Proyecto de movilidad urbana coloca vehículos de gran tamaño en el centro de un cambio tecnológico que mezcla electrificación, ingeniería y operación diaria en corredor de alta demanda, con impacto directo sobre la forma como ciudades observan el transporte colectivo.
Goiânia comenzó a operar autobuses eléctricos articulados y biarticulados en el corredor BRT Este-Oeste, en un proyecto que colocó a la capital goiana entre las ciudades brasileñas que adoptan vehículos de alta capacidad con cero emisión local de contaminantes.
La operación reúne 21 unidades del modelo Volvo BZRT, siendo 16 articuladas y 5 biarticuladas.
Autobuses eléctricos de gran tamaño en Goiânia
Los vehículos llaman la atención por su tamaño y por la función que ejercen en el sistema.
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Los biarticulados tienen 28 metros de longitud y capacidad para hasta 250 pasajeros.
Los articulados llegan a 21 metros y pueden transportar hasta 180 personas.
En corredores estructurados, este tipo de autobús se utiliza para atender líneas con gran demanda y reducir la necesidad de ampliación de la flota para ofrecer la misma cantidad de asientos.
La principal característica del proyecto es la combinación entre electrificación y operación en vehículos de gran tamaño.
Autobuses eléctricos ya circulan en diferentes ciudades, pero el uso regular de modelos biarticulados aún es menos común.
Por eso, la Volvo presentó a Goiânia como la primera ciudad en poner en servicio, de forma regular, una flota de biarticulados eléctricos de la marca en el transporte colectivo.
En la práctica, el biarticulado ocupa un espacio específico dentro de la lógica del transporte urbano.
Está diseñado para transportar un gran volumen de pasajeros en corredores exclusivos o segregados, con una operación similar a la de sistemas de media capacidad.
Este formato ya es conocido en ciudades latinoamericanas y, en el caso de Goiânia, pasó a ser asociado a la motorización eléctrica.
Los autobuses utilizados en la operación cuentan con dos motores eléctricos de 200 kW cada uno, sumando 400 kW de potencia, lo equivalente a 540 cv.
En los biarticulados, el conjunto puede operar con hasta ocho baterías, con capacidad total de 720 kWh.
El motor fue instalado en la parte central, debajo del piso, mientras que las baterías también se encuentran en la parte inferior del vehículo.
Según el fabricante, esta configuración busca distribuir mejor el peso y preservar el espacio interno destinado a los pasajeros.
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Cómo funcionan los vehículos en circulación
En autobuses de este porte, los sistemas embarcados tienen un papel central en la operación.
Los modelos entregados para Goiânia incluyen cámaras para ampliar el campo de visión del conductor, sensores frontales y laterales para monitorear puntos ciegos y recurso de reconocimiento de placas de tránsito.
Además, los vehículos cuentan con el sistema Volvo Dynamic Steering, destinado a ayudar en maniobras y reforzar la estabilidad.
También hay preparación para la activación del recurso llamado “Safety Zones”, que utiliza GPS para reducir automáticamente la velocidad en áreas consideradas más sensibles, como regiones cercanas a terminales, escuelas y hospitales.
Los autobuses fueron equipados también con puertas en ambos lados y aire acondicionado.
Estas características cumplen con el estándar operativo de corredores de BRT, que exigen embarque compatible con plataformas e integración con estaciones a lo largo del trayecto.
Otro punto relevante es el silencio operacional.
Como no hay motor de combustión, la circulación tiende a generar menos ruido, sobre todo en partidas y retomadas.
Este efecto es frecuentemente citado en proyectos de electrificación del transporte urbano, junto con la eliminación de las emisiones locales por el escape.
BRT Este-Oeste y la operación en la Gran Goiânia
La adopción de los nuevos vehículos ocurrió en un sistema ya estructurado.
El BRT de la región metropolitana de Goiânia es señalado por Volvo como uno de los más tradicionales del país, con origen en los años 1970.
En los últimos años, el corredor Este-Oeste ha pasado por obras de revitalización y renovación gradual de la flota.
En agosto de 2025, el gobierno de Goiás informó la entrada en circulación de nuevos autobuses en el BRT Este-Oeste y confirmó la incorporación de los biarticulados eléctricos fabricados por Volvo.
En ese momento, el proyecto era presentado como parte de un proceso más amplio de modernización de la red, con previsión de uso de vehículos eléctricos, a biometano y en el estándar Euro VI.
Más tarde, en febrero de 2026, Volvo divulgó el inicio de la operación regular de la flota eléctrica y la inauguración del Eletroposto Oeste, estructura de recarga instalada en la garaje de Metrobus.
Según el fabricante, el lugar cuenta con 23 cargadores de 240 kW, con capacidad para atender simultáneamente hasta 46 autobuses.
«`Este dato ayuda a dimensionar la infraestructura necesaria para la electrificación de líneas con alta demanda.
El cambio no implica solo la llegada de los vehículos.
También depende de la adaptación de la cochera, instalación de puntos de recarga, planificación operativa y adecuación del sistema a la rutina de abastecimiento eléctrico.
Transporte colectivo, electrificación e infraestructura
La operación en Goiânia se inserta en una agenda más amplia de transición energética en el transporte colectivo.
En corredores con flujo elevado de pasajeros, vehículos más grandes pueden aumentar la capacidad de atención sin alterar la lógica básica del sistema.
Cuando esta operación se realiza con autobuses eléctricos, la sustitución de la motorización también pasa a integrar la política de movilidad.
En el caso goiano, el proyecto fue estructurado en asociación con GreenMob Capital, empresa vinculada al Grupo HP.
La venta fue cerrada por Suecia Vehículos, concesionaria de Volvo en parte del Centro-Oeste y del Sudeste, con el apoyo de Volvo Financial Services en el crédito para la adquisición de los chasis.
Al anunciar la negociación, el presidente de Volvo Buses en América Latina, André Marques, afirmó que la adopción de los vehículos representaba un paso importante para la descarbonización del transporte público en Goiânia.
En la misma línea, Paulo Arabian, responsable de ventas del fabricante en Brasil, dijo que la ciudad sería la primera del mundo en operar regularmente biarticulados eléctricos Volvo y destacó que los vehículos estarían entre los más grandes eléctricos en operación diaria.
La entrada en circulación de la flota colocó a Goiânia en una vitrina tecnológica dentro del sector.
El proyecto reúne vehículos de 28 metros, sistemas de seguridad activa, estructura dedicada de recarga y operación en corredor exclusivo.

Estos elementos pasaron a ser observados como parte de una experiencia concreta de electrificación en un sistema de alta capacidad.
Al mismo tiempo, el caso muestra que la electrificación de autobuses no se limita a vehículos más pequeños o a operaciones experimentales.
En Goiânia, la propuesta fue aplicada en un eje de transporte colectivo ya consolidado, con uso diario e inserción en una red metropolitana.
Esto amplía el interés sobre el modelo adoptado y sobre la posibilidad de replicación en otros sistemas urbanos.
Aunque cada ciudad tiene condiciones propias de infraestructura, financiamiento y demanda, el uso de articulados y biarticulados eléctricos en Goiânia ha comenzado a ser seguido como una referencia operativa en el transporte colectivo brasileño.
El proyecto reúne dimensiones industriales, logísticas y urbanas en una misma operación, sin depender de un cambio en la lógica básica del BRT.
En este escenario, el caso goiano también llama la atención por acercar la ingeniería vehicular y la rutina urbana.
Los autobuses no funcionan solo como una novedad tecnológica.
Forman parte de una operación cotidiana, orientada al desplazamiento de miles de pasajeros en un corredor de transporte masivo.
A partir de este uso regular, el rendimiento de la flota tiende a ser observado como un indicador concreto de la viabilidad de proyectos similares en otras ciudades.

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