Benjamin Santer, uno de los científicos vinculados al informe histórico del IPCC de 1995, cuestionó un documento del Departamento de Energía de EE.UU. y afirmó que este distorsionó evidencias sobre la influencia humana en el calentamiento global.
La Tierra volvió al centro de una disputa científica y regulatoria en los Estados Unidos después de que Benjamin Santer cuestionara un informe climático del Departamento de Energía, publicado en julio de 2025, que citó su investigación para defender una conclusión opuesta.
Santer, profesor honorario de la Universidad de East Anglia, fue uno de los primeros investigadores en identificar una “huella digital” humana en el clima del planeta. Sus investigaciones fundamentaron el informe histórico del IPCC de 1995, que señaló una “influencia humana discernible” en el clima global.
Científicos cuestionan informe usado en decisión climática
El informe del Departamento de Energía fue divulgado cuando la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. propuso revocar la “declaración de peligro” de 2009, base legal para regular emisiones de gases de efecto invernadero.
-
Estudiante transforma desechos plásticos en prótesis personalizadas con impresión 3D para personas que no pueden costear equipos médicos caros.
-
La NASA planea utilizar la luna helada de Saturno, Titán, como punto de parada interplanetario, aprovechando sus recursos para combustible, suministros y apoyo a astronautas.
-
Investigadores desarrollan nanorrobot modular inspirado en cohetes espaciales, capaz de intercambiar sistemas de propulsión y carga reutilizable para misiones microscópicas más eficientes y con menos desperdicio de materiales.
-
Agricultor en Irlanda descubre tumba intacta posiblemente de la Edad de Bronce mientras mejoraba su terreno
La medida involucra emisiones de vehículos, plantas y fuentes industriales. A principios de este mes, el gobierno de Trump prosiguió con la revocación, generando preocupaciones sobre salud pública y emisiones.
Críticos advirtieron que la decisión podría debilitar protecciones ambientales. En ese escenario, Santer afirmó que el informe distorsionó su investigación y subestimó el papel humano en el calentamiento global.
Tierra guarda huella humana en la atmósfera
En un artículo publicado en AGU Advances, Santer se unió a Susan Solomon, del MIT, David Thompson, de la UEA y de la Universidad Estatal de Colorado, y Qiang Fu, de la Universidad de Washington.
El grupo reafirmó que la actividad humana impulsa el calentamiento global y defendió que el informe del Departamento de Energía no sea usado en decisiones judiciales climáticas.
Santer afirmó que es importante refutar, en la literatura científica revisada por pares, una afirmación científica incorrecta presente en un informe oficial del gobierno.
Destacó que cambios en la estructura vertical de la temperatura atmosférica forman una huella digital de los efectos humanos en el clima, impulsada por el aumento de CO2 y gases de efecto invernadero.
Informe sigue disponible, a pesar de las críticas
La firma climática descrita por los investigadores combina el calentamiento de la troposfera, la capa más baja de la atmósfera, y el enfriamiento de la estratosfera, la capa encima de ella.
Observaciones de satélite de esta firma están de acuerdo con estimaciones de modelos climáticos modernos. Santer afirmó que esta influencia humana ha sido prevista durante más de 50 años.
Los autores señalaron otras preocupaciones científicas sobre el informe, incluyendo su enfoque en la detección y atribución de los cambios climáticos.
El texto fue citado 16 veces en la propuesta de la EPA. Tras una acción judicial sobre procedimientos del Comité Consultivo Federal, el equipo responsable fue disuelto, pero el informe no fue retirado ni corregido.
Por qué esta firma climática importa
La estructura vertical de la atmósfera ayuda a los científicos a diferenciar variaciones naturales de cambios asociados a la acción humana. Cuando la troposfera se calienta y la estratosfera se enfría, el patrón se convierte en una evidencia relevante porque combina observaciones de satélite con resultados de modelos climáticos.
Este tipo de análisis es importante en debates públicos y regulatorios, pues decisiones sobre emisiones dependen de la calidad de las evidencias usadas. En el caso tratado, la disputa no involucra solo interpretación académica, sino el uso de un informe oficial en procesos ligados a la política climática.
