Inversiones chinas en el puerto de Santos amplían exportaciones brasileñas de soja y despiertan alerta en Estados Unidos en medio de la guerra comercial con Washington. Estrategia de Pekín fortalece estatales y coloca a Brasil en el centro del comercio global.
La intensificación de las inversiones chinas en el puerto de Santos, en São Paulo, ha despertado preocupación en Estados Unidos.
El movimiento ocurre en medio de las disputas comerciales entre Washington y Pekín y involucra principalmente la exportación de soja brasileña al mercado asiático.
Los análisis fueron presentados por el periodista Álvaro Borba, en un video publicado en el canal Arvro.
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Expansión china en el puerto de Santos
Según Borba, mientras la atención en Brasil se centraba en las tarifas impuestas por Estados Unidos y sus repercusiones políticas, empresas estatales chinas ampliaban silenciosamente su presencia en el puerto de Santos.
Buques de Cosco, empresa estatal de transporte marítimo, han intensificado las operaciones en el terminal, que registró en julio un mes histórico en movimiento de cargas.
De acuerdo con la autoridad portuaria, hubo un crecimiento de 10% en los embarques de graneles sólidos, alcanzando 900 mil toneladas.
El transporte de contenedores también aumentó, llegando a 200 mil toneladas en el período.
El puerto de Santos, responsable de aproximadamente 30% de la balanza comercial brasileña, vivió su mes más lucrativo y movimentado.
Inversión estratégica de China
Como destacó Borba, este desempeño fue impulsado por la estrategia de Pekín de asegurar rutas alternativas de suministro de soja, ante las incertidumbres en las relaciones con Estados Unidos.
La estatal china Cofco, especializada en agronegocios, está construyendo un nuevo terminal en el puerto con una inversión de 285 millones de dólares, ampliando la capacidad de exportación para atender directamente la demanda china.
Para el periodista, este avance representa ganancias significativas para el agronegocio brasileño, pero genera pérdidas directas a los productores norteamericanos.
El periódico Wall Street Journal, citado por Borba, publicó un reportaje afirmando que el terminal de Santos, valorado en 285 millones de dólares, podrá costar miles de millones al sector agrícola de EE. UU..
La subasta y la concesión para Cofco
Aún en el video, Borba explicó que la concesión para la construcción y operación del terminal fue firmada en 2022, durante una ceremonia conducida por el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas.
Cofco tendrá derecho a explorar el espacio por 25 años, mediante un pago fijo mensual de aproximadamente R$ 3,7 millones a la Autoridad Portuaria de Santos, además de valores variables por tonelada movida.
El contrato debe generar un ingreso anual cercano a R$ 100 millones para la administración portuaria.
A pesar de eso, Borba se pregunta si la negociación fue suficientemente ventajosa para Brasil, considerando que las exportaciones brasileñas de soja a China superan 50 mil millones de dólares al año.
Contexto internacional de la guerra arancelaria
Según el periodista, la presencia china en Santos no es un movimiento reciente, sino parte de una estrategia construida desde la primera guerra comercial entre Estados Unidos y China, en 2018.
En ese momento, el gobierno de Donald Trump impuso tarifas sobre productos chinos, y Pekín respondió afectando principalmente al sector agrícola norteamericano.
De acuerdo con datos recordados por Borba, la disputa resultó en pérdidas superiores a 27 mil millones de dólares para los agricultores de EE. UU..
Como consecuencia, China comenzó a buscar proveedores alternativos, encontrando en Brasil su principal socio agrícola.
En 2023, las exportaciones brasileñas de alimentos a China llegaron a 60 mil millones de dólares, consolidando al país como el mayor proveedor de granos y carnes para el mercado chino.
Capacidad y cuellos de botella del puerto
El puerto de Santos movió 180 millones de toneladas en 2024, más de la mitad compuesta por productos agrícolas como soja, maíz y azúcar.
Actualmente, más del 90% de la capacidad destinada a granos ya está en uso, según la consultora Macroinfra.
Para Borba, la construcción del terminal de Cofco es una respuesta a esta demanda.
La estatal pretende ampliar su capacidad de exportación de 4 millones a 11 millones de toneladas anuales, reforzando la seguridad alimentaria china y elevando la competitividad de sus estatales en el escenario global.
Reflejos para Brasil
Si bien reconoce las ventajas comerciales, Álvaro Borba observó que Brasil podría negociar condiciones más favorables, aprovechando el interés estratégico de China.
Destacó que la actuación de las estatales chinas refleja una política de Estado orientada a proteger la industria y garantizar el abastecimiento interno.
El periodista también llamó la atención sobre la importancia de las inversiones en ciencia y tecnología en Brasil.
Como ejemplo, citó la contribución de la investigadora Johanna Döbereiner, cuyas descubrimientos revolucionaron el cultivo de soja y convirtieron al país en un referente mundial en el sector.
Según él, si Brasil valorara más sus investigaciones y estatales, podría ampliar las ganancias en negociaciones internacionales similares.
Estrategia china y lecciones posibles
Borba resaltó que China aprendió de los errores de la Unión Soviética, adoptando una estrategia más pragmática y discreta en la expansión internacional.
Comparó esta postura con el “estilo mineiro” de “comer callado”, priorizando avances estructurales en lugar de demostraciones de poder ostentosas.
Para él, el caso de Santos ilustra cómo Pekín se anticipa a crisis globales y refuerza su posición en el comercio internacional.
Al mismo tiempo, expone los desafíos de Brasil para valorar sus propios activos estratégicos.
En el escenario de disputa entre grandes potencias, queda la pregunta: ¿Brasil logrará transformar asociaciones como esta en ganancias duraderas para su desarrollo interno?


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