La presión de Estados Unidos sobre América Latina generó efectos inesperados. En vez de debilitar la presencia china, terminó reforzando la aproximación estratégica entre Brasil y China
El gobierno estadounidense intensificó su ofensiva en América Latina porque busca frenar el avance de la influencia de China en la región.
Bajo Donald Trump, Washington presiona a socios a abandonar proyectos estratégicos con Pekín.
En algunos casos, la estrategia incluyó amenazas militares, como ocurrió en relación al canal de Panamá.
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Ataques contra refinerías en Irán liberan una nube tóxica gigantesca con 33 mil toneladas de dióxido de azufre, cruzan 2 mil kilómetros en solo dos días y encienden alerta ambiental comparada a una erupción volcánica de gran escala.
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Los EE. UU. y Ucrania firmaron, en 2025, un acuerdo que otorga a Washington acceso prioritario a litio, titanio, uranio y tierras raras a cambio de ayuda militar y el país, que tiene un tercio de las reservas de litio de Europa y el 7% del titanio del continente, está negociando soberanía sobre recursos que valen billones usando mapas geológicos hechos por la Unión Soviética hace 60 años.
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EUA classifican PCC y Comando Vermelho como terroristas, apuntan al congelamiento de activos y apoyo material, pero la decisión abre una crisis diplomática con Brasil y reaviva la alerta sobre soberanía, sanciones y combate al crimen organizado en un año de tensión política nacional.
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China, Unión Europea, México, Corea del Sur, Canadá y otros mercados estrechan el cerco contra el agro brasileño: soja, carne de res, pollo, huevos y animales vivos están en la mira de barreras sanitarias, reglas ambientales y exigencias que exponen la dependencia multimillonaria de Brasil de los compradores extranjeros.
Marco Rubio ha liderado la postura más dura. La actitud contrasta con su actuación anterior en el Senado, cuando defendía otro camino.
En 2022, Rubio presentó una ley para reducir la influencia china a través del fortalecimiento de lazos comerciales regionales. El texto también preveía cooperación militar y combate al narcotráfico.
Reacción brasileña y china
Este movimiento puede haber tenido un efecto inesperado. La presión puede haber acercado aún más a Brasil a China, invirtiendo la intención de Donald Trump.
Este viernes (29), el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, afirmó que el país está listo para unirse a Brasil. El objetivo sería fortalecer el Brics y resistir actos de intimidación. La declaración fue publicada en la red social X.
“El Ministro de Hacienda chino, Wang Yi, habló por teléfono con el Ministro de Hacienda brasileño, Mauro Vieira. En medio de los complejos cambios en la actual coyuntura internacional, China está dispuesta a fortalecer la coordinación con Brasil y unir fuerzas con los países del Brics para resistir el unilateralismo y las prácticas de intimidación”, afirmó el portavoz del Ministerio de Relaciones de China.
Según Jian, los cancilleres Wang Yi, de China, y Mauro Vieira, de Brasil, conversaron nuevamente por teléfono el jueves (28). La solicitud partió del ministro brasileño.
Retaliación económica
El mismo día, el gobierno Lula anunció el inicio del proceso que puede llevar a la aplicación de la Ley de Reciprocidad Económica contra Estados Unidos.
La medida fue una respuesta al tarifazo estadounidense sobre productos brasileños.
Lula afirmó que su equipo aún no ha logrado contacto con la diplomacia de EE. UU. para discutir el tema. Por lo tanto, la crisis comercial sigue sin negociación.
En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China destacó que Wang Yi reforzó la importancia de la relación bilateral.
Dijo que China y Brasil viven su mejor momento histórico y defendió acelerar la implementación de acuerdos ya cerrados por los presidentes de los dos países.
Unidad en el Sur Global
Xi Jinping también destacó la asociación con Brasil en un contacto telefónico con Lula, el pasado 11 de agosto. Según la agencia Xinhua, el líder chino afirmó que los dos países pueden convertirse en símbolo de unidad y autosuficiencia entre las naciones del Sur Global.
Además, Xi dijo que la meta es construir un mundo más justo y sostenible. El mensaje refuerza la idea de que Pekín ve en Brasil un aliado estratégico en medio de las disputas internacionales.
Así, la ofensiva de Washington parece haber producido el efecto contrario. Mientras presiona, ve a Brasil y China fortalecer aún más su relación política, económica y diplomática.

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