Nuevo Estudio del IPAM Propone la Creación de un Fondo de US$ 20 mil millones en Royalties Verdes para Compensar Financieramente Estados y Municipios de la Amazonía que Opten por No Explorar Petróleo. La Iniciativa Puede Generar Hasta US$ 2,2 mil millones Anuales para Conservación Ambiental y Seguridad Climática.
Una nueva propuesta del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM) trae un modelo inédito de compensación financiera que puede redefinir la relación entre economía y medio ambiente en Brasil. Se Trata de los Royalties Verdes, una estrategia que busca recompensar a estados y municipios por no explorar petróleo, con un enfoque especial en la región de la Boca del Amazonas.
El estudio propone la creación de un fondo de aproximadamente US$ 20 mil millones, cuya rentabilidad anual sería destinada a la preservación ambiental. Según el IPAM, este modelo podría generar US$ 2,2 mil millones por año, valor equivalente al que se obtendría con la exploración de combustibles fósiles — pero sin el impacto ambiental asociado a la quema de petróleo.
La iniciativa surge en un momento crucial, en que el mundo busca alternativas para contener el avance de los cambios climáticos. Mientras diversos países aún dependen fuertemente del petróleo, Brasil puede convertirse en un ejemplo global al transformar el potencial de la Amazonía en una fuente de riqueza sostenible.
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La Boca del Amazonas y el Riesgo Climático de la Exploración de Petróleo
Los impactos ambientales de una posible exploración petrolera en la Boca del Amazonas son alarmantes. El IPAM estima que el consumo del petróleo existente en la región podría emitir entre 4 y 13 mil millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂) — cantidad hasta 40 veces mayor que las emisiones evitadas por Brasil entre 2022 y 2023 a través de la reducción de la deforestación.
Estos números refuerzan la necesidad de repensar la lógica de crecimiento basada en combustibles fósiles. “Es justo que los estados y municipios de la Amazonía tengan su desarrollo económico y social impulsado, pero hay pocas indicaciones de que la exploración de petróleo puede garantizar eso”, afirma André Guimarães, director ejecutivo del IPAM.
Para él, los Royalties Verdes representan “una alternativa más inteligente y sostenible a largo plazo”, ya que generan flujo permanente de capitales, a diferencia de la exploración petrolera, que tiende a decaer con el tiempo. Además, el modelo “tiene la ventaja crucial de no aumentar las emisiones que pueden comprometer el escenario climático de Brasil y de la Amazonía”.
Fondo de US$ 20 mil millones para Incentivar el Desarrollo Sostenible
El fondo de los Royalties Verdes, valorado en US$ 19,9 mil millones, funcionaría como una base de inversión cuyos rendimientos anuales serían distribuidos entre estados y municipios amazónicos. Esta compensación tendría el mismo peso financiero que los royalties tradicionales del petróleo, pero con una diferencia: no disminuiría con el paso de los años.
La propuesta, según los investigadores, es crear un ciclo económico sostenible, en el cual la preservación ambiental se convierta en un activo valorado. De esta forma, el bosque en pie dejaría de ser visto como un obstáculo al desarrollo y pasaría a representar seguridad financiera y climática.
El Petróleo No es Sinónimo de Desarrollo Social
A pesar de que el petróleo sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos de diversos estados brasileños, el IPAM destaca que sus ganancias no garantizan mejora social. En Río de Janeiro, por ejemplo, donde están el 80% de las reservas en alta mar del país, diez ciudades concentran el 63% de los royalties recibidos. Aun así, solo Maricá y Campos dos Goytacazes han presentado mejoras en el Índice de Desarrollo Humano (IDH).
Este escenario refuerza que la simple explotación de recursos naturales no asegura prosperidad económica duradera. Por el contrario, puede ampliar desigualdades y hacer que las economías locales dependan de un sector volátil. Los Royalties Verdes, por lo tanto, surgen como una alternativa más equilibrada, capaz de unir estabilidad financiera y responsabilidad ambiental.
La Alerta Climática Global y la Urgencia por Nuevas Políticas
La necesidad de transición energética y reducción de emisiones es reforzada por liderazgos internacionales. Durante un evento que marcó los 75 años de la Organización Mundial de Meteorología (OMM), el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó que la meta de limitar el calentamiento global a 1,5°C, establecida en el Acuerdo de París, está en riesgo.
“Esto no significa que estemos condenados a vivir con 1,5 grados perdidos. Si hay un cambio de paradigma, y las personas asumen seriamente que necesitamos enfrentarnos al problema, es posible anticipar al máximo posible para llegar a cero neto [de emisiones]”, afirmó Guterres.
El discurso refuerza la importancia de medidas estructurales que estimulen una economía de bajo carbono, en vez de insistir en modelos basados en la expansión del petróleo.
El Desafío de la Exploración en la Boca del Amazonas y el Futuro de la Transición Energética
La posibilidad de perforación de pozos en la Boca del Amazonas plantea diversas incertidumbres. Aún no hay claridad sobre cuántos pozos serían perforados, por cuánto tiempo y si la producción sería destinada al consumo interno o externo.
Para el investigador Felipe Barcelos, del Instituto de Energía y Medio Ambiente (IEMA) y del SEEG, los riesgos son evidentes. “Probablemente las emisiones del petróleo contenido en la boca del Amazonas ocurrirán después de 2035, lo cual es temerario, ya que lo ideal sería que el mundo tuviese el mínimo consumo de petróleo en 2035, para cumplir con el Acuerdo de París y alcanzar una emisión neutra o incluso negativa en las próximas décadas”, explica.
La observación es reforzada por el informe del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático), que señala la necesidad de reducir el consumo global de petróleo entre el 19% y el 54% hasta 2050 para mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1,5°C.
Frente a estos desafíos, los Royalties Verdes se presentan como una alternativa concreta para conciliar desarrollo económico y preservación ambiental. El modelo propone transformar el bosque amazónico en motor de una nueva economía, basada en rentabilidad sostenible y en la valorización de los servicios ecosistémicos.
La propuesta del IPAM, por lo tanto, no es solo ambiental — es estratégica. Sugiere un reposicionamiento de Brasil en el escenario global, mostrando que es posible generar riqueza preservando la naturaleza y garantizando estabilidad para las generaciones futuras.
