En el Corazón del Sudeste, Donde la Gente No Para Ni un Solo Minuto, el Puente Río-Niterói es la Gran Artéria que Hace Circular la Sangre Entre la Ciudad Maravillosa y la Encantadora Niterói. Más que un Paso, es el Puente que Acortó Distancias y Facilitó la Vida de una Gente que No Tiene Tiempo que Perder.
Mira el tamaño de la criatura: el Puente Río-Niterói mide 13.290 metros de pura ingeniosidad, con un tramo sobre el mar que deja a cualquiera con la boca abierta. Y no es para menos, son tres carriles de circulación de cada lado, donde el vaivén nunca para.
La historia de esta gigante comenzó hace tiempo, en la época del Imperio, pero fue en los años 60 cuando el sueño salió del papel.
Con un empujoncito del Presidente Costa e Silva y la visión futurista del Ministro Mário Andreazza, el puente salió del suelo, y hasta la Reina Elizabeth II vino a echar un vistazo.
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Un hombre construye una balsa casera con 12 bidones de 50 litros, gasta R$ 260 y crea una plataforma de pesca que soporta a cuatro personas en una laguna tranquila sin necesidad de comprar un barco tradicional para el ocio del fin de semana con una estructura sencilla.
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Con 50 toneladas de residuos plásticos, se montó un puente de 30 metros sobre un río en Escocia; parece una obra común, pero no usa madera ni acero tradicional y además puede ser desmontado.
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Sin hormigón, sin limpieza tradicional y sin separación común, un bloque hecho de plástico reciclado transforma residuos problemáticos en una pieza rígida para muros y estructuras.
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Con 1.500 botellas de plástico y bambú, una casa sencilla y triangular se transforma en un refugio de emergencia, nace de basura urbana, puede ser montada colectivamente y puede ser una opción en áreas remotas y crisis humanitarias.
El Puente Río-Niterói es un Hito de la Ingeniería Tupiniquina
La gente de la época se puso manos a la obra con una técnica de dovelas pre-moldeadas, que en aquel entonces era lo más moderno que había. Y para asegurarse de que todo quedara impecable, también se esforzaron en la seguridad con un esquema anticolisión para que nadie tuviera quejas.
El puente está siempre reluciente, con un mantenimiento de primera y un ojo electrónico que no parpadea, vigilando el tráfico día y noche.
Próximo a cumplir medio siglo de vida, el Puente Río-Niterói no se preocupa por la edad. Diseñado para un flujo de 50 mil vehículos por día y hoy soportando el tráfico de tres veces más, esta señora de la ingeniería sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: uniendo a la gente del Río y Niterói en un solo abrazo.


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