Inversiones Globales en Transición Energética Alcanzan un Récord de US$ 2,4 Trillones, Pero el Crecimiento de las Energías Renovables se Desacelera y Sigue Concentrado en Economías Avanzadas y en China, Según Informe de IRENA y CPI.
A pesar del fuerte avance en el volumen total invertido en la transición energética, que alcanzó el récord de US$ 2,4 trillones, el crecimiento del segmento de energías renovables ha mostrado señales de desaceleración. Los datos, divulgados en un informe conjunto de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) y la Climate Policy Initiative (CPI), revelan un escenario complejo: mientras la inversión global aumenta, la velocidad de los aportes en energías renovables no acompaña el ritmo necesario para alcanzar las metas ambiciosas establecidas hasta 2030.
Así, el sector llega a un punto decisivo. Por un lado, hay más dinero circulando en la transición energética. Por otro, la concentración de recursos en pocas economías limita la expansión global de las renovables — especialmente en países emergentes.
Inversiones en Transición Energética Aumentan un 20%, Pero las Renovables Crecen Solo un 7,3%
El estudio señala que los aportes totales destinados a la transición energética aumentaron un 20% en relación con el promedio anual de 2022/2023. De este monto, alrededor de un tercio — US$ 807 mil millones — se dirigió a las energías renovables. Sin embargo, el ritmo de crecimiento preocupa. Tras registrar un salto del 32% en el año anterior, el sector avanzó solo un 7,3% en 2024.
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Esta desaceleración contrasta con el esfuerzo global de triplicar la capacidad renovable hasta 2030, pacto que orienta discusiones internacionales y se ha convertido en referencia en las conferencias climáticas recientes. Según Francesco La Camera, director general de IRENA, “las inversiones en la transición energética continúan creciendo, pero no al ritmo necesario para alcanzar la meta global de triplicar la capacidad renovable hasta 2030”.
Concentración de Recursos Coloca a Países Emergentes en Desventaja
A medida que los gobiernos se articulan en la COP30, el informe llama la atención sobre un punto crítico: el 90% de las inversiones en tecnologías de transición aún están concentradas en economías avanzadas y en China. Además, el 96% de los aportes en energías renovables siguen enfocados en la generación eléctrica, destacando el segmento de solar fotovoltaica, que alcanzó un récord de US$ 554 mil millones — un avance del 49%.
Este desequilibrio refuerza la dificultad que las naciones de baja renta enfrentan para financiar sus propias transiciones, especialmente ante mercados financieros frágiles, altos costos de capital y limitaciones fiscales. Para la IRENA, la falta de acceso al financiamiento adecuado profundiza la desigualdad en la carrera por las energías renovables.
Dependencia del Capital Privado Limita el Avance de las Energías Renovables en Países Vulnerables
A nivel mundial, casi la mitad de las inversiones en 2024 se estructuró como deuda tradicional, muchas veces con tasas de mercado elevadas. La otra parte provino de capital participación. Ya los subsidios representaron menos del 1% del total. Esta estructura deja a los países emergentes en clara desventaja, ya que dependen de instrumentos de financiación que, a menudo, cargan altos intereses o exigen garantías difíciles de ofrecer.
Para la IRENA, la solución pasa por un nuevo modelo de acción pública. El informe refuerza que “donde la financiación privada no fluye, el sector público debe liderar, apoyado por una cooperación multilateral y bilateral más fuerte y un financiamiento climático a gran escala”. El uso inteligente de fondos públicos y mecanismos de mitigación de riesgo aparece como alternativa para desbloquear inversiones en energías renovables en regiones vulnerables.
China Sigue Dominante en la Fabricación de Tecnologías Renovables, Pero Nuevos Polos Comienzan a Surgir
Otro punto de destaque es la fuerte concentración geográfica en la cadena de suministros. Entre 2018 y 2024, China fue responsable del 80% de la inversión global en instalaciones de fabricación de tecnologías de energía solar, eólica, hidrógeno y baterías. El dominio chino trajo ganancias industriales, pero encendió la alerta sobre la dependencia global.
El informe, sin embargo, muestra un movimiento positivo: nuevos complejos industriales comienzan a formarse fuera de las economías avanzadas. Además, la propia China ha expandido la exportación de equipos y beneficios socioeconómicos para países en desarrollo, contribuyendo parcialmente a la diversificación de las cadenas de energía limpia.
Caída en las Inversiones en Fábricas de Energía Solar Contrasta con la Expansión de las Baterías
A pesar del avance general de las inversiones, el estudio revela una caída expresiva: la inversión en fábricas destinadas a la producción de equipos para energía solar, eólica, baterías e hidrógeno cayó un 21%, sumando US$ 102 mil millones en 2024. La retracción fue impulsada especialmente por la cadena de energía solar fotovoltaica.
Por otro lado, el segmento de baterías creció de forma acelerada. Con la demanda creciente en redes eléctricas, vehículos eléctricos y centros de datos, la inversión en fábricas dedicadas a la producción de este tipo de almacenamiento casi se duplicó, alcanzando US$ 74 mil millones. El resultado refuerza una tendencia global: a medida que los sistemas energéticos se vuelven más complejos, la necesidad de almacenar electricidad gana protagonismo.
El panorama trazado por el informe destaca avances y desafíos. Hay récord de inversiones, expansión en sectores clave y tecnología evolucionando rápidamente. Sin embargo, la desaceleración en el crecimiento de las energías renovables y la fuerte concentración de capital encienden una alerta sobre la necesidad de políticas más amplias, inclusivas y accesibles.

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