Robson Lunardi y Bel Albornoz dejaron una casa convencional en la Gran São Paulo para apostar en una vivienda compacta de 27 m² sobre ruedas, construida con estudio, cursos en línea, soluciones inteligentes de espacio y costo total de R$ 180 mil.
Robson Lunardi e Isabel Albornoz, también llamada Bel, no eran ingenieros, arquitectos ni profesionales de la construcción civil. Aun así, después de vivir en una casa convencional de más de 160 m² en la Gran São Paulo, decidieron construir una tiny house de 27 m² sobre ruedas.
El proyecto, llamado Araraúna, costó R$ 180 mil, según información de UOL Nossa y de Tiny Houses Brasil. Más que una casa pequeña, la construcción se convirtió en símbolo de una salida poco común: aprender con cursos en línea, estudiar el movimiento en el extranjero y poner manos a la obra ante la falta de profesionales especializados.
De una casa de 160 m² a una vivienda de 27 m²

El cambio comenzó antes de la obra. De acuerdo con UOL Nossa, Robson trabajaba como estadístico en el sector financiero, mientras Isabel actuaba en el área de turismo, viajes y hotelería.
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La búsqueda por el minimalismo llevó a la pareja al universo de las tiny houses, casas compactas que se hicieron populares en Estados Unidos y unen movilidad, funcionalidad y reducción de excesos.
En el caso de Robson y Bel, la idea no era solo vivir en menos espacio. Era construir una casa real, con sala, cocina, baño, oficina y dos habitaciones, pero dentro de 27 m², sobre un chasis con ruedas.
Cursos en línea se convirtieron en herramienta de obra
Según Tiny Houses Brasil, la pareja volvió al país después de conocer el movimiento tiny house en Estados Unidos y percibió una barrera práctica: había pocos profesionales especializados en Brasil, y los presupuestos encontrados eran considerados astronómicos.
La salida fue aprender. Robson e Isabel recurrieron a cursos en línea, investigación, práctica y herramientas digitales de proyecto, como el SketchUp. La tiny house comenzó a ser pensada desde el chasis hasta la estructura, con errores, correcciones y adaptación a la realidad brasileña.
La Araraúna nació de la combinación entre estudio, planificación y trabajo manual.
La tiny house de R$ 180 mil sobre ruedas
La casa Araraúna tiene 8,20 m de largo, 2,60 m de ancho, 4,40 m de altura y un peso aproximado de 6 toneladas. El valor divulgado fue de R$ 180 mil.
La estructura fue hecha en steel frame, con paredes en cinco capas para mejorar el aislamiento térmico y acústico. El proyecto también incluyó soluciones de agua y energía, con posibilidad de funcionamiento conectado a la red o en formato off-grid.
Dentro de la casa, cada centímetro necesitó trabajar a favor de la familia. UOL Nossa describe escalera-armario, sofá modular con compartimentos, mesa escondida, tabla de planchar retráctil, escalera-banco, nueve ventanas para iluminación natural y baño seco.

Obra propia, pero no improvisada
QuintoAndar refuerza que Robson e Isabel construyeron la Araraúna con sus propias manos, casi solos, contando solo con ayudas puntuales a lo largo del proceso.
La obra duró cerca de un año y tres meses en el calendario. Robson estimó a QuintoAndar que, sumando las horas reales de trabajo, el proceso equivaldría a aproximadamente siete meses con dos personas trabajando.
Este detalle cambia la lectura de la historia. No fue una solución rápida ni improvisada. Fue una obra larga, planificada y llena de etapas.
La legalización muestra que una tiny house no es solo una casa pequeña
Uno de los puntos más importantes de la historia es la legalización. Tiny Houses Brasil afirma que una tiny house de verdad no debe ser tratada solo como una casita más pequeña. El proyecto necesita considerar confort, ergonomía, ventilación, aislamiento, materiales, diseño, peso y uso real.
En el caso de las casas sobre ruedas, el desafío crece. Es necesario pensar en chasis, eje, frenos, centro de masa, dimensiones y seguridad vial. La Resolución CONTRAN nº 882/2021, publicada en el Diario Oficial de la Unión, establece límites como 2,60 m de ancho y 4,40 m de altura.
Si la construcción supera los límites o nace sin cálculo adecuado, puede volverse difícil de transportar legalmente. Por eso, la Araraúna llama la atención no solo por el tamaño, sino por el intento de adaptar el concepto a Brasil.
De proyecto familiar a referencia nacional
La historia de Robson y Bel superó la casa. La pareja comenzó a documentar el proceso en el proyecto Pés Descalços y, luego, la experiencia ayudó a alimentar la actuación de Tiny Houses Brasil y del movimiento tiny house en el país.
El Metrópoles también registró a la familia viajando por Brasil con la minicasa de 27 m², reforzando el lado práctico de la propuesta: una vivienda compacta, funcional y pensada para el desplazamiento.
La Araraúna muestra que el sueño de la casa propia puede adquirir formatos diferentes cuando costo, espacio, movilidad y estilo de vida entran en la misma cuenta. El caso no elimina la necesidad de técnica, seguridad y legalización, pero revela algo mayor: cuando el mercado aún no ofrece respuestas accesibles o especializadas, algunas familias comienzan a construir su propio camino, literalmente.


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