Pruebas con pavimentos fotovoltaicos en carreteras, estacionamientos y ciclovías reavivan el debate sobre generación eléctrica local en áreas ya impermeabilizadas. La tecnología promete aprovechar espacios urbanos existentes, pero aún enfrenta costo elevado, desgaste, mantenimiento complejo y rendimiento inferior al de paneles convencionales.
Los pavimentos fotovoltaicos volvieron al centro de las discusiones sobre infraestructura energética por permitir que carreteras, estacionamientos, ciclovías y otras áreas ya impermeabilizadas sean evaluadas como superficies de generación eléctrica local, sin abrir nuevas frentes de ocupación territorial.
Aunque la propuesta avanza en pruebas y aplicaciones comerciales, la tecnología aún no representa una sustitución amplia del asfalto convencional en carreteras de tráfico intenso, sobre todo porque necesita probar seguridad, durabilidad y competitividad frente a los paneles solares tradicionales.
Entre las soluciones más conocidas está la Wattway, desarrollada por Colas a partir de investigaciones con el Instituto Nacional de Energía Solar de Francia y laboratorios ligados al CEA-Liten, con módulos instalados sobre superficies viales ya existentes.
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Para operar en este entorno, las placas necesitan combinar generación eléctrica, adherencia, resistencia mecánica y protección para vehículos y peatones, manteniendo un rendimiento aceptable incluso bajo presión de neumáticos, suciedad, agua, sombreado y variaciones intensas de temperatura.
Países como Estados Unidos, Francia, Alemania y Suiza aparecen ligados a iniciativas, asociaciones y proyectos de demostración, pero no a un cambio consolidado de carreteras enteras por paneles solares a gran escala.
Además de estas experiencias, la propia Wattway informa actuación internacional por socios en mercados como Japón, Alemania, Suiza e Italia, además de instalaciones en más de un centenar de lugares por el mundo.
Cómo funciona el asfalto solar en las carreteras

Con células solares protegidas por capas de resina, vidrio o materiales compuestos, los pavimentos fotovoltaicos fueron pensados para generar energía en superficies de circulación, sin perder características esenciales de una vía segura.
A diferencia de los paneles instalados en tejados, fachadas o plantas solares, los módulos están a nivel del suelo, en posición horizontal, sujetos a frenadas, impactos, acumulación de residuos, paso constante de vehículos y sombra temporal.
Según Colas, los módulos Wattway pueden ser pegados directamente sobre la infraestructura existente, lo que reduce la necesidad de reconstrucción completa de la vía y facilita aplicaciones en áreas urbanas, estacionamientos, accesos y tramos controlados.
En la misma línea, la empresa afirma que la superficie fue diseñada para mantener resistencia al deslizamiento y permitir el paso de vehículos, incluidos camiones, condición indispensable para cualquier uso en ambiente vial real.
Esta combinación hace que la tecnología sea atractiva en lugares donde instalar paneles convencionales es difícil por falta de espacio, restricciones paisajísticas, ausencia de terrenos disponibles o necesidad de producir energía cerca del punto de consumo.
Por otro lado, colocar células solares en el suelo impone pérdidas que techos, fachadas y plantas inclinadas normalmente no enfrentan, ya que orientación solar, ventilación, limpieza e inclinación quedan limitadas por la función vial.
Francia hizo la prueba más famosa a escala real
En Normandía, la experiencia más citada ocurrió en Tourouvre-au-Perche, donde un tramo de 1 km de la RD5 fue inaugurado en diciembre de 2016 con 2.800 m² de placas fotovoltaicas.
Financiado por el Ministerio del Medio Ambiente francés, el proyecto funcionó como evaluación pública de la tecnología en carretera real, con el objetivo de observar generación eléctrica, resistencia de los módulos y comportamiento bajo tráfico diario.
La estimación oficial inicial preveía generación de 280 mil kWh por año, volumen asociado a la iluminación pública de una ciudad de cerca de 5 mil habitantes, dentro de un programa de demostración técnica.

En el mismo comunicado, el gobierno francés indicaba que la ruta solar sería acompañada bajo tráfico medio de automóviles y vehículos pesados, lo que reforzaba el carácter experimental de la implantación en el tramo normando.
El resultado, sin embargo, expuso límites relevantes tras la inauguración, con relatos posteriores de deterioro de los módulos, ruido, suciedad, daños en parte de la cobertura y producción eléctrica por debajo de la expectativa divulgada inicialmente.
En 2017, la generación habría quedado en cerca de 150 mil kWh, antes de caer en los años siguientes, según datos citados por la Global Construction Review al seguir los desarrollos del proyecto francés.
Este historial no elimina el valor técnico del experimento, pero cambia la lectura sobre su aplicación, pues indica que durabilidad, costo, mantenimiento y desempeño energético continúan siendo puntos decisivos para proyectos similares.
En lugar de confirmar la sustitución directa del asfalto por paneles solares en grandes extensiones, el caso francés mostró que la tecnología requiere monitoreo prolongado, mantenimiento frecuente y comparación rigurosa con alternativas fotovoltaicas convencionales.
Estados Unidos probaron pavimento solar en ambiente controlado
En Estados Unidos, la instalación más conocida vinculada a Wattway ocurrió en Georgia, en asociación con The Ray, Georgia Department of Transportation y Colas, en un área asociada a la Interestatal 85.
Implementado en 2016 en el Visitor Information Center de West Point, el proyecto recibió una actualización técnica en 2019 y pasó a servir como piloto para mejoras de instalación, arquitectura eléctrica y resistencia de los módulos.
De acuerdo con la Ray C. Anderson Foundation, el sistema instalado en Georgia generó 8.420,74 kWh en el primer año tras la implementación, resultado usado para evaluar el desempeño en un ambiente más controlado.
Después de la actualización, la fundación informó que la versión posterior tuvo un aumento de desempeño del 21%, alcanzando 144 Wp por metro cuadrado, avance presentado como parte del perfeccionamiento técnico de la solución.
Esta experiencia refuerza una tendencia observada en otros mercados, donde los proyectos más viables aparecen en estacionamientos, áreas de baja velocidad, ciclovías, accesos, patios, puertos y equipos urbanos.
En estos lugares, el tráfico tiende a ser más previsible y el mantenimiento causa menor impacto sobre la circulación, lo que reduce riesgos operacionales en comparación con carreteras extensas y carriles de alta velocidad.
Certificación reciente aumenta la credibilidad técnica
En marzo de 2024, el Instituto Nacional de Energía Solar de Francia informó que la versión más reciente de las losas Wattway pasó por certificaciones IEC 61215 e IEC 61730.
Usadas en el sector fotovoltaico para evaluar desempeño y seguridad de módulos solares, estas certificaciones fueron tratadas por el organismo francés como un hito para soluciones transitables aplicadas en pavimentos.
A pesar de mejorar la credibilidad técnica de la solución, la certificación no transforma automáticamente toda carretera en una planta competitiva, porque la generación depende de condiciones físicas difíciles de optimizar en el suelo.
En sistemas fotovoltaicos convencionales, inclinación, orientación solar, ventilación y limpieza influyen fuertemente en la producción; ya en el pavimento, estos factores quedan subordinados al tráfico, a la adherencia y a la resistencia mecánica.
Investigaciones sobre pavimentos solares también describen la tecnología como una alternativa aún en maduración, especialmente cuando el costo de implementación, vida útil, mantenimiento y producción eléctrica son evaluados en conjunto.
Una revisión publicada en Renewable and Sustainable Energy Reviews señaló que los beneficios económicos de pavimentos solares aún no cubrían los costos en un horizonte de 20 años en los modelos analizados.
Dónde la aplicación de carreteras solares tiene más sentido
Superficies ya ocupadas por la infraestructura urbana, pero con menor agresividad operacional, aparecen como los ambientes más prudentes para el uso de pavimentos fotovoltaicos en proyectos de generación distribuida.
Estacionamientos, ciclovías, aceras técnicas, patios industriales, áreas portuarias, aeropuertos y accesos de baja velocidad permiten generar energía sin competir por nuevos terrenos o exponer los módulos a tráfico extremo.
La propia Wattway comenzó a destacar ofertas orientadas al autoconsumo local y a la alimentación autónoma de equipos, como iluminación, cámaras, señalización y recarga de bicicletas eléctricas en puntos específicos.
En su página de proyectos, la empresa cita instalaciones en estacionamientos, pontones, ciclovías y áreas de peatones, en lugar de priorizar grandes franjas viales sometidas a tráfico intenso y continuo.
Este reposicionamiento ayuda a explicar por qué la idea de transformar 1 km de carretera en “planta solar inteligente” necesita de contexto técnico, económico y operacional antes de ser tratada como solución amplia.
En teoría, la vía puede producir electricidad; en la práctica, la generación depende de insolación, sombreado, suciedad, conservación de las placas, conexión eléctrica, costo de mantenimiento y comparación con paneles solares comunes.
Seguridad y mantenimiento pesan en la cuenta pública
Antes de la implementación en vías públicas, la adopción de pavimentos fotovoltaicos requiere una evaluación técnica completa, incluyendo adherencia en lluvia, resistencia al peso por eje, drenaje, protección eléctrica y plan de reparación.
La superficie también necesita evitar riesgos adicionales para motociclistas, ciclistas, peatones y vehículos pesados, además de permitir intervenciones rápidas sin comprometer por largos períodos la circulación en áreas estratégicas.
Otro punto sensible involucra el valor público de la inversión, especialmente cuando la obra utiliza recursos estatales y necesita demostrar ventaja concreta en relación a alternativas solares más simples y consolidadas.
En esta comparación, no solo entran las diferencias entre asfalto tradicional y pavimento fotovoltaico, sino también techos solares en edificios públicos, cubiertas de estacionamientos, plantas en áreas degradadas y paneles en franjas laterales de carreteras.
Por esta razón, el avance de los pavimentos fotovoltaicos tiende a ser gradual, localizado y acompañado por monitoreo de desempeño, en lugar de ocurrir como sustitución generalizada de la infraestructura vial convencional.
La tecnología puede contribuir a la generación distribuida, especialmente en lugares donde el espacio es escaso, pero aún depende de pruebas consistentes de costo, vida útil, seguridad y rendimiento en tráfico real.
Las carreteras solares han dejado de ser solo una promesa de laboratorio, aunque continúan distantes de un reemplazo amplio del asfalto común por módulos fotovoltaicos en carreteras extensas y sometidas a uso intenso.
Hoy, el camino más concreto está en aplicaciones controladas que generan energía cerca del punto de consumo y reducen el uso de nuevas áreas, sin vender la tecnología como sustituto universal del asfalto.

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