A pesar de los recursos generados, regiones productoras sufren con la ausencia de servicios básicos, degradación ambiental y baja transparencia en la aplicación de los fondos públicos
El puerto de Mazán, en el estado de Loreto, en la Amazonía peruana, es un retrato del abandono. A pesar de ser ruta del petróleo extraído en la región, la ciudad enfrenta serias deficiencias. Rampas corroídas, desechos acumulados en la orilla del río Napo y niños descalzos jugando entre la basura componen la escena cotidiana.
Infraestructura precaria de Mazán
Mazán no cuenta con una estructura urbana adecuada. La ciudad tiene electricidad solo por algunas horas al día. El agua potable llega dos o tres veces por semana.
La mayoría de la población vive de la pesca y la agricultura, pero más de la mitad de las familias no logra comprar siquiera una canasta básica al mes. En el 57% de las casas, no hay baño.
-
Petrobras aprueba refinería de $1.2 mil millones en Brasil para producir combustible de avión y diésel a partir de plantas
-
Petrobras secures $2.2 billion contract to build and operate four support vessels for Brazil’s offshore oil platforms
-
Producción de petróleo crece en Río, pero la reposición de reservas enciende señal de alerta
-
Petrobras debe concluir en agosto de 2026 la perforación del pozo Morpho, en la Foz do Amazonas, el primer pozo del Margen Ecuatorial, frontera de petróleo que la ANP estima en más de 30 mil millones de barriles y que puede redibujar el mapa de Brasil.
La precariedad contrasta con el volumen de recursos que debería estar disponible. Para 2025, se prevén más de R$ 22 millones para el municipio.
Ese valor representa el 64% de todo el presupuesto municipal. Las transferencias provienen de la exploración de petróleo en Loreto, pero los recursos no llegan eficazmente a la población.
Promesa que no se cumple
La extracción de petróleo comenzó en la región en 1971, con la estatal Petroperú encontrando las primeras reservas en la cuenca del río Corrientes.
A lo largo de los años, varias empresas nacionales y extranjeras comenzaron a operar en Loreto. Hoy, la actividad sigue intensa, pero los beneficios sociales aún no son visibles.
Existen dos principales mecanismos de recaudación sobre los recursos naturales en Perú. Uno de ellos es la “regalía”, un pago directo de las empresas al gobierno. El otro es el “canon”, una transferencia de parte del impuesto de renta de las petroleras a estados y municipios.
Mazán recibe el canon petrolero desde hace aproximadamente 20 años. Aún así, la realidad permanece estancada. Otras ciudades de Loreto también no han registrado mejoras sociales o estructurales. En cambio, lugares antes ocupados por bosques ahora sirven como depósitos improvisados de basura.
Situación precaria de Mazán: Un patrón que se repite
El reportaje, realizado por el equipo del medio OjoPúblico en octubre de 2024, forma parte de la serie “Hasta la última gota”, que investiga los impactos de la industria petrolera en la Amazonía. El contenido también fue reproducido por InfoAmazonia y Colabora.
Según el reportaje, el caso de Mazán no es una excepción. La industria del petróleo promete prosperidad, pero entrega impactos sociales y ambientales. La mayoría de las ganancias beneficia a pocos, mientras comunidades enteras enfrentan los efectos negativos de la actividad.
La serie compara la situación peruana con escenarios similares en Brasil. Juliana Aguilera, de ClimaInfo, destaca problemas en ciudades como Macaé y Maricá, en el estado de Río de Janeiro, además de municipios de Maranhão.
Los periodistas André Borges y Ruy Baron identificaron el mismo patrón en Coari y Silves, en Amazonas, llamadas “Dubái Amazónica”, donde los recursos no resultaron en desarrollo para la población local.
Comunidades indígenas quedan al margen
En Perú, hay una exigencia de que el 5% de los valores recibidos con la exploración de petróleo sean invertidos en comunidades tradicionales e indígenas afectadas.
Sin embargo, según el economista Roger Grández Ríos, director del Instituto de Desarrollo Socioeconómico del Perú, la aplicación de esta norma ha sido un “fracaso”.
Las poblaciones indígenas continúan sin apoyo adecuado, a pesar de estar entre las más impactadas por la actividad. Además, los daños ambientales siguen acumulándose.
Derrames y emergencias ambientales
Según la Coordinación Nacional de Derechos Humanos, el gobierno de Perú registró 1,460 emergencias por derrames de petróleo entre 1997 y mayo de 2023. De estos, 831 casos —el 57%— ocurrieron en territorio amazónico.
La serie “Hasta la última gota” también reveló la actuación de empresas petroleras en Brasil en busca de la licencia del IBAMA para operar en la desembocadura del Amazonas, además de mostrar los impactos ambientales causados por Exxon en Guayana y los daños a las comunidades indígenas de Colombia.
Con información de Climainfo.
