Tecnología sumergida instalada en el estrecho de Naru amplía el uso de energía de las mareas en Japón y muestra cómo corrientes marítimas previsibles pueden complementar fuentes renovables en regiones insulares, sin depender de viento constante, luz solar directa o grandes estructuras visibles en el paisaje costero.
La empresa británica Proteus Marine Renewables instaló en el estrecho de Naru, en Japón, la turbina mareomotriz AR1100, equipo de 1,1 megavatios presentado por la compañía como la primera unidad de escala megavatio del país conectada a la red eléctrica.
Implantada cerca de las Islas Goto, en el suroeste japonés, la máquina comenzó a exportar electricidad tras recibir certificación del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, el METI, en junio de 2025, según informó Proteus.
Instalada debajo de la superficie del mar, la turbina aprovecha el flujo de las corrientes provocado por la subida y bajada de las mareas, en un modelo de generación que no depende de viento constante ni de luz solar directa.
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Al seguir ciclos naturales conocidos, la producción mareomotriz puede ser estimada con antelación, característica que la diferencia de fuentes renovables más sujetas a variaciones meteorológicas, como solar y eólica.
Proteus informó que el equipo fue colocado en el estrecho de Naru en febrero de 2025 y que el proyecto integra una etapa de ampliación de la tecnología mareomotriz en operación real en Japón.
En la presentación de la AR1100, la empresa afirmó que la turbina debe contribuir a reducir emisiones en el suministro eléctrico de las Islas Goto, sin detallar públicamente una estimación segura de energía anual generada o número de consumidores atendidos.
Cómo la turbina mareomotriz genera energía limpia en el mar
El funcionamiento de la AR1100 sigue el principio de conversión usado en turbinas de flujo, con palas movidas por la corriente y un generador responsable de transformar parte de la energía mecánica en electricidad.

A diferencia de una turbina eólica instalada en tierra o en el mar, el equipo opera sumergido, en una región donde el desplazamiento del agua ocurre según los ciclos de marea.
Cuando las corrientes pasan por las palas, el rotor gira y acciona el generador, mientras que la electricidad producida sigue por conexión eléctrica hasta la infraestructura de red conectada a la costa.
La densidad del agua permite que corrientes marítimas adecuadas transporten energía cinética relevante incluso a velocidades inferiores a las de muchos flujos de viento utilizados en la generación eólica.
Por este motivo, estrechos y pasajes oceánicos con flujo intenso suelen ser analizados por desarrolladores y organismos del sector como áreas posibles para proyectos de energía de las mareas.
En el caso japonés, el equipo opera por debajo de la línea de agua y no ocupa el paisaje costero con torres, módulos solares o palas visibles por encima de la superficie.
La turbina permanece posicionada en un corredor natural de corrientes, mientras los sistemas eléctricos asociados transportan la energía generada a la estructura de distribución existente.
En regiones insulares, este tipo de configuración puede ser considerado por operadores cuando hay limitación de espacio en tierra, costos logísticos elevados y condiciones marítimas compatibles con la instalación.
Aun así, la viabilidad de la energía mareomotriz depende de factores técnicos y ambientales específicos, como profundidad adecuada, corrientes fuertes y posibilidad de conexión segura a la red.
Proyecto en el estrecho de Naru amplió prueba anterior
La AR1100 fue desarrollada a partir de una experiencia anterior de la propia Proteus en el estrecho de Naru, donde la turbina AR500, de 500 kilovatios, ya había sido probada en ambiente real.
De acuerdo con información divulgada por la empresa y por medios especializados del sector, el equipo anterior operó en el lugar con disponibilidad del 97%, indicador usado para medir el período en que un sistema permanece apto para funcionar.

Los datos obtenidos en la operación de la AR500 sirvieron de base para la ampliación de la potencia y para la actualización de componentes aplicados a la versión de 1,1 megavatios.
Entre los cambios informados por Proteus están mecanismos de control de paso y orientación, conocidos en el sector como sistemas de pitch y yaw, que ajustan la posición de las palas y el alineamiento de la turbina frente a las corrientes.
La instalación de la nueva unidad se realizó tras un contrato firmado con Kyuden Mirai Energy, compañía japonesa vinculada al sector de renovables y participante de la implementación local del proyecto.
En emprendimientos marítimos, la actuación de empresas locales suele ser necesaria para etapas como logística portuaria, licenciamiento, navegación, operación offshore y conexión con la infraestructura eléctrica disponible.
Proyectos de energía oceánica generalmente avanzan por fases, con equipos más pequeños instalados primero para registrar datos de rendimiento, mantenimiento y respuesta estructural en condiciones reales de operación.
Después de esta etapa, la información recopilada orienta ajustes de ingeniería y control, antes de que versiones más potentes sean colocadas en el mismo ambiente o en áreas con características similares.
La previsibilidad de las mareas fortalece la generación renovable
La generación solar varía según la hora, la cobertura de nubes y la radiación disponible, mientras que la producción eólica depende de la intensidad y la constancia de los vientos a lo largo del día.
En el caso de las mareas, los ciclos siguen patrones astronómicos asociados a la interacción gravitacional entre la Tierra, la Luna y el Sol, lo que permite estimar con antelación períodos de mayor y menor flujo.
Esta previsibilidad no elimina los desafíos técnicos de la operación submarina, pero puede ayudar en la planificación del sistema eléctrico cuando la fuente se integra a otras formas de generación renovable.

Para islas y áreas costeras aisladas, una fuente renovable con comportamiento más regular puede complementar tecnologías ya instaladas y reducir la necesidad de generación basada en combustibles transportados desde fuera.
La geografía japonesa ayuda a explicar el interés por este tipo de solución, ya que el país está formado por miles de islas y posee una extensa franja costera.
Al mismo tiempo, Japón busca diversificar su matriz renovable con fuentes capaces de actuar junto a solar, eólica, hidroeléctrica, biomasa y otras alternativas de baja emisión.
En el estrecho de Naru, Proteus afirma que el objetivo es contribuir a la descarbonización del suministro eléctrico de las Islas Goto mediante una fuente renovable asociada al movimiento de las mareas.
La compañía también informó que, con la implementación en Japón, pasó a operar dispositivos de escala megavatio en dos países, dato utilizado por la empresa para situar la tecnología fuera de pruebas exclusivamente de laboratorio.
El ambiente submarino exige operación especializada
La operación de turbinas en el mar requiere soluciones diferentes a las utilizadas en equipos instalados en tierra, porque el ambiente submarino expone componentes a corrosión, presión, variaciones de corriente y acceso limitado para mantenimiento.
Además de la resistencia estructural, proyectos de este tipo necesitan considerar seguridad en intervenciones, disponibilidad operacional, costos de embarcaciones, condiciones de navegación y compatibilidad con reglas ambientales y marítimas locales.
Por este motivo, la certificación japonesa tuvo un papel relevante en la etapa de integración del equipo a la red, según las informaciones divulgadas por Proteus tras la aprobación concedida por el METI.
En junio de 2025, la empresa informó que la AR1100 recibió autorización del organismo japonés y comenzó a exportar energía a la red nacional, después de las fases de instalación y puesta en marcha.
Aunque con la operación en el estrecho de Naru, la energía mareomotriz no se aplica a cualquier tramo de costa, pues la tecnología requiere lugares donde el movimiento del agua tenga la intensidad suficiente para justificar la instalación.
La infraestructura eléctrica también necesita permitir el transporte de la energía producida hasta consumidores o sistemas de distribución, punto que puede limitar la implantación en áreas distantes o con red insuficiente.
La experiencia en las Islas Goto indica que el mar puede ser incorporado a la generación eléctrica en áreas con condiciones naturales favorables y planificación técnica orientada a la operación submarina.
Para regiones insulares, la combinación entre previsibilidad de las mareas, generación renovable y operación sumergida amplía el conjunto de alternativas evaluadas para reducir emisiones sin depender solo del sol o del viento.

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