Energía barata, impuestos reducidos y avance industrial colocan a Paraguay en el centro de la disputa por centros de datos de inteligencia artificial, mientras Brasil enfrenta intereses elevados, pérdida de competitividad y dificultades para transformar su potencial energético en liderazgo tecnológico regional.
Al combinar energía hidroeléctrica abundante, carga tributaria reducida y estabilidad macroeconómica, Paraguay ha pasado a ocupar un espacio creciente en la carrera global por **centros de datos de inteligencia artificial**, escenario que ha ampliado la atención internacional sobre el país en los últimos meses.
En contraste con este movimiento, según un análisis realizado por el periódico Folha de S. Paulo, Brasil aún enfrenta intereses elevados, pérdida relativa de participación industrial y dificultades para transformar su matriz renovable en una ventaja competitiva capaz de atraer grandes proyectos tecnológicos.
En el centro de esta estrategia aparece Itaipu, cuya producción de energía limpia dejó de ser vista solo como fuente de abastecimiento regional y pasó a representar un activo estratégico para empresas que dependen de electricidad abundante en operaciones de inteligencia artificial.
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Energía de Itaipu impulsa interés internacional
En mayo de 2025, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó en una audiencia en el Senado estadounidense que países con excedente energético, como Paraguay, podrían atraer estructuras orientadas a la IA.
La declaración reforzó el interés externo en el uso de la energía paraguaya para operaciones intensivas en procesamiento de datos.
Este movimiento cobró mayor dimensión tras el anuncio de X8 Cloud, empresa con sede en Estados Unidos, que reveló planes para desarrollar un proyecto de centro de datos de inteligencia artificial en territorio paraguayo con inversiones estimadas en hasta **US$ 50 mil millones a lo largo de tres décadas**.
Aunque el valor depende de futuras etapas de expansión, disponibilidad energética y aprobaciones regulatorias, la iniciativa colocó a Paraguay en una posición destacada en una disputa regional cada vez más ligada a la oferta de energía limpia, predecible y barata para operaciones de IA.
Estrategia con criptomonedas abrió espacio para grandes centros de datos
Antes de apuntar a grandes centros de procesamiento de datos, Paraguay ya había comenzado a atraer operaciones ligadas a la minería de criptoactivos, sector conocido por el elevado consumo de energía y por la necesidad de infraestructura eléctrica estable.
Con esta experiencia, el país comenzó a probar su capacidad energética y regulatoria para recibir proyectos más robustos de infraestructura computacional, mientras consolidaba un ambiente tributario simplificado orientado a la atracción de empresas extranjeras.
En este modelo conocido como “Triple 10”, las alícuotas de referencia giran en torno al 10% para impuesto corporativo, renta personal e IVA, aunque determinadas actividades cuentan con reglas específicas y excepciones tributarias.
Modelo industrial fortalece la economía paraguaya
En el sector industrial, el avance también ocurrió por medio del régimen de maquila, mecanismo creado para estimular empresas orientadas a la exportación y ampliar la integración de Paraguay a las cadenas productivas regionales en segmentos como autopartes, alimentos, textil y manufacturas ligeras.
Datos del Banco Mundial indican que la manufactura respondió por cerca del **19% del PIB paraguayo en 2024**, mientras que en Brasil la participación fue de aproximadamente el **12,4%**, ampliando el contraste entre los dos modelos económicos.
Grado de inversión amplía la diferencia con Brasil
Además de la estrategia energética e industrial, Paraguay también mejoró su percepción internacional de riesgo en los últimos años, movimiento que ayudó al país a ampliar la confianza de inversores extranjeros y reducir parte del costo de financiación de la economía.
Moody’s concedió grado de inversión al país en 2024, mientras que S&P elevó la calificación soberana paraguaya a BBB- con perspectiva estable en diciembre de 2025, aunque Fitch aún mantenía la clasificación un nivel por debajo de ese umbral.
En el caso brasileño, la situación permaneció diferente, ya que el país continuaba sin grado de inversión en las tres principales agencias de calificación de riesgo y aún enfrentaba dudas relacionadas con el escenario fiscal.
En mayo de 2025, Moody’s mantuvo a Brasil en Ba1, clasificación inferior al grado de inversión, además de alterar la perspectiva de positiva a estable al citar dificultades fiscales y un empeoramiento en la capacidad de pago de la deuda pública.
Este contraste acaba influyendo directamente en el costo de capital, ya que Paraguay logró operar con una inflación más controlada y una política monetaria menos restrictiva, a pesar de las diferencias estructurales y de escala existentes entre ambas economías.
El crecimiento económico refuerza el avance tecnológico
Los indicadores de crecimiento también pasaron a reforzar la narrativa de avance económico de Paraguay, cuya expansión estimada en 6,6% en 2025 fue impulsada principalmente por el consumo interno, las inversiones, la agricultura y la generación de energía.
Para los años siguientes, las proyecciones económicas continuaron por encima del promedio regional, con una expectativa de crecimiento en torno al 4,3%, un desempeño superior al observado en gran parte de los países sudamericanos.
Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional proyectaba un crecimiento del 2,3% para Brasil en 2025, un escenario acompañado de tasas de interés básicas elevadas, condición que suele afectar el crédito, las inversiones privadas y las decisiones de expansión industrial.
Otro indicador seguido de cerca por organismos internacionales fue la reducción de la pobreza en Paraguay, que cayó de más del 50% hace aproximadamente dos décadas a cerca del 16% en 2025, según datos divulgados por el Banco Mundial.
Brasil y Paraguay siguen caminos económicos distintos
A pesar de la frecuente comparación entre ambos países, la diferencia de escala económica y poblacional sigue siendo significativa, ya que Paraguay tiene entre 6 y 7 millones de habitantes, mientras que Brasil supera la marca de los 200 millones.
Además de un mercado consumidor mucho mayor, Brasil también cuenta con un parque productivo más complejo, empresas globales, universidades y una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, factores que teóricamente podrían ampliar su competitividad tecnológica.
Aun así, Paraguay comenzó a vender previsibilidad económica, bajo costo operativo y electricidad limpia como elementos centrales de una estrategia orientada a la economía digital, ganando espacio en una disputa internacional ligada a la inteligencia artificial y la expansión de la infraestructura computacional.

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