En el sertão de Alagoas, donde la media anual de lluvias apenas supera los 400 milímetros, los agricultores están logrando producir alimentos durante todo el año gracias a las barrajas subterráneas, estructuras simples y eficaces que almacenan millones de litros de agua bajo tierra y transforman el suelo seco en áreas fértiles y productivas.
La región semiárida de Alagoas vivió un periodo atípico de lluvias entre finales de 2022 y principios de 2023, impulsado por el fenómeno La Niña. Aun así, los agricultores locales como doña Valdilene saben que este escenario es pasajero. Para enfrentar los largos periodos de sequía, la alternativa ha sido invertir en soluciones de convivencia con el clima, como la construcción de barrajas subterráneas.
Estas estructuras funcionan como una “cisterna” invisible: son excavadas en el terreno y revestidas con lona plástica de alta resistencia, que impide que el agua de las lluvias se evapore rápidamente. La humedad permanece en el suelo por hasta cinco meses, abasteciendo cultivos de batata dulce, frijoles, maracuyá, cebollín, cilantro, entre otros.
La granja de la agricultora, que antes era improductiva, hoy mantiene una área fértil de 1,5 hectárea con producción constante. Hasta un cajueiro de 10 años, que nunca había fructificado, comenzó a dar cosecha con la presencia del agua almacenada.
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Barraja cambia rutina en el campo y reduce migración
Otra historia de éxito es la del agricultor Lenildo do Nascimento, que abandonó los trabajos estacionales en otros estados y se estableció de forma definitiva en la tierra donde nació. Con el apoyo del Senar, construyó su propia barraja subterránea y comenzó a depender menos de la lluvia para alimentar a sus animales y mantener a su familia.
La producción de leche también ha ganado fuerza con el cultivo de silo irrigado por el agua del pozo generado por la barraja. Lenildo cuenta que, en años buenos, llega a vender diez cabritos por año, cifra que cae a tres cuando la sequía es severa. La barraja garantiza alimento suficiente para que las cabras entren en celo y mantengan la producción.
La construcción de la barraja dura unos cuatro días y toma en cuenta criterios técnicos como tipo de suelo, relieve y red de drenaje. El zonificación realizada por Embrapa en 2019 mapeó todo el estado de Alagoas, identificando áreas con alto, medio y bajo potencial para la implementación.
Una tecnología milenaria adaptada al sertão brasileño
Las barrajas subterráneas no son novedad. Hay registros de su utilización desde antes del Imperio en Brasil, y también en países como India, Argentina y regiones de África. La versión moderna con lona plástica fue desarrollada en la década de 1980 por Embrapa, convirtiéndose en una solución eficiente, funcional y de bajo costo.
Cada barraja puede costar alrededor de R$ 30 mil y tiene capacidad para almacenar hasta 25 millones de litros de agua — como en el caso de su Dedé, otro agricultor de la región, que construyó dos estructuras en su propiedad, totalizando cerca de 100 millones de litros acumulados.
La presencia del agua transformó la propiedad de su Dedé en una referencia nacional. Agricultores, investigadores y visitantes de todo Brasil y hasta de 22 países ya han firmado el cuaderno de visitas de la granja.
Apoyo técnico y social amplía impactos de la iniciativa
El Senar es uno de los principales responsables de la difusión de la técnica en el estado, con más de 200 barrajas ya construidas. Además de donar la estructura, la institución acompaña a los beneficiarios con orientaciones sobre manejo, mantenimiento y uso sostenible del agua.
Según el ingeniero agrónomo Fernando Vieira, el secreto de la eficiencia radica en el suelo con baja pendiente, presencia de arcilla y geología adecuada. El agua infiltrada permanece en el subsuelo, impedida de evaporarse, y puede ser accesible mediante pozos o tuberías instaladas en la base de la barraja.
La información fue divulgada en un reportaje del programa Globo Rural, con datos adicionales de especialistas de Embrapa y técnicos del Senar que acompañan los proyectos en campo.
¿Te has imaginado alguna vez que un agujero en el suelo puede almacenar millones de litros de agua y garantizar la abundancia en el sertão incluso sin lluvia? ¿Cómo estará funcionando esta tecnología actualmente en las comunidades rurales?

