Proyección del INSS indica que los gastos con beneficios previsionales alcanzarán R$ 1,072 billón en 2026. El aumento está impulsado por reajustes, nuevos auxilios y decisión del STF sobre salario-maternidad.
El Instituto Nacional del Seguro Social (INSS) proyecta que los gastos con beneficios previsionales subirán a R$ 1,072 billón en 2026.
Este monto representa un incremento de R$ 87,2 billones en relación a la estimación de R$ 984,66 billones para 2025.
La variación de 8,9% refleja la suma de reajustes en el salario mínimo, concesión de nuevos beneficios e impactos de decisiones judiciales recientes.
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Estos cálculos estarán en el Proyecto de Ley Presupuestaria Anual (PLOA) de 2026, que debe ser entregado al Congreso hasta el 29 de agosto.
El aumento ejerce presión sobre el marco fiscal, que limita los gastos en función de la inflación acumulada hasta junio (5,35%) y de una proyección de crecimiento real de 2,5% para el próximo año.
Impacto de la decisión del STF sobre el salario-maternidad
Uno de los factores que más influyó en las cuentas fue la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF), en marzo de 2024, que declaró inconstitucional la exigencia de diez contribuciones mínimas para trabajadoras autónomas acceder al salario-maternidad.
El INSS calcula que esta flexibilización costará R$ 8,5 billones en 2026. Además de permitir más solicitudes, la medida abre espacio para cobros retroactivos de aseguradas que tuvieron solicitudes negadas en los últimos cinco años.
El impacto, aunque significativo, quedó por debajo de la proyección inicial de R$ 12 billones divulgada por el propio instituto.
Reajustes y crecimiento
El reajuste del salario mínimo también es determinante para el aumento de los gastos. Actualmente fijado en R$ 1.518, el piso tendrá una corrección del 7,44%, lo que añadirá R$ 34,04 billones a la nómina. Este cambio beneficia directamente al 45,3% de los asegurados.
La reposición de la inflación estimada en 4,66% genera un efecto adicional de R$ 25,8 billones para los demás beneficiarios. Al mismo tiempo, la concesión de nuevos beneficios, conocida como crecimiento vegetativo, deberá sumar R$ 26,1 billones a las cuentas de la Seguridad Social.
Alteraciones en el auxilio-enfermedad y el sistema Atestmed
El gobierno también promovió cambios en el auxilio-enfermedad, con el objetivo de reducir los gastos crecientes del programa.
En junio, el plazo máximo para concesiones a través del sistema Atestmed pasó de 180 a 30 días. Este recurso permite el análisis de certificados médicos de forma online, sin pericia presencial.
La reducción inicial del plazo, sin embargo, podría elevar la fila de pericias presenciales a 3,6 millones de casos hasta diciembre.
Ante el riesgo, el plazo fue ampliado a 60 días, en carácter transitorio, válido por 120 días a partir de la publicación de la portaría conjunta.
La alteración deberá generar un ahorro estimado en R$ 2,8 billones en 2026, compensando parte del crecimiento de otros gastos.
Revisión de estimaciones para 2025
El INSS también revisó los números de 2025. La previsión de gastos pasó de R$ 980,9 billones a R$ 984,66 billones.
Esta actualización refleja la presión causada por la decisión del STF sobre salario-maternidad y por la reducción de la fila de espera por beneficios.
La nota técnica divulgada el 21 de julio apunta que la flexibilización de las reglas proporcionará un beneficio de casi R$ 4 billones, valor que podrá ser destinado a otros gastos del gobierno.
Proyecciones futuras y desafíos fiscales
Entre 2027 y 2029, los costos adicionales con beneficios previsionales deben estar entre R$ 10,6 billones y R$ 11,6 billones al año. En el acumulado de cuatro años, el impacto puede alcanzar R$ 42,3 billones.
Este escenario refuerza los desafíos para el equilibrio de las cuentas públicas.
La presión sobre el límite de gastos del marco fiscal puede obligar al gobierno a bloquear gastos discrecionales, como inversiones y mantenimiento de la máquina pública.
Ajustes fiscales y la PEC 66
Para lidiar con este aumento, el gobierno presentó ajustes en el marco fiscal a través de la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) 66.
La medida prevé flexibilización en el pago de sentencias judiciales de estados y municipios, además de la exclusión de precatorios de la Unión del límite de gastos.
La propuesta también crea una transición de diez años para contabilizar integralmente las deudas en la meta de resultado primario.
Según la ministra de Planeamiento, Simone Tebet, la ampliación del límite de gastos traerá neutralidad ante el impacto de la decisión del STF, permitiendo ajustes sin perjudicar la ejecución del presupuesto.
Presión sobre el presupuesto público
La combinación de factores estructurales, como reajustes y crecimiento vegetativo, con decisiones judiciales, como la del salario-maternidad, amplía los desafíos de la Seguridad Social.
El aumento significativo de los gastos exige un seguimiento riguroso y medidas que eviten desequilibrios fiscales aún mayores.
El escenario para 2026 evidencia cómo los beneficios previsionales tienen un peso creciente en el presupuesto de la Unión, reforzando la necesidad de una planificación detallada y una gestión criteriosa de los gastos públicos.

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