas lo acompañaron al inicio del trayecto, bajo fuerte cobertura de la prensa y muchos fuegos artificiales.
El ciclista declaró al Diário de Notícias que estaba dispuesto a pasar sed y hambre para conocer la metrópoli norteamericana.
Deseaba ver Nueva York personalmente, negándose a conocer el lugar solo a través de fotografías o relatos ajenos.
Desafíos y encuentros por el continente
En Santo Amaro da Purificación, se despidió de su novia Euthymia, quien le entregó una foto para ser publicada en la prensa extranjera.
No obstante, un accidente con otro ciclista en el interior bahiano dañó su Opel, obligándolo a regresar temporalmente a Salvador.
Tras arreglar el equipo, Rubens retomó el camino y enfrentó peligros reales, como pasar un día entero en un árbol.
En el Alto del Río Negro, necesitó huir de una jaguar que lo acechaba en plena selva amazónica brasileña.
Al cruzar fronteras, el bahiano utilizó su habilidad de comunicación para obtener apoyo financiero de diversas autoridades políticas locales.
En Venezuela, el dictador Juan Vicente Gómez contribuyó con 5 mil bolívares tras recibir un telegrama de felicitaciones del ciclista.
Experiencias en América Central y México
En Panamá, el brasileño conoció a oficiales norteamericanos en la Zona del Canal y ganó un emocionante paseo en avión.
En Nicaragua, marines lo capturaron temporalmente al confundirlo con un guerrillero en medio del conflicto local.
Rubens afirmó en memorias que tuvo la compañía del revolucionario Augusto César Sandino, líder de la lucha contra invasores en la región.
Esta experiencia marcó su paso por América Central antes de seguir rumbo al norte del continente para concluir el plan.
En enero de 1929, Pinheiro llegó a la Ciudad de México y recibió una cálida recepción de cientos de ciclistas locales.
El presidente Emilio Portes Gil lo recibió en la embajada de Brasil y le entregó un cheque de 5 mil pesos.
La llegada en bicicleta a la metrópoli americana
El ciclista entró a los Estados Unidos durante el fin de los roaring twenties, un período marcado por el jazz y gran optimismo social.
Recorrió el este del país compartiendo carreteras asfaltadas con enormes carretas hasta alcanzar su destino final en Nueva York.
Al llegar, Rubens confesó a la prensa local que estaba quebrado, pero impresionado con la belleza y tamaño de la gran ciudad.
No poseía más la foto de su novia, perdida al principio del viaje, pero coleccionó nuevos amores en el trayecto.
Brasileños en Brooklyn organizaron un banquete en su honor, comprándole un traje nuevo para evitar vergüenzas con ropa inapropiada.
El cónsul Sebastião Sampaio intentó pedir recompensa al ministro Octávio Mangabeira, pero la solicitud nunca fue atendida por el gobierno brasileño.
Regreso a Brasil y falta de apoyo
Rubens trabajó lavando platos y en General Motors antes de regresar a Brasil en el barco Southern Cross en junio.
Esperaba una recepción festiva en Río de Janeiro, pero el público buscaba a la Miss Brasil, Olga Bergamini de Sá.
El presidente Washington Luís lo recibió en audiencia en el Palacio de Catete, pero lo despidió de forma bastante ríspida.
El mandatario cuestionó si Brasil había solicitado tal viaje, ignorando el esfuerzo heroico realizado por el joven ciclista bahiano.
En Río de Janeiro, el diario A Manhã publicó relatos del viaje basados en el diario de a bordo con tapa de cuero.
El director de las tiendas Mesbla, Louis La Saigne, ayudó al ciclista a cambio de la exposición de la bicicleta en su vitrina.
Actividades en Salvador y accidentes
De regreso a Salvador, Rubens organizó una misa en la Iglesia de Bonfim que atrajo a una multitud de curiosos y admiradores.
Se exhibió pedaleando de espaldas en la ladera de Bonfim, siendo ovacionado por el público presente que acompañaba su exhibición técnica.
En 1934, el ciclista aceptó el desafío de un circo para aventurarse en el temido globo de la muerte en Salvador.
Ganó un cuento de réis, pero sufrió un accidente serio tres años después tras realizar una secuencia de piruetas.
Rubens pasó sus últimos años en una silla de ruedas, vendiendo un pequeño libro azul con sus memorias de viaje.
Se comparó con Ícaro y se definió como un héroe olvidado por la falta de reconocimiento oficial de su gloria.
Legado familiar y homenajes tardíos
La celebración del jubileo de oro del viaje ocurrió en 1979, con un pastel de 50 metros y luces. Una de sus nietas surgió en la cima de la estructura montada por alumnos de ingeniería en la Plaza Municipal de su tierra.
Su hija mayor, Olga Pinheiro, guarda el libro de viaje con firmas de autoridades y testigos de las fronteras atravesadas.
A los 87 años, ella preserva la memoria del padre, cuyo nombre bautizó en homenaje a la Miss Brasil de 1929.
Uno de sus nietos, también llamado Rubens Pinheiro, sigue los pasos de su abuelo como ciclista de pruebas de resistencia actuales.
Él ve al antepasado como una representación de que nada es imposible para un atleta determinado a vencer sus límites.
Rubens Pinheiro falleció en 1981, a los 71 años, dejando una historia de coraje que enfrentó el olvido del tiempo.
Su jornada en bicicleta permanece registrada solo en los documentos guardados por la familia y en raras publicaciones de la prensa de aquella época.
El héroe bahiano atravesó continentes con pocos recursos, movido solo por el deseo de libertad y por el desafío de un rival.
Aunque murió sin grandes honores, su bicicleta Opel simboliza la audacia de quien cruzó las Américas sobre dos ruedas.
Con información de BBC.

I would have contributed $ to him had i been around at that time. He endured alot.