Estudio de Enrique Gaztanaga sugiere que galaxias jóvenes demasiado para los modelos clásicos pueden haber sido “semeadas” por agujeros negros antiguos y hasta se ligar a la materia oscura
En febrero de 2026, un nuevo estudio volvió a colocar los agujeros negros en el centro de una de las preguntas más incómodas de la cosmología: ¿qué existía antes del Big Bang? La propuesta parte de Enrique Gaztanaga, del Instituto de Cosmología y Gravitación de la Universidad de Portsmouth, al analizar los “pequeños puntos rojos” vistos por el Telescopio Espacial James Webb, datados de algunas centenas de millones de años después del Big Bang, y sugerir que estas galaxias pueden albergar agujeros negros “reliquias” de un universo anterior.
La idea, llamada de Gran Rebote, describe un escenario en el que el universo pasa por contracción y luego “se recupera”, iniciando una nueva expansión, en ciclos. En este modelo, agujeros negros relictuarios podrían sobrevivir al rebote y, si son lo suficientemente numerosos, hasta componer una fracción significativa, tal vez dominante, de lo que hoy llamamos materia oscura.
¿Qué son los “pequeños puntos rojos” del James Webb?

A pesar del apodo, los “pequeños puntos rojos” no serían pequeños. El texto describe estas detecciones como galaxias masivas, con estrellas suficientes para rivalizar con la Vía Láctea tal como se conoce hoy.
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Por eso, algunos astrónomos han comenzado a llamar a estos objetos “rompedores del universo”, ya que la propia existencia de estas galaxias tan pronto en el tiempo cósmico complica modelos antiguos de formación de estructuras.
Es en este punto que entran los agujeros negros como hipótesis de “semillas” capaces de acelerar la formación y la complejidad de estas galaxias aparentemente prematuras.
Gran Rebote: cuando el Big Bang no sería un comienzo único
En la propuesta, el Big Bang no sería una singularidad absoluta. Gaztanaga describe un universo que entra en fase de contracción antes del Big Bang y, en lugar de colapsar en una singularidad, se recupera e inicia una nueva expansión. En otras palabras, un “Gran Rebote” recurrente, en un ciclo milenario de múltiples “Big Bangs”.
Dentro de este vaivén, agujeros negros podrían atravesar la transición como reliquias físicas de un ciclo anterior, preservando información gravitacional suficiente para dejar marcas en el universo siguiente.
Agujeros negros reliquias: qué significa esta expresión en la teoría
La hipótesis es que existirían agujeros negros “reliquias” que anteceden el Big Bang de nuestro ciclo actual. Ellos funcionarían como estructuras densas, con una fuerza gravitacional intensa, capaces de permanecer estables incluso ante el escenario extremo de contracción y rebote.
El razonamiento del estudio es que estas “bolas densas de materia” tendrían resistencia suficiente para contrarrestar fuerzas de atracción que tirarían todo hacia el epicentro del rebote, permitiendo que ciertos objetos atraviesen el evento cosmológico y persistan como vestigios.
Cómo algo tan denso podría sobrevivir al rebote
El argumento recurre a conceptos bien establecidos en la física, incluyendo el principio de exclusión de Pauli y la presión de degeneración asociada a neutrones, utilizada para explicar por qué ciertas estrellas extremadamente densas no colapsan aún más bajo determinadas condiciones. El texto sugiere que límites de densidad similares podrían proteger agujeros negros relictuarios.
En los cálculos citados, publicados en febrero de 2026 en la revista Physical Review D, Gaztanaga afirma que una variedad de fenómenos celestes podría “sobrevivir al rebote como reliquias” si tienen más de 90 metros de diámetro. Entre estas reliquias, estarían agujeros negros, ondas gravitacionales y fluctuaciones de densidad.
Otra forma de nacer: colapso durante la contracción del universo
Además de sobrevivir, los agujeros negros relictuarios podrían formarse en un segundo camino, según el estudio.
A medida que grandes halos difusos de materia y galaxias antaño giratorias son capturados por la gravedad creciente de un universo en contracción hacia un nuevo Gran Rebote, estos cuerpos podrían colapsar y generar un agujero negro que resistiría a atracciones adicionales hacia el epicentro del rebote.
Esto ampliaría el número potencial de agujeros negros reliquias, lo que importa directamente para la parte más audaz de la hipótesis, la conexión con la materia oscura.
Agujeros negros y materia oscura: la conexión más provocativa
El estudio sugiere que, si los mecanismos de creación y preservación de agujeros negros relictos son comunes, podría haber más de ellos de los que estarían en el centro de las galaxias asociadas a los “puntos rojos”.
En este escenario, innumerables agujeros negros relictos huérfanos, solitarios u ocultos podrían sumar la masa gravitacional “faltante” que durante décadas se ha atribuido a la materia oscura.
Gaztanaga describe esto como una alternativa convincente: si el rebote produce un número suficiente de agujeros negros relictos, podrían constituir una fracción significativa, quizás dominante, de la materia oscura.
Dónde esta hipótesis entra en el debate actual
El texto recuerda que muchos astrofísicos aún esperan que la materia oscura sea una partícula fundamental distribuida por el universo, con propuestas como fotones oscuros, axiones y WIMPs.
Al mismo tiempo, también existen hipótesis alternativas centradas en agujeros negros, como la búsqueda de evidencias de agujeros negros primordiales en miniatura, antiguos y conceptualmente cercanos a lo que serían agujeros negros relictos.
El propio estudio reconoce que aún hay trabajo por hacer, pero insiste en la implicación: el universo puede no haber comenzado una sola vez, sino haberse regenerado, y estructuras oscuras que moldean galaxias hoy podrían ser reliquias de antes del Big Bang.
¿Crees que es más plausible que la materia oscura sea una partícula aún no detectada o que exista una población invisible de agujeros negros relictos esparcidos por el universo?

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