Ventanas hechas de madera, arroz y clara de huevo son apuesta de científicos para el futuro. Material sostenible puede sustituir vidrio con ventajas ambientales y térmicas
Una idea que parecía imposible comenzó a tomar forma en un laboratorio en los Estados Unidos. Bharat Baruah, profesor de química en la Kennesaw State University, en Georgia, decidió unir dos pasiones — la carpintería y la ciencia — para responder a una pregunta curiosa: ¿y si el futuro de las ventanas no estuviera en el vidrio o en el plástico, sino en la madera semitranslúcida?
La madera es naturalmente opaca. Pero, con la ayuda de su alumno de grado, Ridham Raval, Baruah logró crear un nuevo material: madera semitranslúcida, reforzada no por métodos modernos o industriales, sino inspirada en una antigua técnica de construcción del noreste de la India. El resultado es un compuesto biodegradable, resistente y flexible que puede tener usos variados en el futuro.
Un nuevo, viejo material: el surgimiento de la madera transparente
La idea de hacer que la madera sea transparente no es inédita. Científicos ya trabajan en ello desde hace casi diez años. Los primeros métodos involucraban la eliminación de la lignina, el componente que da color a la madera, y el llenado de los poros con resina epóxica, una sustancia derivada del plástico. El material resultante era fuerte y transparente, pero no se descomponía fácilmente en la naturaleza.
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Fue entonces cuando el profesor Baruah decidió seguir otro camino. Quería crear algo que fuera más sostenible, barato y que pudiera ser reciclado naturalmente.
Su inspiración vino de la infancia, en Assam, India, donde algunas construcciones del siglo 16 siguen en pie. Estas casas antiguas usaban un tipo de cemento hecho de arena, arroz glutinoso y clara de huevo. Ese detalle lo marcó durante años.
“Ellas todavía están allí después de más de cuatro o cinco siglos y eso siempre ha sido fascinante para mí”, contó Baruah a la revista NewScientist.
Del laboratorio a la taller
Para transformar este recuerdo en ciencia, el equipo eligió trabajar con balsa, una madera blanda, ligera y que crece rápido. El proceso comenzó con una cámara de vacío y el uso de una combinación de productos químicos — sulfito de sodio, hidróxido de sodio y blanqueador diluido.
La meta era eliminar la lignina y la hemicelulosa de la madera. Lo que quedó fue una estructura frágil de celulosa, parecida al papel.
Después de eso, la madera fue rellenada con una mezcla natural: clara de huevo y extracto de arroz. El material fue entonces secado en un horno a 60 grados Celsius. El resultado fue una hoja marrón clara, semitranslúcida y sorprendentemente resistente.
“No es 100% transparente, pero es semitranslúcida”, explicó Baruah. “Y es biodegradable.”
Pruebas prácticas y prometedoras de la nueva madera semitranslúcida

Para probar el nuevo material, el equipo construyó dos casas de pájaros en miniatura. Una tenía una ventana hecha de vidrio. La otra usaba el nuevo panel de madera. Cuando ambas fueron colocadas bajo una lámpara de calor, la casa con madera se mantuvo más fresca por dentro.
Este pequeño experimento mostró que la madera semitranslúcida puede ofrecer mejor aislamiento térmico que el vidrio tradicional.
La estructura de la celulosa ayuda a dispersar la luz y, al mismo tiempo, reduce la transmisión de calor. Esto puede ser útil en construcciones, disminuyendo el uso de aire acondicionado y ahorrando energía, sin renunciar a la iluminación natural. Pero las posibilidades no se detienen ahí.
De la arquitectura a la tecnología
En otra etapa del proyecto, el equipo decidió insertar nanocables de plata en el interior de la madera. Con esto, el material comenzó a conducir electricidad. Esta nueva característica abre la puerta para el uso del material en productos electrónicos, como pantallas flexibles, dispositivos portátiles y hasta paneles solares.
“En los días modernos, el plástico está por todas partes, incluyendo nuestros dispositivos que llevamos por ahí. Y es un problema cuando llegamos al final de la vida útil de ese dispositivo. No es biodegradable”, dijo Baruah en un comunicado de prensa. “Entonces, pregunté, ¿y si pudiéramos crear algo natural y biodegradable en lugar de eso?”
Los nanocables de plata, por ahora, aún no son biodegradables. Pero el profesor ya piensa en sustituirlos por materiales más sostenibles, como el grafeno. La idea es tener un producto funcional, pero que también pueda descomponerse sin causar impacto al medio ambiente.
Aún en fase de desarrollo
A pesar de tantos avances, el proyecto aún necesita ajustes. La principal limitación está en la transparencia. La madera aún no alcanza la claridad total del vidrio. Y ese es un punto importante para aplicaciones más exigentes, como ventanas residenciales o pantallas de alta definición.
Otra dificultad es el proceso de producción a gran escala. El equipo utilizó cantidades pequeñas de productos químicos, pero repetir este proceso en grandes volúmenes exigirá un mayor cuidado con el impacto ambiental.
A pesar de los desafíos, el profesor cree que el proyecto ya cumple un papel importante. Muestra que es posible innovar usando técnicas simples y recursos accesibles. “Quiero enviar un mensaje a mis alumnos de grado de que se pueden hacer investigaciones interesantes sin gastar miles de dólares”, afirmó.
La madera semitranslúcida aún no está lista para su uso comercial. Pero la idea de transformar un recuerdo de la infancia en un nuevo tipo de material muestra cómo la ciencia puede nacer de preguntas simples — y del deseo de hacer algo diferente.
Con información de ZME Science.

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