Alnashetri cerropoliciensis media 70 cm, pesaba menos de 1 kg y fue detallado en un esqueleto casi completo publicado en Nature en 2026, llenando un vacío de décadas en el árbol evolutivo de los dinosaurios
Los primeros fragmentos aparecieron en 2012, durante una excavación en la Patagonia argentina. Piezas de huesos tan pequeñas que parecían pertenecer a un lagarto — no a un dinosaurio. Más de una década después, la ciencia finalmente reunió las piezas. El menor dinosaurio no aviano ya documentado acaba de ganar un esqueleto casi completo, publicado en la revista Nature a principios de 2026, y lo que revela sobre la evolución de los reptiles sorprendió incluso a los paleontólogos más experimentados.
El Alnashetri cerropoliciensis vivió hace 95 millones de años, medía solo 70 centímetros de largo y 40 centímetros de altura, y pesaba aproximadamente 1 kilo. Para comparación, era más pequeño que una gallina doméstica moderna. Según informó el Diário do Comércio, el hallazgo reaviva debates fundamentales sobre cómo la miniaturización moldeó linajes enteros de reptiles prehistóricos.

De fragmentos olvidados a esqueleto casi completo: el largo viaje del menor dinosaurio
La historia del Alnashetri comienza con frustración. En 2012, paleontólogos encontraron huesos fragmentados en un sitio en la Patagonia, pero el material era insuficiente para una descripción completa. Las piezas fueron catalogadas y quedaron esperando nuevas excavaciones.
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Solo en 2026, con la publicación en Nature, el esqueleto casi completo fue presentado — incluyendo huesos de piernas, brazos y fragmentos corporales que permitieron reconstruir el animal por primera vez. Análisis microscópicos de los huesos confirmaron que al menos un ejemplar era un adulto plenamente desarrollado, descartando la hipótesis de que los fósiles pertenecían a juveniles de otra especie.
De esta forma, el tamaño minúsculo del Alnashetri no era resultado de inmadurez — era un rasgo evolutivo estable de la especie. Investigadores encontraron al menos cinco individuos distintos en el sitio, reforzando que la miniaturización representaba una estrategia reproductiva consolidada.
Otros descubrimientos recientes también han reescrito capítulos de la paleontología. En China, embriões de dinossauro de 190 milhões de anos preservaram até proteínas raríssimas nos ossos, algo que puede cambiar lo que se sabe sobre la vida antes de la eclosión.

Lo que el menor dinosaurio revela sobre la evolución de los alvarezossauros
El Alnashetri pertenece al grupo de los alvarezossauros — dinosaurios carnívoros bípedos que gradualmente redujeron sus brazos a lo largo de millones de años. Sin embargo, el ejemplar de la Patagonia muestra una fase primitiva de esta línea, con brazos proporcionalmente largos y dientes grandes, lo opuesto a lo que se observa en alvarezossauros más recientes.
Como publicó ScienceDaily, este descubrimiento coloca al Alnashetri como una especie de «eslabón perdido» entre los dinosaurios carnívoros convencionales y los alvarezossauros especializados que vinieron después.
Además, modelaciones evolutivas indican que la miniaturización ocurrió de forma independiente en diferentes grupos de dinosaurios alrededor del mundo:
- Alnashetri (Patagonia) — carnívoro, 70 cm, 95 millones de años
- Foskeia pelendonum (España) — herbívoro bípedo, 50 cm, 120-125 millones de años
- Muttaburrasaurus (Australia) — herbívoro pariente del Foskeia, varios metros
Por lo tanto, los dinosaurios minúsculos no eran excepciones — eran una estrategia evolutiva que surgió repetidamente en continentes diferentes, tanto en carnívoros como en herbívoros.

Lo que aún falta responder sobre los dinosaurios en miniatura
A pesar del avance, los investigadores reconocen limitaciones importantes. El esqueleto del Alnashetri aún no está 100% completo — faltan partes del cráneo que podrían revelar detalles sobre la dieta y los sentidos del animal. Además, el material se concentra en un único sitio en la Patagonia, y aún no se sabe si la especie tenía una distribución más amplia.
El debate sobre por qué algunos dinosaurios se encogieron mientras que otros crecieron permanece abierto. Una hipótesis sugiere que la miniaturización permitía explorar nichos ecológicos inaccesibles para depredadores más grandes — como túneles, vegetación densa y caza de insectos. Sin embargo, faltan datos para confirmar si el Alnashetri de hecho ocupaba esos micro-hábitats.
En Sudáfrica, huellas de 132 millones de años escondidas bajo la marea muestran que la diversidad de los dinosaurios en el hemisferio sur era mucho mayor de lo que la ciencia imaginaba. Cada nuevo descubrimiento — ya sea un fósil de 1 kilo en la Patagonia o rastros en una playa africana — añade una pieza a un rompecabezas que llevará décadas en completarse.

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