Entrenadora personal, Laura Camily Rockenbach Marques corre a clínicas veterinarias, organiza campañas de donación y cuida de animales que llegaron a ella después de abandono, enfermedades y maltratos. A los 22 años, la residente de Sinop, en Mato Grosso, mantiene bajo su cuidado 30 perros en una casa en la ciudad y 30 gatos en una finca.
La entrenadora personal Laura Camily Rockenbach Marques, de 22 años, intenta transformar un trabajo voluntario realizado hace cuatro años en Sinop, en Mato Grosso, en un refugio estructurado para animales rescatados. Hoy, ella cuida de cerca de 60 perros y gatos retirados de situaciones de abandono, sufrimiento y maltratos.
El desafío más urgente es financiero. La joven acumula aproximadamente R$ 34 mil en deudas, siendo R$ 29 mil en atenciones veterinarias y otros R$ 5 mil relacionados con la alimentación de los animales.
La idea del refugio no es mantener a los animales aislados por tiempo indefinido. El proyecto pensado por Laura es crear un espacio de recuperación, cuidado y adopción responsable, con estructura para recibir animales debilitados y prepararlos para nuevas familias.
-
Pozo artesiano se convierte en la esperanza para salvar una pequeña finca en Brasil: máquina perfora hasta 60 metros, encuentra mármol, atraviesa fisuras en la roca y termina con agua dulce.
-
Recolector de basura en Brasil encuentra libros desechados que ayudan a su esposa a aprobar examen y convertirse en capitana de la policía militar.
-
El cielo nocturno de julio ofrecerá uno de los espectáculos más completos del año, con alineaciones planetarias, Luna Nueva el 14 de julio, Venus al atardecer, Luna del Ciervo el 29 de julio y dos lluvias de meteoros a finales de mes.
-
Pescador captura pintado de 18 kg en el Lago de Itaipú, uno de los mayores ejemplares de la especie en años recientes en el oeste de Brasil.
El rescate comenzó en casos aislados y se convirtió en una rutina de responsabilidad diaria
Como informó el Primeira Página, Laura actúa de forma independiente desde hace cuatro años en el rescate de animales en Sinop. El trabajo comenzó con ayudas puntuales, pero creció conforme ella pasó a encontrar perros y gatos en situaciones de abandono, enfermedad o riesgo.

Su rutina se divide entre las atenciones como entrenadora personal, visitas a clínicas veterinarias, compra de alimento, limpieza de los espacios y búsqueda de adoptantes. Entre una clase y otra, se realizan rescates, consultas, medicaciones, campañas y transporte de animales.
Hoy, los animales están divididos en dos lugares. Son cerca de 30 perros en una casa en la ciudad y 30 gatos en una finca, todos bajo los cuidados directos de la protectora.
Entre los casos más delicados está Nala, una perra rescatada el año pasado y tratada de un cáncer. Incluso después de la recuperación, ella aún no ha encontrado una familia definitiva, situación común entre animales adultos o que han pasado por tratamientos largos.
La deuda de R$ 34 mil muestra el costo real de mantener animales rescatados
El valor pendiente no surgió de un único gasto. Según el relato de la protectora, los R$ 29 mil acumulados en clínica veterinaria incluyen internaciones, cirugías, exámenes y tratamientos realizados a lo largo de los rescates.
Además, hay cerca de R$ 5 mil en alimentación. Para quien cuida de decenas de animales, el alimento no es un gasto eventual. Es un costo fijo, diario y difícil de posponer.
Laura afirma que, muchas veces, no tiene el valor total a la vista para cubrir las necesidades de los animales. Por eso, recurre a rifas, bazares, ventas benéficas, campañas y eventos solidarios para saldar parte de las cuentas.
Este tipo de deuda es común entre protectores independientes. Sin estructura pública propia, muchos terminan financiando tratamientos de emergencia antes de saber si conseguirán donaciones suficientes para pagar la cuenta después.
El refugio planeado quiere ser un lugar de paso, no un depósito de animales
El sueño de construir un refugio surgió de la necesidad de organizar mejor la atención a los animales rescatados. La propuesta de Laura es tener un espacio propio, con áreas adecuadas para recuperación, alimentación, higienización y adaptación antes de la adopción.
La joven defiende que el refugio sea un punto de nuevo comienzo. El objetivo no es solo sacar perros y gatos de la calle, sino permitir que reciban tratamiento, ganen peso, sean acompañados y tengan una oportunidad real de llegar a una familia responsable.
Otro eje del proyecto es la educación. Laura pretende desarrollar acciones en escuelas y comunidades para hablar sobre respeto a los animales, abandono, castración, adopción responsable y cuidados básicos.
El trabajo ya comienza a involucrar instituciones de enseñanza. Facultades, profesores y estudiantes han participado en campañas de recolección de productos de limpieza, medicamentos, alimentos y otros artículos utilizados en el mantenimiento de los animales.
El abandono de animales también es un problema de salud pública
La situación enfrentada en Sinop no es aislada. De acuerdo con el Ministerio del Medio Ambiente, el maltrato a animales es un delito en Brasil según la Ley nº 9.605 de 1998. En el caso de perros y gatos, la Ley nº 14.064 de 2020 elevó la pena a dos a cinco años de reclusión, además de multa y prohibición de la guarda.
El abandono pesa sobre protectores, clínicas, ONGs y familias que intentan ayudar. También crea problemas para la propia ciudad, con animales vulnerables a atropellos, hambre, enfermedades y reproducción sin control.
Según el CRMV-SP, la tenencia responsable debe ser tratada como política de salud pública. El consejo advierte que el abandono puede generar sufrimiento animal, accidentes en carreteras, diseminación de zoonosis e impactos sobre la fauna silvestre.
En una ciudad en crecimiento como Sinop, este debate cobra más fuerza. El IBGE estima que el municipio llegó a 223.780 habitantes en 2025, lo que aumenta la presión sobre servicios urbanos, áreas de expansión y políticas locales de bienestar animal.
Las donaciones ayudan, pero la adopción responsable reduce el ciclo de abandono
La ayuda más inmediata para el trabajo de Laura involucra alimento, medicamentos, productos de limpieza y recursos para saldar deudas veterinarias. La higienización de los espacios necesita ser diaria, especialmente cuando hay animales en recuperación, cachorros, ancianos o animales recién rescatados.
En el caso de los alimentos, la protectora orienta que las donaciones sean coordinadas previamente. Cambios frecuentes de marca pueden causar problemas digestivos, principalmente en animales debilitados o en tratamiento.
Pero el apoyo no termina en la donación. La adopción responsable es una etapa decisiva para abrir espacio a nuevos rescates y evitar que el refugio esté permanentemente lleno.
Adoptar requiere planificación. El animal necesita alimentación, vacunas, castración, consulta veterinaria, un ambiente seguro y tiempo de adaptación. Sin esto, el ciclo del abandono comienza de nuevo.
Una causa sostenida por rifas, bazares y voluntarios
Para mantener a los 60 animales, Laura organiza campañas de recaudación, eventos solidarios, rifas y bazares. Cada acción ayuda a cubrir una parte de la demanda, pero la suma de los gastos sigue siendo alta.
El caso muestra la diferencia entre rescatar un animal y mantener un proyecto de protección. Después de la primera atención, hay días o meses de cuidado, medicación, limpieza, alimentación e intento de adopción.
También hay un límite humano en esta rutina. Conciliar trabajo, vida personal y cuidados con decenas de animales exige tiempo, desplazamiento y una red mínima de apoyo.
Por eso, el refugio soñado por Laura depende de más que buena voluntad. Necesita estructura, donantes recurrentes, voluntarios, asociaciones con clínicas, participación de la comunidad y políticas públicas que reduzcan el abandono en su origen.
