El programa del nuevo portaaviones nuclear francés reúne tecnología de defensa, presupuesto multimillonario y simbolismo histórico, en un proyecto que debe sustituir al Charles de Gaulle y rediseñar la presencia naval de Francia hasta 2038.
Francia avanzó en el proyecto de su futuro portaaviones nuclear, previsto para sustituir al Charles de Gaulle a partir de 2038 y preservar la capacidad del país de operar aviación embarcada en misiones de larga distancia.
El programa, conocido inicialmente como PA-NG, recibió una actualización el 18 de marzo de 2026, cuando Emmanuel Macron anunció que el barco se llamará France Libre, durante una visita al sitio de Naval Group en Nantes-Indret.
El anuncio de construcción había sido hecho por Macron en diciembre de 2025, durante la tradicional celebración de fin de año con militares franceses en los Emiratos Árabes Unidos.
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En una base cercana a Abu Dhabi, el presidente francés justificó el proyecto en un discurso enfocado en la defensa y la soberanía del país.
“En una era de depredadores, debemos ser fuertes para ser temidos”, afirmó.
La nueva embarcación sustituirá al Charles de Gaulle, único portaaviones nuclear en operación en Europa.
El barco actual entró en servicio en 2001 y debe ser retirado de la función cuando el sucesor esté apto para asumir las operaciones.
El proyecto comenzó a ser estudiado en 2018 y fue aprobado para construcción en el contexto del presupuesto francés de defensa de 2025.
El nuevo portaaviones nuclear de Francia tendrá un tamaño mayor que el Charles de Gaulle
El France Libre tendrá dimensiones superiores a las del Charles de Gaulle.
Datos divulgados por Naval Group indican 310 metros de longitud, 90 metros de ancho, velocidad máxima de 27 nudos, desplazamiento de 78 mil toneladas y cerca de 17 mil metros cuadrados de cubierta de vuelo.
La tripulación prevista es de aproximadamente 2 mil personas.
Estos números explican por qué el programa exige planificación a largo plazo.
El Charles de Gaulle tiene cerca de 261 metros de longitud y un desplazamiento aproximado de 42 mil toneladas, según datos citados por la prensa internacional.

Con la nueva configuración, la Marina francesa tendrá más área para operar aeronaves, drones y sistemas electrónicos integrados.
Se prevé que el portaaviones embarque cerca de 30 cazas, además de aeronaves de vigilancia, drones aéreos y equipos de guerra electrónica.
El diseño del barco también considera sistemas que demandan alto suministro de energía, como radares, bloqueadores electrónicos y tecnologías de defensa en desarrollo.
La propulsión nuclear se mantuvo como elemento central del proyecto.
En el campo operacional, este tipo de propulsión permite misiones más largas sin necesidad de reabastecimiento frecuente para la navegación.
La ventaja, citada por analistas militares y por documentos oficiales franceses en debates sobre autonomía estratégica, está ligada a la capacidad de mantener presencia naval en áreas distantes del territorio nacional por períodos prolongados.
Nombre France Libre remite a la historia militar francesa
El nombre France Libre hace referencia a la Francia Libre, movimiento asociado a la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial y liderado por el general Charles de Gaulle tras la ocupación nazi.
Al anunciar la elección en marzo de 2026, Macron vinculó el futuro portaaviones a la idea de independencia nacional y libertad de acción militar.
La decisión también crea continuidad simbólica entre el actual portaaviones y su sucesor.
El Charles de Gaulle homenajea directamente al expresidente y líder militar francés; el France Libre, por su parte, remite al movimiento histórico que marcó su trayectoria política y militar.
En el discurso oficial, Macron afirmó que el barco deberá apoyar la capacidad francesa de actuar en mares y océanos cuando la defensa de los intereses nacionales lo exija.
La elección del nombre refuerza la forma en que el gobierno francés presenta el programa: no solo como una plataforma naval, sino como parte de la política de defensa y de autonomía estratégica del país.
Esta formulación aparece en comunicados oficiales y en declaraciones del gobierno sobre la necesidad de mantener capacidad militar propia en un entorno internacional marcado por tensiones entre potencias.
Naval Group, Chantiers de l’Atlantique y TechnicAtome participan del proyecto
El programa involucra a Naval Group, Chantiers de l’Atlantique y TechnicAtome, con participación de la Dirección General del Armamento de Francia y del Comisariado a la Energía Atómica.
Según la Presidencia francesa, más de 800 empresas, incluidas pequeñas y medianas compañías, participarán en las etapas industriales.
La construcción reúne áreas como propulsión nuclear, arquitectura naval, integración de sistemas, aviación embarcada y electrónica de defensa.
El Naval Group informa que el proyecto fue pensado para una vida útil de cerca de 45 años, lo que llevaría su operación hasta la década de 2080 si el cronograma se mantiene.
El costo estimado del programa ronda los € 10 mil millones a € 10,2 mil millones, de acuerdo con la información divulgada por fuentes oficiales y por la prensa internacional.
El reportaje original de Le Monde citó una previsión de € 10,2 mil millones e informó que la construcción había sido aprobada en el presupuesto francés de 2025, con contratos iniciales vinculados al avance del proyecto.
La financiación debe distribuirse a lo largo de varios años.
Según Le Monde, aunque el programa ha sido desbloqueado, una parte relevante de los pagos debe ocurrir después de 2027.
Este modelo permite el inicio de etapas industriales antes de la liquidación integral de los contratos, algo común en programas militares de larga duración.
Catapultas electromagnéticas amplían la operación de aeronaves y drones
Uno de los cambios en relación al Charles de Gaulle será el uso de catapultas electromagnéticas, conocidas por la sigla EMALS.
El sistema, de concepción norteamericana, sustituirá las catapultas a vapor utilizadas en el portaaviones actual.
La tecnología permite lanzar aeronaves con control más preciso de energía, característica considerada relevante para operar equipos de diferentes pesos.
El barco fue diseñado para recibir cazas Rafale Marine, aeronaves de alerta aérea y drones.
Esta combinación acompaña cambios observados en las doctrinas navales, en las cuales sensores, comunicaciones protegidas, recolección de datos y guerra electrónica tienen un papel creciente en las operaciones.
Especialistas en defensa suelen señalar que la integración entre aeronaves tripuladas y no tripuladas tiende a orientar la próxima generación de grupos aeronavales.
La construcción de las estructuras ligadas a las calderas nucleares comenzó antes de la revelación del nombre France Libre.
Según el reportaje original de Le Monde, el aval industrial para esta fase ocurrió el 25 de septiembre de 2025, en el sitio de Naval Group en Cherbourg, con la soldadura de la primera chapa de las estructuras de confinamiento de las dos calderas nucleares.
Proyecto refuerza debate sobre defensa y autonomía estratégica en Europa
Francia es el único país europeo que opera un portaaviones con propulsión nuclear.
Esta característica permite a la Marina francesa mantener presencia en áreas distantes sin depender de combustible convencional para mover la embarcación.
La operación de un portaaviones, sin embargo, exige un grupo naval de apoyo, aeronaves, escoltas, submarinos e infraestructura de mantenimiento.
En el escenario internacional, los Estados Unidos siguen como principal operador de portaaviones nucleares.
Francia mantiene una capacidad menor, pero considerada estratégica por su gobierno por permitir operaciones independientes en crisis internacionales.
En marzo de 2026, Reuters informó que el France Libre será el mayor buque de guerra jamás construido en Europa, con previsión de pruebas en el mar en 2036 y entrada en operación plena en 2038.
El programa también aparece en medio de debates sobre el futuro de la defensa europea.
La guerra en Ucrania, la ampliación de los gastos militares en el continente y las discusiones sobre autonomía estratégica han aumentado la presión para que los países europeos inviertan en capacidades propias.
En este contexto, el portaaviones es presentado por el gobierno francés como una pieza a largo plazo de la política de defensa.
Más allá del uso militar inmediato, el proyecto reúne cifras que ayudan a dimensionar su complejidad técnica: 310 metros de longitud, 78 mil toneladas de desplazamiento, 2 mil personas a bordo, decenas de aeronaves y una cubierta de vuelo de 17 mil metros cuadrados.
Estos datos indican el tamaño del desafío industrial asumido por empresas francesas y por el Estado a lo largo de las próximas décadas.
La entrada en servicio aún dependerá de etapas de ingeniería, construcción, integración de sistemas, pruebas en el mar y decisiones presupuestarias futuras.
Hasta 2038, el France Libre deberá pasar por ajustes técnicos y validaciones operacionales antes de sustituir al Charles de Gaulle.

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