Nuevo satélite chino-brasileño tendrá radar capaz de producir imágenes incluso con lluvia, humo, nubes o ausencia de luz y podrá reforzar el combate a la deforestación
Brasil y China avanzaron en una etapa decisiva de la preparación del CBERS-6, nuevo satélite de observación de la Tierra que deberá ampliar la capacidad brasileña de monitorear bosques, áreas agrícolas, fronteras, zonas costeras y regiones afectadas por desastres. El lanzamiento sigue previsto para 2028, desde el territorio chino.
El principal diferencial será un radar de apertura sintética, conocido por la sigla SAR, capaz de generar imágenes durante el día o la noche e incluso cuando nubes, humo o lluvia dificultan la visión de sensores ópticos tradicionales. Esta característica es especialmente importante para la Amazonía, donde la cobertura de nubes puede impedir la obtención de imágenes claras durante largos períodos.
Los días 19 y 20 de mayo de 2026, representantes del China Centre for Resources Satellite Data and Applications, la CRESDA, estuvieron en el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais para discutir el procesamiento de imágenes, calibración de los equipos y planificación de las operaciones del futuro satélite. Según informaciones del INPE, las reuniones también trataron del posible suministro de datos de otros satélites chinos para apoyar el monitoreo ambiental brasileño.
-
Joven africano que estudiaba álgebra a los 3 años ahora utiliza física teórica para crear un modelo de predicción del tiempo en Zambia, intenta anticipar eventos extremos y se convierte en finalista de un premio internacional mientras los agricultores enfrentan sequías, inundaciones, pérdidas de ganado y falta de alertas confiables antes del desastre.
-
Proyecto desarrollado por estudiantes de Faetec transforma conocimiento en tecnología de impacto social al crear un robot de rescate preparado para actuar en derrumbes, alcanzando lugares inaccesibles y auxiliando misiones que dependen de cada minuto.
-
Un avance científico sorprende al lograr una producción de amoníaco hasta 3 veces mayor con la aplicación de un campo magnético, abriendo camino a tecnologías químicas más eficientes, menor impacto ambiental y nuevas soluciones para fertilizantes a gran escala.
-
Lenovo lanza tablet «indestructible» con batería removible de 10,200 mAh, resistencia militar, protección total contra agua y polvo, Snapdragon 7s Gen 3 y pantalla 2.5K; conoce el Lenovo ThinkTab X11.
El reportaje publicado por la Revista Fórum destacó que la cooperación no involucra solo la fabricación del CBERS-6. El entendimiento puede ampliar el intercambio de imágenes orbitales entre los dos países mientras el nuevo equipo aún no llega al espacio.
Reuniones definieron cómo se procesarán las imágenes del CBERS-6
Los encuentros realizados en mayo reunieron a especialistas brasileños y chinos ligados al procesamiento, distribución e interpretación de datos de observación de la Tierra. Los equipos comenzaron a establecer reglas comunes para calibración, validación, pruebas y formatos de las futuras imágenes del CBERS-6.
Un borrador firmado por los dirigentes de las dos instituciones reunió los principales encaminamientos técnicos. Entre ellos están la elaboración conjunta del plan de calibración y validación, la definición de los niveles de procesamiento de los datos y la preparación de las pruebas que se realizarán cuando el equipo entre en órbita.
También se discutió la estrategia operativa del radar SAR. Esto incluye decidir qué regiones serán observadas, con qué frecuencia se producirán las imágenes y cómo los comandos enviados desde la Tierra controlarán el funcionamiento del instrumento.
La planificación anticipada es necesaria porque un satélite no comienza a entregar información lista inmediatamente después del lanzamiento. Antes de la operación regular, sensores y sistemas necesitan pasar por un período de pruebas, ajustes y comparación con mediciones hechas en tierra o por otros equipos ya conocidos.
El radar permitirá ver el territorio incluso bajo nubes
Los satélites ópticos funcionan de manera similar a cámaras fotográficas extremadamente avanzadas. Registran la radiación reflejada por la superficie, pero pueden encontrar dificultades cuando nubes espesas, humo o falta de luz bloquean el área observada.
El radar SAR trabaja de otra manera. El instrumento envía señales de microondas hacia el suelo y registra el retorno de estas ondas, permitiendo crear representaciones detalladas de la superficie incluso en condiciones meteorológicas desfavorables.
De acuerdo con la Agencia Espacial Brasileña, el CBERS-6 utilizará un radar SAR en banda X proporcionado por China, mientras que el módulo de servicio se basará en la Plataforma Multimisión desarrollada en Brasil. Esta plataforma reúne los sistemas responsables de energía, control de posición, comunicación y funcionamiento general del satélite.
La tecnología brasileña ya fue validada en el Amazonia-1, lanzado en febrero de 2021. Para la nueva misión, la plataforma está siendo actualizada para recibir el radar y cumplir con los requisitos específicos del proyecto chino-brasileño.
En la práctica, el CBERS-6 podrá complementar las imágenes ópticas producidas por satélites anteriores. El objetivo no es abandonar las cámaras tradicionales, sino combinar diferentes tecnologías para disminuir áreas sin observación y producir información más frecuente y confiable.
Imágenes chinas podrán reforzar Prodes y Deter antes del lanzamiento
La CRESDA manifestó disposición para proporcionar a Brasil datos obtenidos por los satélites chinos Gaofen-1 y Gaofen-6. El suministro deberá seguir la Política Internacional de Datos de la Administración Espacial Nacional de China y aún depende de los procedimientos técnicos e institucionales necesarios.
Estas imágenes podrán apoyar el Prodes y el Deter, dos de los principales sistemas brasileños de seguimiento de la vegetación nativa. El Prodes produce el mapeo anual oficial de la supresión de la vegetación, mientras que el Deter emite alertas más rápidas para orientar acciones de fiscalización y combate a la deforestación.
Según información de la plataforma TerraBrasilis, los datos de estos programas se utilizan para consulta, análisis y difusión de información geográfica sobre los biomas brasileños. La eventual entrada de nuevas imágenes puede ampliar la frecuencia de observación y ayudar a llenar vacíos provocados por nubes o por el paso de los satélites.
Aún así, la disponibilidad de las imágenes chinas no significa que los sistemas brasileños pasarán a depender exclusivamente de ellas. Los datos funcionarían como una fuente complementaria al conjunto de satélites y sensores utilizados por el país.
CBERS-6 pasó por revisión crítica y avanza para fabricación

El proyecto alcanzó una etapa importante en septiembre de 2025, cuando especialistas brasileños y chinos realizaron la Revisión Crítica de Proyecto de la Misión en las instalaciones de la Academia China de Tecnología Espacial, en Pekín. El análisis verificó subsistemas eléctricos, mecánicos, controles de posición, telemetría y comunicación.
El comité concluyó que la misión tenía suficiente madurez para avanzar, aunque presentó recomendaciones relacionadas con la compatibilidad electromagnética y el cumplimiento del cronograma. Después de esta aprobación, comenzaron los preparativos para adquisición de equipos, fabricación, integración y pruebas.
Según el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el lanzamiento permanece planeado para 2028. La operación se realizará con un cohete de la familia Larga Marcha, y Brasil y China deberán dividir igualmente los costos y las responsabilidades previstos en el acuerdo.
El modelo sigue la división adoptada en las misiones más recientes del programa CBERS. En el caso del nuevo satélite, Brasil será responsable del módulo de servicio, la integración y parte de las pruebas, mientras que China proporcionará el módulo que contiene el radar.
La tecnología tendrá aplicaciones en la Amazonía, agricultura y defensa civil
La capacidad de observar regiones cubiertas por nubes podría hacer que el CBERS-6 sea particularmente útil en la Amazonía durante la estación lluviosa. Con imágenes más regulares, equipos técnicos podrán comparar áreas a lo largo del tiempo e identificar cambios en la cobertura vegetal.
El radar también podría ayudar en el seguimiento de inundaciones, deslizamientos, incendios, variaciones en ríos y alteraciones en áreas costeras. En situaciones de emergencia, imágenes obtenidas rápidamente pueden apoyar a la Defensa Civil en la evaluación de la extensión de los daños y en la organización de la respuesta.
En la agricultura, los datos podrán contribuir a estudios sobre humedad del suelo, desarrollo de los cultivos, uso de la tierra e impactos de eventos climáticos. Organismos responsables de fronteras y del litoral también podrán utilizar la información, respetando las reglas de acceso y los fines establecidos para la misión.
El satélite, sin embargo, no fiscalizará o impedirá solo los crímenes ambientales. Las imágenes necesitan ser procesadas, interpretadas y transformadas en acciones públicas, involucrando equipos de investigación, fiscalización, gobiernos estatales y órganos federales.
La asociación espacial entre Brasil y China comenzó en 1988
El Programa Sino-Brasileño de Satélites de Recursos Terrestres fue creado en julio de 1988, en una época en la que los países en desarrollo tenían acceso limitado a tecnologías espaciales avanzadas. La cooperación permitió dividir costos, conocimiento y responsabilidades industriales.
Desde entonces, se han lanzado seis satélites de la serie. El primero, CBERS-1, llegó al espacio en 1999, mientras que el CBERS-4A, la misión más reciente ya colocada en órbita, fue lanzado en diciembre de 2019.
Las imágenes producidas por el programa se utilizan en investigaciones ambientales, agricultura, planificación urbana, gestión del agua y seguimiento de cambios en el territorio. La política de distribución gratuita también ayudó a universidades, órganos públicos y empresas a desarrollar aplicaciones basadas en teledetección.
El CBERS-6 será el primer equipo de la serie dotado de radar. Este cambio representa un salto tecnológico, pero su resultado dependerá del cumplimiento del cronograma, de la disponibilidad presupuestaria, de la integración de los sistemas y del éxito del lanzamiento.
CBERS-5 y CBERS-6 son proyectos diferentes
Brasil también desarrolla con China el CBERS-5, pero las dos misiones no deben confundirse. El CBERS-6 estará en órbita baja y estará destinado principalmente a la observación de la superficie terrestre con radar.
Por su parte, el CBERS-5 deberá ser un satélite meteorológico y ambiental geoestacionario, permaneciendo sobre una misma región del planeta. Su previsión inicial de lanzamiento es 2030, y el proyecto pretende ampliar la autonomía brasileña en previsión del tiempo y monitoreo continuo de eventos extremos.
Los dos equipos forman parte de una expansión de la cooperación espacial sino-brasileña. Mientras uno deberá observar detalles del territorio por diferentes pasajes, el otro será planeado para acompañar continuamente la atmósfera y el ambiente.
Lanzamiento de 2028 aún depende de etapas complejas
Hasta llegar al espacio, el CBERS-6 necesitará concluir la fabricación de sus componentes, la integración entre la plataforma brasileña y el radar chino, ensayos ambientales y pruebas de comunicación. El equipo deberá ser sometido a condiciones que simulan vibración, variaciones extremas de temperatura y el ambiente del espacio.
También está prevista para el segundo semestre de 2026 una campaña de calibración cruzada en la región de Dunhuang, en China. Equipos deberán comparar imágenes de los satélites CBERS-4, CBERS-4A y Amazonia-1 para mejorar la consistencia de los datos producidos por diferentes sensores.
Por lo tanto, el avance anunciado no representa la conclusión del satélite, pero muestra que la misión ha entrado en una fase más concreta. La expectativa es que el CBERS-6 reduzca una vulnerabilidad histórica del monitoreo óptico, permitiendo a Brasil observar áreas estratégicas incluso cuando el cielo no colabora.


¡Sé la primera persona en reaccionar!