Un profesor del área de ingeniería desarrolló una nueva técnica capaz de mejorar significativamente el desempeño y la durabilidad del concreto. El método puede aumentar su resistencia en hasta 100% con respecto a los materiales convencionales, aportando avances para la construcción civil y la infraestructura urbana.
El concreto es uno de los materiales más usados en el mundo. También es uno de los que más contaminan. Solo la producción de cemento responde por el 8% de las emisiones globales de CO₂.
Ante este escenario, un profesor de ingeniería de los Estados Unidos presentó una nueva alternativa. La propuesta es prometedora y puede cambiar cómo se produce y se utiliza el concreto en las construcciones.
Técnica de curado con CO₂ mejora el concreto
Mehdi Khanzadeh, profesor asistente en la Universidad de Temple, desarrolló un método que combina curado interno y externo con CO₂.
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Este proceso aumenta la profundidad de carbonatación en el concreto. Y esto tiene un efecto directo: mejora la resistencia y la durabilidad del material.
Las primeras pruebas mostraron que el nuevo concreto es entre 80% y 100% más resistente que los materiales utilizados hoy.
Esto representa un salto importante, especialmente para aplicaciones en estructuras que necesitan soportar peso, como vigas y columnas.
Cómo funciona el nuevo método
El proceso creado por Khanzadeh utiliza hidrogeles con soluciones enzimáticas. Estos elementos ayudan al dióxido de carbono a penetrar mejor en el concreto.
El resultado es una carbonatación más profunda y uniforme.
Esto es importante porque, hasta ahora, el llamado concreto carbonatable solo se utilizaba en bloques de cerramiento, como los bloques de mampostería.
Estos bloques no forman parte de la estructura de carga de los edificios. Se utilizan solo como divisorias o paredes externas.
El motivo de esta limitación era claro: el concreto carbonatable actual no tenía suficiente fuerza para ser utilizado en elementos estructurales. Ahora, con este nuevo método, esto puede cambiar.
Menos contaminación desde el origen
Además del curado con CO₂, el nuevo concreto utiliza un tipo especial de cemento. Este cemento tiene una huella de carbono menor.
Emite menos CO₂ en el momento de la fabricación y requiere menos energía en el proceso.
Es decir, la innovación comienza antes de incluso utilizar el concreto. Desde la producción, ya hay una reducción en las emisiones. Y luego, durante el curado, el material capta aún más CO₂ de la atmósfera.
Esta suma de factores señala un camino más sostenible. Un concreto que no solo contamina menos, sino que también ayuda a capturar gases de efecto invernadero.
Investigaciones en curso y apoyo financiero
La investigación comenzó en 2021. Primero, con mezclas simples. Luego, Khanzadeh pasó al uso en morteros más complejos.
En 2024, recibió un importante reconocimiento: el premio NSF CAREER Award. Con este apoyo, podrá ampliar la escala de las pruebas y realizar evaluaciones a largo plazo.
El objetivo ahora es garantizar que la tecnología pueda ser aplicada a gran escala. Para ello, debe ser accesible, rentable y adaptable a diferentes mercados alrededor del mundo.
Un nuevo camino para la construcción civil
Si se valida y se adopta en masa, este nuevo concreto puede transformar la construcción civil. El impacto va más allá de la técnica. Abarca el modelo de producción y el papel del sector en la cuestión ambiental.
La posibilidad de utilizar un material que captura CO₂, tiene alta resistencia y baja emisión es un avance real. Algo que puede contribuir de forma concreta —sin juegos de palabras— a reducir los efectos del calentamiento global.
La propuesta de Khanzadeh todavía está en fase de pruebas, pero los resultados iniciales son alentadores. Un concreto más fuerte, más duradero y más limpio puede estar cerca de convertirse en realidad.
Y, si eso sucede, la construcción civil podrá dar un paso importante hacia un futuro más sostenible.

Se for verdade isto mudará muita coisa em nosso futuro…