Vestas y Ecowende probarán turbinas offshore con una única pala roja en el Mar del Norte, con el objetivo de reducir colisiones de aves migratorias, integrar tecnología de energía eólica a la preservación de la biodiversidad marina y monitorear impactos ambientales a lo largo de tres años
La gigante danesa de energía eólica Vestas, en asociación con Ecowende, instalará una pala roja en varias turbinas offshore en el parque Hollandse Kust West VI, en los Países Bajos, para reducir colisiones de aves migratorias y evaluar impactos ecológicos sin comprometer la producción de energía.
Experimento pionero en el Mar del Norte busca seguridad para aves
La prueba se llevará a cabo en siete turbinas de un total de tres palas cada una, en un proyecto de 760 MW de Ecowende, empresa conjunta entre Eneco y Shell. La idea es aumentar la visibilidad de una única pala para que las aves perciban mejor el movimiento del rotor y eviten colisiones.
Estudios indican que, en condiciones de niebla o baja luminosidad, las aves tienen dificultad para identificar las palas. Pintar solo una pala de rojo crea un contraste dinámico, facilitando la percepción del movimiento y permitiendo que el cerebro del ave reaccione rápidamente.
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Las turbinas eólicas se han convertido en objeto de procesos judiciales porque los residentes juran que un sonido que no pueden oír les hace daño, mientras los expertos intentan contener el miedo al “síndrome de la turbina eólica”, que amenaza con paralizar obras, inversiones y proyectos milmillonarios en varias comunidades del país.
Colores negro o fluorescente fueron descartados por riesgos de sobrecalentamiento y desgaste de las palas. El rojo combina visibilidad, resistencia y rendimiento térmico, siendo más adecuado para turbinas offshore en ambientes complejos, con salinidad y migraciones de larga distancia.
Parques eólicos más compatibles con ecosistemas
Además de la innovación de las palas, el Hollandse Kust West VI adopta múltiples medidas de integración ecológica. Turbinas más altas reducen interferencia en las rutas migratorias, mientras que la distribución de las unidades crea corredores ecológicos entre la costa y áreas protegidas.
El proyecto incluye tecnologías para disminuir el ruido subacuático durante la instalación, sistemas de disuasión de aves y murciélagos, además de refugios para peces en las fundaciones. Arrecifes artificiales y la reintroducción de la ostra plana europea promueven aumento de la biodiversidad marina, filtración de agua y creación de hábitats.
Cuatro fundaciones monopilares recibieron aperturas extras para refugios de peces. Cámaras y sensores monitorean la vida marina alrededor de las turbinas por tres años, transformando el lugar en un laboratorio vivo en medio del mar.
Reducción del impacto del ruido subacuático
La instalación de turbinas offshore genera ruido intenso al clavar estacas en el fondo del mar, afectando peces, delfines y mamíferos marinos. Herramientas como VibroJet y elevación vibratoria minimizan estos efectos, cumpliendo con regulaciones rigurosas de países europeos, especialmente cerca de la Red Natura 2000.
Con la presión regulatoria creciente, la industria busca soluciones de bajo impacto sonoro, garantizando mayor compatibilidad ambiental y aceptación pública, especialmente en regiones sensibles a la biodiversidad marina.
Adaptación de las aves y complejidad de los impactos
Investigaciones recientes muestran que muchas especies de aves alteran sus rutas para evitar turbinas en operación. Aunque algunas especies permanecen vulnerables, la mortalidad por colisión puede haber sido sobrestimada en estudios anteriores.
Además, la pérdida de hábitat, contaminación, cambios climáticos, pesticidas y edificaciones de vidrio tienen un impacto mucho mayor en las poblaciones de aves globalmente. A pesar de esto, el sector de energía eólica reconoce la necesidad de avanzar rápidamente en medidas de protección, esenciales para la aceptación social y sostenibilidad.
Innovación y futuro de la energía eólica
El proyecto de palas rojas representa un paso en la evolución de parques eólicos que concilian producción energética con preservación ambiental. La expectativa es comprobar que pequeños cambios de diseño pueden reducir significativamente riesgos para aves, mientras nuevas tecnologías protegen la vida marina.
La integración de medidas ecológicas, monitoreo continuo e innovación en turbinas refuerza el compromiso del sector con la transición energética sostenible, alineando crecimiento de energía limpia con conservación de la biodiversidad en el Mar del Norte y en futuras instalaciones offshore.
Conclusión: equilibrio entre producción y preservación
El Hollandse Kust West VI ejemplifica un modelo de energía eólica offshore pensado para coexistir con ecosistemas complejos. La experiencia con la pala roja, aliada a tecnologías de reducción de impacto ambiental, puede servir de referencia para futuras instalaciones globales, promoviendo energía limpia sin comprometer la fauna local.
Este test pionero de Vestas y Ecowende destaca que innovación, ciencia y planificación ambiental pueden caminar juntos, ofreciendo un futuro más seguro para aves migratorias y ecosistemas marinos en medio de la expansión de la energía eólica offshore.

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