Más simbólico que práctico, el acuerdo Mercosur-EFTA sirve como argumento para destrabar el tratado con la Unión Europea, evalúan especialistas a CNN.
El recién firmado acuerdo Mercosur-EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio) está siendo visto por especialistas como una maniobra estratégica fundamental. Según analistas consultados por medios como la CNN, el tratado es “prácticamente una copia” del acuerdo mayor y más complejo negociado con la Unión Europea. El pacto involucra al bloque sudamericano y a los cuatro países de la EFTA: Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.
Aunque abra un mercado de alto poder adquisitivo, el impacto económico inmediato es considerado modesto. La verdadera importancia del movimiento, según fuentes del sector, es política: sirve como un poderoso argumento para presionar y destrabar las negociaciones paralizadas con la Unión Europea, mostrando que el Mercosur es capaz de cerrar alianzas con economías desarrolladas.
El “espejo” del acuerdo de la Unión Europea
El análisis de que el pacto es un “clon” del tratado con la UE fue destacado por Welber Barral, exsecretario de Comercio Exterior, en una entrevista repercutida por la CNN. “Políticamente, es importante porque muestra a la Unión Europea que el Mercosur está avanzando con otros bloques”, afirmó. Esta similitud estructural no es coincidencia; funciona como una prueba y un precedente para el pacto mayor.
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Márcio Sette Fortes, exdirector del Brasil en el BID, corrobora esta visión, clasificando el acuerdo Mercosur-EFTA como un “mensaje” claro para Bruselas. En un momento de creciente proteccionismo global y barreras arancelarias, como las impuestas por los Estados Unidos, Brasil señala que está buscando activamente la diversificación de socios y que puede, sí, concluir negociaciones complejas con naciones ricas, rompiendo la inercia diplomática.
Más símbolo político que impacto económico
Diversos sectores, incluyendo la Asociación de Comercio Exterior del Brasil (AEB), minimizaron el impacto práctico inmediato del acuerdo. José Augusto de Castro, presidente de la AEB, afirmó a la CNN que el tratado “vale más por el simbolismo” que por las ventas en sí. Actualmente, los países de la EFTA compran menos del 1% de las exportaciones brasileñas, y hay dudas sobre si Brasil logrará competir con China y los propios vecinos europeos en este mercado.
Aun con la eliminación del 100% de las tarifas de importación para los sectores industrial y pesquero (y acceso preferencial para el agro), los cuellos de botella históricos de Brasil persisten. Infraestructura precaria, carga tributaria elevada y alto costo de la mano de obra calificada seguirán siendo desafíos para que la industria nacional, como la de máquinas y equipos (Abimaq), aproveche las más de 700 oportunidades de exportación mapeadas por la Confederación Nacional de la Industria (CNI).
¿Qué abre realmente el acuerdo Mercosur-EFTA?
La EFTA es un bloque de 15 millones de personas con un PIB combinado de US$ 1,4 billones, ostentando uno de los mayores PIBs per cápita del mundo. A pesar de que los números actuales de comercio son bajos (Brasil exportó US$ 3,1 billones el año pasado, con 38% concentrados en alúmina calcinada), el gobierno estima un impacto positivo de R$ 2,69 billones en el PIB brasileño hasta 2044.
El acuerdo Mercosur-EFTA, firmado en Río de Janeiro, inicia ahora los trámites de internalización, exigiendo la aprobatación de los parlamentos de todos los países involucrados. Para la industria brasileña, como la Abimaq, el tratado es celebrado no por el volumen, sino por la señalización de apertura económica en un escenario global de barreras, siendo un paso crucial para reducir la dependencia de mercados tradicionales y fortalecer la posición negociadora del Mercosur.
Queda claro que el acuerdo Mercosur-EFTA juega un juego dual. En el campo económico, abre un mercado rico, pero de impacto modesto y con grandes desafíos de competitividad para Brasil. En el campo estratégico, sin embargo, funciona como la principal herramienta diplomática del Mercosur en este momento, sirviendo como argumento para destrabar el premio mayor: el acuerdo con la Unión Europea.
La estrategia de usar un acuerdo menor para apalancar uno mayor parece clara. Pero tú, que trabajas en la industria o en el comercio exterior, ¿crees que Brasil tiene competitividad para entrar de verdad en este mercado de la EFTA? ¿O el simbolismo político es la única ganancia real? Deja tu opinión en los comentarios, queremos entender la visión de quienes viven este desafío.

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