Desde que los Estados Unidos impusieron una tarifa del 50% sobre productos brasileños, el gobierno federal intensificó contactos internacionales para reducir los impactos de la medida y reforzar el comercio multilateral.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) debe intensificar las conexiones con jefes de Estado y de gobierno. El objetivo es discutir alternativas a la tarifa del 50% determinada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre productos brasileños.
Según integrantes del gobierno, la primera llamada debe ser para el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.
Lula ya conversó con Narendra Modi, de India, Vladimir Putin, de Rusia, y Xi Jinping, de China.
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Una gigante estadounidense eligió Brasil para abrir la primera fábrica de terminales de pago fuera de Asia: la unidad está en Betim, MG, costó R$ 490 millones, generó 400 empleos y producirá hasta 100 mil dispositivos al año.
Entre los próximos contactos están líderes como Emmanuel Macron, de Francia, Friedrich Merz, de Alemania, Keir Starmer, del Reino Unido, y Ursula von der Leyen, de la Unión Europea.
Sobreimpresión en vigor
Desde el 6 de agosto, está en vigor la medida que eleva en un 50% la tarifa de entrada de productos brasileños en los Estados Unidos.
El gobierno brasileño considera que las negociaciones están estancadas por decisión de Trump. Integrantes del Palacio del Planalto evalúan que la postura americana también tiene carácter político, en medio del escenario interno de Brasil.
En respuesta, Lula anunció un paquete de R$ 30 mil millones en crédito para empresas afectadas por la sobreimpresión.
La medida busca dar respiro a exportadores mientras el país intenta diversificar mercados.
Búsqueda de nuevos mercados
Además de las llamadas, la estrategia incluye el refuerzo de las exportaciones hacia destinos alternativos. Sudáfrica y México están en el radar inmediato, pero la Unión Europea también se ve como socia fundamental en este momento.
El gobierno considera que el movimiento no se limita a los Brics.
La lectura es que la tarifa impuesta por Trump tiene un impacto que va más allá del grupo de emergentes, afectando el sistema de comercio internacional en su totalidad.
Disputa en la OMC
El 11 de agosto, Brasil formalizó una solicitud de consultas a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Este movimiento abre una disputa en el órgano contra las tarifas aplicadas por los Estados Unidos.
Lula afirmó, en evento en el Palacio del Planalto, que pretende pedir a los países que tomen posición sobre el caso. Según el presidente, el debate no debe ser solo bilateral, sino insertado en el contexto más amplio de defensa del comercio multilateral.
Multilateralismo en la agenda
El tema puede ganar espacio también dentro de los Brics. Brasil ocupa la presidencia rotativa del bloque y busca concretar la fecha de una reunión virtual entre los líderes.
Entre los puntos que pueden entrar en la agenda están la reforma de la OMC y la necesidad de fortalecer mecanismos colectivos de negociación.
Aliados de Lula evalúan que hay espacio para una posición conjunta dentro de los Brics, aunque cada país esté tratando la tarifazo de forma separada. La alineación sería una forma de reforzar la relevancia del grupo ante las tensiones con los Estados Unidos.

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