Con recursos naturales, energía, minería e infraestructura, el país busca convertir ventajas estratégicas en desarrollo sostenible.
Brasil reúne recursos naturales, matriz energética diversificada, fuerza agrícola, reservas minerales y espacio para avanzar en petróleo y gas, infraestructura y transición energética. Sin embargo, aún enfrenta dificultades para transformar ese potencial en riqueza sostenible.
Según Nelson Romano, presidente de la ABEMI, el avance depende directamente del fortalecimiento de la ingeniería nacional, la industria y la productividad. Para él, ningún país alcanza desarrollo solo exportando materias primas.
Además, Romano afirma que el crecimiento real ocurre cuando los recursos naturales se convierten en tecnología, infraestructura, innovación, empleos calificados y capacidad industrial.
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Ingeniería industrial entra en el centro del debate
Actualmente, el tema ha ganado fuerza en los debates económicos e industriales. Al fin y al cabo, países ricos en recursos naturales no siempre logran alcanzar un alto nivel de competitividad.
En este escenario, la ingeniería industrial asume un papel estratégico. Esto ocurre, sobre todo, en medio de las discusiones sobre seguridad energética, economía de bajo carbono, cadenas productivas y reindustrialización.
De acuerdo con Romano, Brasil vive una oportunidad importante. Sin embargo, esta oportunidad exige planificación a largo plazo, inversiones consistentes y valorización de la ingeniería brasileña.
Sectores estratégicos pueden impulsar un nuevo ciclo económico
Para la ABEMI, fundada el 23 de mayo de 1964, áreas como petróleo y gas, minería, petroquímica, energía, logística e infraestructura pueden impulsar una nueva fase de crecimiento.
Sin embargo, este avance depende de la capacidad de agregar valor dentro del país. Así, la industria brasileña puede ampliar su competitividad y reducir la dependencia de la simple exportación de materias primas.
Nelson Romano refuerza que el debate sobre desarrollo necesita superar el corto plazo. Para él, no existe país desarrollado sin ingeniería fuerte, productividad, ejecución eficiente e industria competitiva.
Tecnología, inteligencia artificial y automatización aceleran cambios
Además, la ABEMI evalúa que digitalización industrial, inteligencia artificial, automatización e ingeniería deben acelerar transformaciones relevantes en los próximos años.
En este contexto, la competitividad industrial pasa por la unión entre inteligencia humana, tecnología y capacidad técnica. Por eso, el tema se vuelve estratégico para el futuro económico de Brasil.
Con más de seis décadas de actuación, la ABEMI reúne empresas de ingeniería de proyecto, construcción civil, montaje industrial, mantenimiento, fabricación de equipos, logística e infraestructura.
Además, la entidad actúa en sectores como energía, minería, siderurgia, química, petroquímica, saneamiento, movilidad urbana e infraestructura.
Por último, la asociación orienta su actuación por pilares como ESG, innovación, transformación digital, productividad, competitividad y desarrollo sostenible. Al fin y al cabo, transformar potencial en riqueza exige más que recursos: exige ingeniería, industria y visión a largo plazo.
