Entre carros clásicos, tradición artesanal y paisajes de sierra, un municipio paulista mantiene hábitos y referencias que siguen llamando la atención de turistas, residentes y admiradores de elementos culturales que resisten a los cambios del tiempo.
Cunha, en el interior de São Paulo, consolidó una característica inusual en medio de la renovación constante de la flota brasileña.
En la ciudad serrana, el Volkswagen Beetle permanece visible en las calles e integra la cotidianidad local, lo que llevó al municipio a ser llamado, en reportajes y por organizadores de eventos, “Capital Nacional del Beetle”.
El municipio tenía 22.110 residentes en el Censo 2022 y 22.460 en la estimación de 2025, según el IBGE.
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Levantamientos citados en reportajes y por canales relacionados con el encuentro local indican la existencia de alrededor de 2 mil unidades del modelo matriculadas en la ciudad.
En la proporción más actual, esto representa aproximadamente un Beetle por cada 10 habitantes.
El Beetle en Cunha forma parte de la rutina de la ciudad
En Cunha, el Beetle no aparece solo como un ítem de colección o vehículo reservado para encuentros temáticos.
El modelo sigue inserto en la rutina urbana y es utilizado en desplazamientos comunes, según registros en reportajes recientes sobre el municipio.
La circulación frecuente del automóvil en diferentes puntos de la ciudad ayuda a explicar la asociación entre Cunha y el modelo.
El vehículo puede ser observado estacionado en áreas comerciales o circulando por las vías locales, lo que indica un uso que va más allá del carácter histórico.

Este vínculo también se manifiesta en eventos.
El municipio alberga el Fuscunha, encuentro dedicado al modelo, que reúne propietarios y admiradores.
La edición más reciente divulgada por los organizadores señala la continuidad del evento en los próximos años, reforzando su papel en el calendario local y en el flujo de visitantes.
Ubicación de Cunha y relación con la Estrada Real
Situada en la Serra do Mar, en un área cercana a la frontera con el estado de Río de Janeiro, Cunha mantiene una conexión histórica con rutas utilizadas durante el período colonial.
De acuerdo con información de la alcaldía, el municipio fue un punto de paso de arrieros que se dirigían al puerto de Paraty por la antigua Estrada Real.
La ciudad está a aproximadamente 45 kilómetros de Paraty y a una distancia similar de Guaratinguetá.
La estimación de aproximadamente 220 kilómetros de la capital paulista aparece en reportajes sobre el destino.
Esta ubicación contribuye al flujo turístico proveniente tanto del Valle del Paraíba como de la costa fluminense.
Además de la posición geográfica, Cunha presenta características típicas de municipios de sierra, con relieve accidentado y áreas de preservación ambiental.
Este contexto influye tanto en la dinámica urbana como en las actividades económicas relacionadas con el turismo.
La cerámica artística fortalece el turismo en Cunha
Otro elemento relevante en la identidad local es la producción de cerámica artística.
Según la alcaldía, Cunha se ha convertido en uno de los principales polos de la actividad en la América del Sur a partir de la introducción de técnicas de cocción a leña a alta temperatura por ceramistas con formación japonesa.
Entre estas técnicas está el uso de hornos del tipo Noborigama, que comenzaron a ser adoptados por talleres de la región.
Datos oficiales indican la existencia de más de 20 talleres de cerámica artística y cinco estructuras de Noborigama en funcionamiento permanente en el municipio.

La producción local atrae visitantes interesados en el proceso artesanal y en la adquisición de piezas autorales.
La actividad también contribuye a la economía de la ciudad y a la diversificación del turismo, que no se limita a las atracciones naturales.
Aunque el texto original menciona prácticas indígenas anteriores a la colonización, no hay confirmación segura, en las fuentes consultadas, que permita detallar la continuidad directa de estas técnicas hasta la cerámica contemporánea.
Tampoco fue posible confirmar con precisión documental el año exacto de introducción del modelo Noborigama en la ciudad.
El turismo cultural y el paisaje de sierra impulsan el destino
Cunha recibe visitantes a lo largo del año, con énfasis en períodos de clima más templado, cuando hay un aumento en la búsqueda de destinos de sierra.
La proximidad con el litoral también favorece el desplazamiento de turistas que transitan entre regiones.
La ciudad reúne atractivos naturales, producción artesanal y eventos temáticos.
En este contexto, tanto la presencia del Beetle como la cerámica artística funcionan como elementos que diferencian al municipio dentro del circuito turístico paulista.
Registros oficiales y reportajes indican que estas características contribuyen a la consolidación de Cunha como destino orientado al turismo cultural y de contemplación.
La permanencia de prácticas locales, asociadas al paisaje y a la historia de la región, es frecuentemente destacada como parte de la experiencia ofrecida al visitante.
La combinación entre circulación de vehículos antiguos, producción artesanal y ubicación estratégica ayuda a explicar la visibilidad reciente de la ciudad en contenidos periodísticos y turísticos.

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