Comunidad formada por inmigrantes asiáticos creó un modelo agrícola único, capaz de regenerar áreas degradadas, producir alimentos todo el año y desafiar la lógica histórica de la deforestación en la región amazónica
Cuando se habla de inmigración japonesa en Brasil, la imagen más común suele ser São Paulo, el barrio de la Libertad y los grandes centros urbanos del Sudeste. Sin embargo, lejos de este imaginario colectivo, existe un pedazo de la Amazonía donde el idioma japonés aún resuena, tradiciones han sido preservadas y la relación con el bosque ganó un significado completamente diferente. Este lugar es Tomé-Açu, en el interior de Pará, donde una colonia japonesa echó raíces profundas desde el inicio del siglo XX.
La historia comienza el 22 de septiembre de 1929, cuando las primeras familias japonesas llegaron a la región. Entre ellas estaba Hajime Yamada, que desembarcó aún bebé, con apenas dos años de edad, en un escenario dominado por selva densa. “Era selva. Y me crié en medio de la selva prácticamente”, recuerda. La idea inicial de estos inmigrantes era simple: permanecer algunos años, juntar dinero y regresar a Japón. Sin embargo, para muchos, ese retorno jamás ocurrió.

De la selva derribada al reflorestamiento productivo: el nacimiento de un sistema agrícola revolucionario
En ese período, Japón enfrentaba una severa recesión económica. Pequeño en territorio y con pocas perspectivas de acceso a la tierra, el país incentivó la migración. Cerca de 160 mil japoneses vinieron a Brasil en la mayor ola migratoria de la historia japonesa, y parte de ellos fue dirigida a la Amazonía para impulsar el desarrollo agrícola. Cada familia recibió 25 hectáreas para el cultivo de arroz, frijol, verduras, tabaco y cacao.
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El primer impacto fue inevitable. Al llegar, los inmigrantes encontraron una vegetación densa, árboles de gran porte y un bosque prácticamente intacto. Así, repitiendo el modelo agrícola de la época, realizaron el corte y la tala de la selva para abrir espacio a los cultivos y a las casas, muchas de ellas construidas con técnicas tradicionales japonesas de ensamblaje de madera, sin el uso de clavos o tornillos.
Décadas después, esa misma comunidad reconocería los efectos negativos de este proceso. “Con un fósforo incendiamos toda la selva”, admite Michinori Konagano, agricultor nacido en Japón y criado en Pará. La degradación del suelo y el agotamiento de los cultivos se volvieron evidentes, especialmente tras el colapso del cultivo de pimienta negra, que había garantizado prosperidad a la región a partir de los años 60.
El ciclo de la pimienta llegó a su fin en la década de 1970, cuando la fusariosis, una plaga devastadora, diezmó las plantaciones. Sin ingresos y sin alternativas inmediatas, los agricultores tuvieron que reinventarse. Fue en ese momento que surgió una ruptura histórica: en lugar de seguir combatiendo el bosque, decidieron aprender de él.
Técnicas milenarias, saber ribereño y el futuro sostenible de la Amazonía
El cambio comenzó con la observación de la naturaleza y de los ribereños locales. Inspirados por la diversidad del bosque y por conceptos heredados de la cultura japonesa, como el “mottainai”, que significa no desperdiciar nada, los agricultores comenzaron a desarrollar un sistema agroforestal basado en la convivencia entre especies.
En este modelo, no existen plantas nocivas. Todas cumplen una función ecológica. Los agroquímicos y fertilizantes químicos son completamente descartados. Incluso los insectos son vistos como aliados. “Todo insecto tiene una función, inclusive en la polinización”, explica Michinori. Las cáscaras de cacao, por ejemplo, retornan al suelo como abono natural, cerrando el ciclo productivo.
Hoy, la propiedad de Michinori suma 230 hectáreas cultivadas, integrando cacao, açaí, pimienta negra y diversas especies forestales, con producción continua a lo largo de los 12 meses del año. En apenas 15 años, áreas antes degradadas por pastizales abandonados recuperaron el aspecto de bosque denso. El retorno de la fauna es visible: perezosos, zorros, armadillos, pacas, zorrillos, gaviotas y búhos volvieron a habitar el lugar. La caza está prohibida y la preservación es regla.
El cacao se ha convertido en el protagonista de esta nueva fase. Tras pasar por procesos controlados de fermentación y secado, parte significativa de la producción, clasificada como calidad tipo 1, es exportada a Japón a través de cooperativas y abastece a empresas chocolateras. La información fue divulgada en un reportaje especial emitido por TV Globo, con base en entrevistas, registros históricos y relatos directos de los agricultores de la región.
Más que recuperar la vegetación, el sistema agroforestal transformó Tomé-Açu en referente internacional de producción sostenible. Agricultores de diferentes partes de Brasil y de otros países visitan la región para aprender el método. “Necesitamos alimentar a la población. ¿Por qué no compartir este conocimiento?”, resume Michinori, que se define más brasileño que japonés, a pesar de los rasgos orientales.
Al final de cuentas, el pedazo de la Amazonía donde se habla japonés muestra que el futuro del bosque puede estar justamente en la reconciliación entre culturas ancestrales, conocimiento tradicional y respeto a los ciclos de la naturaleza.
¿Será que el futuro de la Amazonía pasa justamente por rescatar saberes antiguos, unir culturas diferentes y aprender de la propia selva en vez de seguir intentando dominarla?


Porisso os militares na época tinham um lema.» Ocupar para não entregar » porisso alem de não permitir ONGs se instalar ali. Eles criaram a zona franca de Manaus deram incentivo para indústrias se instalarem lá. Uma pena não terem aproveitado e deixar uma ferrovia e uma estrada decente concluídas para facilitar o transporte isso teria sido possível na época pq a Amazônia ainda não havia sido invadida por ONGs internacionais. Que atuam para atrapalhar o progresso e o desenvolvimento local. Ainda bem que essa comunidade nipônica ja estão lá há muito tempo pq se fosse hoje as ONGs internacionais não deixariam eles se instalarem ali.
**** com o pé de cacau 😂😂😂😂😂😂😂 Só faltou o cajueiro com o talo na castanha 🤣🤣
Amazônia com japoneses, chineses, franceses , noruegueses, alemães, … não demora muito e o Tramp pega pra ele!!!
Com esses governinhos da América Latrina, tudo vai ser americano em breve kkk
Já é AMÉRICA amigo!Wake UP!