Después de 20 años parado en un galpón, un Chevette 1981 cubierto de polvo fue redescubierto por entusiastas automotrices. Lo que parecía ser solo un auto olvidado sorprendió a todos al volver a funcionar con algunos ajustes sencillos, revelando una verdadera cápsula del tiempo.
Un Chevette 1981 que pasó dos décadas parado sorprendió al volver a funcionar después de una limpieza completa y algunos ajustes en el motor.
La hazaña ocurrió en la ciudad de Pelotas, en el Rio Grande do Sul, donde el auto fue rescatado por un grupo de entusiastas. El vehículo formaba parte de la colección de un coleccionista y estaba aparcado, cubierto por polvo, libros y otros objetos antiguos.
El video de la recuperación fue publicado en el canal “Project Car Brasil”, y muestra paso a paso la jornada de traer el clásico de vuelta a la vida.
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El equipo involucrado enfrentó varios obstáculos, pero no se rindió.
Encuentro con el Chevette olvidado
El equipo salió de Bagé y viajó cerca de 180 kilómetros hasta Pelotas. Allí, después de mover varios autos antiguos, el Chevette finalmente apareció.
Era un modelo 1981, que no había sido lavado en 20 años. El auto estaba parado en el fondo del galpón, aparcado y cubierto por una gruesa capa de suciedad.
El interior del vehículo sorprendió. A pesar del tiempo, los asientos estaban preservados, con poco desgaste.
Dentro del maletero, se encontró una colección de cómics antiguos, documentos de la época y herramientas originales, como un gato y un triángulo de seguridad.
Comienza la transformación: limpieza y primeras pruebas
Antes de pensar en encender el motor, el grupo decidió lavar el auto.
Usaron solo agua y jabón específico para autos antiguos, comenzando la remoción de la suciedad acumulada durante décadas.
La simple limpieza ya mostró resultados impresionantes. La pintura original comenzó a aparecer. “Solo con echar agua ya apareció su color”, comentó uno de los participantes.
Después de la limpieza externa, era hora de verificar el estado del motor.
Con la ayuda de productos y herramientas adecuadas, retiraron la suciedad del compartimento del motor y analizaron las condiciones de los componentes principales.
Diagnóstico inicial y intento de arranque
Al abrir el capó, el grupo encontró el motor en buen estado, con marcas del tiempo, pero aparentemente completo.
Uno de los problemas estaba en la manguera de retorno de gasolina, que se rompió al ser manipulada por estar reseca.
Aun así, decidieron intentar encender el auto con una solución improvisada: un galón con gasolina conectado directamente.
La llave fue girada y el panel se encendió. El motor llegó a girar, pero no funcionó a la primera.
La sospecha recayó sobre el platino, que tenía costras de oxidación. Después de una limpieza cuidadosa, la corriente eléctrica volvió a circular.
Con un nuevo intento, el Chevette finalmente arrancó. “¡20 años parado y el bicho arrancó!”, celebró el equipo.
Ajustes finales para dejar el auto redondo
Después del primer arranque, se revisaron otros detalles. El faro delantero, por ejemplo, tenía suciedad acumulada por dentro.
El filtro de aire fue recolocado.
El auto recibió un tanque provisional de combustible para evitar contaminaciones con la gasolina antigua del reservorio original.
Con los ajustes hechos, el Chevette funcionó con más estabilidad. El ralentí quedó redondo y el auto comenzó a responder a los comandos.
Incluso la ventilación y el sistema de faros volvieron a operar correctamente. Uno de los integrantes comentó: “Este aquí volvió de verdad a la carretera”.
Interior preservado y documentos antiguos
En el interior del auto, además de los asientos y el panel bien conservados, el grupo encontró reliquias del pasado.
Cómics, folletos, papeles de licencia e incluso etiquetas antiguas de mantenimiento estaban guardados en la guantera y el maletero. Una verdadera cápsula del tiempo.
El olor característico de un auto antiguo todavía estaba presente.
El reproductor de casetes original y el ecualizador aún funcionaban, según las pruebas realizadas por el equipo. Un detalle curioso fue la acumulación de libros infantiles y revistas, mostrando que el auto había sido utilizado por una familia antes de ser aparcado.
Desafío final: manejar el auto después de 20 años
Con el auto limpio y funcionando, solo quedaba colocarlo de vuelta en el lugar donde pasó los últimos 20 años.
Para ello, fue necesario maniobrar con cuidado.
El Chevette respondió bien, con la caja de cambios operando suavemente y los frenos funcionando razonablemente bien, considerando el tiempo de inactividad.
Fue posible conducir el auto por algunos metros, sin fallas graves. La suspensión parecía en orden, y los neumáticos aún soportaron el movimiento, a pesar de ser antiguos.
Una sorpresa para quienes dudaban
El video termina con el auto en su lugar de origen, pero ahora limpio, funcionando y con un aspecto renovado. Los participantes, visiblemente emocionados, agradecieron a todos los que siguieron la saga. “Sinceramente pensé que este auto no iba a funcionar”, dijo uno de los mecánicos. “¡Pero mira ahí. Está andando!”
La experiencia mostró que, con dedicación y conocimiento, es posible devolver a la vida incluso autos olvidados durante dos décadas. El Chevette 1981 se transformó en una prueba viva de que el tiempo puede pasar, pero la pasión por los autos antiguos permanece firme.
Aún con su funcionamiento garantizado, el equipo enfatizó que el auto todavía necesita una revisión más profunda para poder rodar con seguridad.

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